14 octubre, 2020

Una presencia

 


Entre abril y diciembre de 2015 pasé varias semanas en el hospital universitario de la ciudad de Rouen, invitado y acogido estupendamente por el servicio de cuidados paliativos. Los textos que aparecen a continuación se inspiran, de forma más o menos libre, en lo que allí vi, oí y viví. Obviamente, los nombres de los personajes y de los narradores (narradoras, en su mayoría) son inventados, pues se trata de una ficción construida a partir de una experiencia real. En cualquier caso, estos textos pretenden rendir homenaje a todo el personal sanitario de todas las unidades de cuidados paliativos; y también al libro Compañía K, de William March, que inspiró la forma de este volumen. Quisiera dar las gracias a toda la unidad, así como a la unidad de oncología digestiva, pero también al servicio de actividades culturales del hospital universitario de Rouen y a los organizadores del festival Terre de Paroles que tuvieron la feliz idea de proponerme una residencia médico-literaria en la ciudad natal de Gustave Flaubert, hijo de un antiguo director de la Escuela de Medicina de Rouen.

Me he atrevido a escribir estos textos directamente en francés, lo cual no supone un cambio definitivo en mi lengua de escritura. Sigo escribiendo en español y seguiré haciéndolo, qué duda cabe, pero en esta ocasión el francés se impuso por múltiples razones, una de ellas en especial: porque en francés descubrí el universo que inspiró estos textos, en francés nacieron las primeras frases y los primeros bocetos, y cada vez que intentaba llevar a cabo una traducción el resultado se me antojaba falso, artificial. 

No creo que Una presencia ideal sea un libro sobre la muerte. Mi intención fue escribir un libro sobre la vida: la vida profesional y personal de un grupo de trabajadores de la salud. Quise entender cuál es el lugar de la vida, por así decirlo, en un contexto donde la muerte es omnipresente. Y, de manera similar, quise explorar el lugar de la invención dentro de un proyecto de escritura donde realidad y documentación fueron dos pilares importantes. Por esto mismo, aunque algunas de las historias y algunos de los personajes de este libro son ficticios, opté por ser fiel a todo lo atañe a su profesión

07 octubre, 2020

Una presencia ideal

Hoy sale a la venta, en todas las librerías de España, la traducción al castellano de "Una presencia ideal",  un libro que publiqué en Francia (Flammarion) en 2017 y que excepcionalmente escribí en francés.
La traducción (magnífica, por cierto) es de Pablo Martín Sánchez.

 
Son médico, residente, enfermera, cuidadora, camillero, pero también esteticista, música, lectora... En el hospital, uno tras otro, toman la palabra para contar sus encuentros con los pacientes y las familias que les han dejado huella, los lazos sutiles que han anudado con ellos, los dilemas a los que han debido enfrentarse. 
Con pequeñas pinceladas describen su vida cotidiana al cuidado de los cuerpos, sin olvidar las almas, de aquellos que les son confiados en el seno de esta unidad diferente de las demás. Ya que se trata de cuidados paliativos: los enfermos, aquí, no se curan, y quienes cuidan de ellos deben esforzarse en encontrar no la distancia ideal, sino la presencia ideal a su lado. Ellos tienen esta vocación singular: aliviar a quienes parten, consolar a quienes se quedan. 
Tratando con la muerte de muy cerca, Eduardo Berti alcanza, con una sobriedad ejemplar, a decir qué es la vida. Y ofrece, con este vibrante homenaje a los cuidadores, un magnífico retrato de la condición humana. Nacido en Buenos Aires en 1964, Eduardo Berti vive en Burdeos. 

Una presencia ideal" es el fruto de una residencia literaria en el seno de una unidad de cuidados paliativos de un hospital de Rouen.

13 febrero, 2020

Nuevo libro: "Círculo de lectores"


"El nuevo libro  de Eduardo Berti es todo un homenaje a los libros, a la lectura, los personajes, los escritores y los lectores", dice la editorial Páginas de Espuma para anunciar la salida de mi último libro: "Círculo de lectores". El libro acaba de ser publicado en España. Habrá una edición en Argentina, en el mes de mayo.

Cuentos, microficciones, relatos entrelazados, reescrituras... Las formas varían, pero el tema central es la lectura, los lectores y sus múltiples y diferentes círculos.




El texto de contracubierta:


¿Qué son para nosotros los libros? ¿Qué son los lectores para los libros? ¿Cómo, cuándo y por qué leemos? ¿Placer, manía, ansiedad, obsesión? ¿Las bibliotecas se ordenan o nos ordenan? ¿Los personajes y los autores establecen un pacto mutuo de por vida? ¿El texto traduce al traductor? ¿Quién edita al editor? Un círculo de lectores, libros y lecturas en un mundo febril y lúdico: esta verdadera joya muestra, sin duda, el lado más oulipiano del escritor argentino Eduardo Berti. Un libro que explora los límites difusos entre la realidad y la ficción; que crea juegos de espejos entre forma, género, temática y contenido; un himno de amor a la lectura, salvo que el himno es medio incorrecto y lo entona un coro de freaks.

Sobre Eduardo Berti y su obra se ha escrito:  «Un autor con una imaginación apabullante y una capacidad insólita para sorprender al lector al tiempo que le roba una sonrisa», Javier Yuste (El Cultural, España); «Un verdadero talento innovador», Paul Bailey (The Telegraph, Reino Unido); «Un escritor inclasificable, es decir, precioso», Frédéric Vitoux (Le Nouvel Observateur, Francia).

02 febrero, 2020

Poema bilingüe en forma de palíndromo


Un poema palindrómico bilingüe escrito por Anthony Etherin y Pedro Poitevin

El poema dice una cosa en inglés, leído en cierto sentido, y otra cosa en español, leído en sentido inverso.

Por un lado, en inglés:

Age is art, Dad eases a mad son.
A diva loses air as a love leaves.
Are poets idle as a diva? No, son.
So I drop sand, air, as all avarice drops.
O! I dare art, one noise sopranos sate;
reposals are vain opuses,
so no time’s near a name–
A real song is some art.

Por el otro, en castellano:

Traemos signos. (La era emanará en semitonos.)
Se suponía verás las operetas sonar posesión
en otra era: “Dios” por decir “aval”.
Las Ariadnas –por Dios– no son ávidas.
A Él diste óperas. Eva elevó las arias,
Eso la vida nos da, mas esa edad trasiega.