Allá por 1950 el humorista francés Pierre Dac imaginó
un aparato que no servía para nada y, al mismo tiempo, podía servir para todo.
Le puso un nombre (Schmilblick) y atribuyó su supuesta paternidad a los
hermanos Jules y Raphael Fauderche
Como para demostrar que la sincronicidad es un
fenómeno aplicable también a los inventos vanos, en abril de 1953 la agencia
AFP anunció que un hombre de Los Ángeles, cierto Lawrence Walstrom o Wahlstrom, había logrado entre 1946 y 1952 la hazaña de montar una
máquina de 700 o 750 piezas que no
servía absolutamente para nada, salvo para que el señor Wahlstrom (aunque
parece que es Walstrom, sin “h”) se pudiera “vengar del mundo
mecanizado”.
.
Según las informaciones
de aquel tiempo, Walstrom bromeaba que su máquina (montada, entre diversas cosas, con restos de un bomba de la Segunda Guerra mundial) era un detector de platos
voladores y prometía añadirle cincuenta piezas anuales sin perturbar su
perfecto funcionamiento.
En su apasionante biografía consagrada a Jacques Sternberg (L'Oeil Sauvage, ver este enlace), Lionel Marek recoge esta historia y cuenta que, fascinado por la "do-nothing machine", el escritor belga
se pemitió entonces proponer un lema publicitario: “Este aparato es su doble.
Obsérvelo funcionar y verá su vida en el espejo de lo absoluto”.
La máquina
sobrevivió a su propia inutilidad y hoy la conserva (o, al menos, hasta hace poco la conservaba) un tal Paul Freiling, al lado de otras curiosidades que pueden verse en esta página (enlace).
Puede leerse en varios sitios que, tal vez para no ser menos creativo que Walstrom, el señor Freiling ha llegado a asegurar que halló,
finalmente, un empleo para su "do-nothing machine". Sirve para agitar la bandera de Estados
Unidos. Por qué no en señal de bienvenida a los platos voladores.

1 comentario:
Creo que este relato le da la razón a alguien que una vez me dijo que en la vida "todo" sirve para "algo". Esa máquina sirve para que se escriban historias acerca de ella.
Saludos.
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