25 diciembre, 2013

Regalo




Esta Navidad el niño recibió un extraño regalo: cuando abrió el paquete se vio convertido en un adulto, rodeado de otros niños exigiéndole un regalo. 

"Cuento Navideño", de Iván Quezada.

21 diciembre, 2013

Traducción



"La mejor traducción entre dos lenguas es un beso"

 (Graffitti en las calles de Oporto, Portugal)

19 diciembre, 2013

La futura infelicidad


En mis retratos infantiles siempre me llama la atención una mirada de reproche, que no puede estar dirigida más que a mí. La causa de futura infelicidad habría de ser yo; lo presentía.

Ennnio Flaiano, Diario nocturno

17 diciembre, 2013

Biografías dibujadas


 La editorial  Galerna ha decidido publicar en Argentina la biografía en comic de Gabriel García Máquez, que ya había dado a conocer en Colombia la editorial Rey Naranjo, con gran éxito de venta y de crítica. 

Los dibujantes Miguel Bustos, Felipe Camargo y Tatiana Córdoba se han repartido el trabajo, ya que cada uno de ellos ilustró una parte del guión de Óscar Pantoja (Premio Nacional de Novela Alejo Carpentier 2001).

Como muestra, un "booktrailer" de esta biografía dibujada, un género que cobra cada vez más auge y ya deparó otras perlas como la "vida en cómic" de Virginia Woolf (ver aquí).


16 diciembre, 2013

Watertownology




Mi modesta teoría es que los mayores discos que grabó Frank Sinatra en su larga carrera son "A Man Alone" y "Watertown", dos álbumes conceptuales en los cuales Sinatra se apartó de ciertos lugares comunes que abundan en el resto de su obra (lugares comunes que no impidieron, es cierto, brillantes resultados).

"Watertown" (1969)  es un álbum narrativo. Una obra casi literaria, si vale la definición.

El redescubrimiento que "Watertown" tuvo en los últimos años es realmente notorio, a tal punto que el disco goza desde hace ya varios meses de un minucioso sitio web: http://www.watertownology.com.

En el sitio hay abundante información acerca de la grabación del disco. Se cuenta, por ejemplo, que la idea original era adaptar la historia a la pantalla grande.  Se recogen opiniones de varios "sinatrólogos" como Ed O'Brien o James Rocco. Y el letrista de todas las canciones  del ábum (Jack Holmes, quien trabajó en tandem con el músico Bob Gaudio) ofrece algunas pistas para entender mejor las letras. 
 

14 diciembre, 2013

Grabados para siempre





–Nelly, ¿nunca tienes sueños extraños? -dijo de repente, tras unos minutos de reflexión.  

–Sí, de vez en cuando –contesté.

–Yo también. He tenido algunos sueños en mi vida que se me han quedado grabados para siempre y me han cambiado las ideas; me han atravesado de cabo a rabo, como el vino atraviesa el agua, y han alterado el color de mi mente.  Te voy a contar uno de ellos, pero procura no reírte en ningún momento.

Emily Brontë, Cumbres borrascosas

13 diciembre, 2013

La entrevista


En mayo de 1975, el periodista francés Bernard Pivot invitó a su programa de TV, Apostrophes, al escritor Vladimir Nabokov, en la cumbre de su fama mundial tras la escandolosa publicación de Lolita, poco tiempo atrás. Se sabe que Nabokov era reacio a los periodistas y en vez de charlar frente a un grabador prefería enviar por escrito sus respuestas, algo que hoy se ha vuelto una práctica más usual con el empleo del email, pero que en esos tiempos no era tan frecuente. 

La entrevista televisiva (que puede verse aquí) fue “pactada” entre Nabokov y Pivot. El periodista envió sus preguntas por anticipado y el escritor se instaló en el estudio , atrincherado detrás de una cordillera de libros, con un manojo de papeles y de “fichas” (las célebres fichas nabokovianas) donde llevaba escritas sus respuestas. Le entrevista fue, en cierto aspecto, la “representación de una entrevista”, una suerte de obra teatral cuyos actores leían sus partes: Pivot las preguntas tratando de maquillar un poco el simulacro, Nabokov las respuestas sin preocuparse por ocultar nada. 

Mientras charlaban, Nabokov echaba mano a un gran tetera blanca y se servía en una taza un líquido que en teoría era té, pero en verdad era vodka u otra bebida similar. Las personas en el estudio aceptaban jugar el juego, hasta que Nabokov se puso a evocar su experiencia como profesor en la universidad de Cornell y describió la escena de cada clase con imágenes asombrosamentre familiares: en presencia de los alumnos, el docente Nabokov se atrincheraba detrás de una cordillera de libros y leía en voz alta una fichas tratando de que los alumnos no se dieran cuenta, pero consciente de que sí se daban cuenta.               

En cierto aspecto, la literatura “posmoderna” –epíteto que empleo más la crítica anglosajona que, por ejemplo, la francesa– se parece a esa entrevista de Nabokov, quien, casualidad o no, le habla con insistencia a Pivot de su novela Pálido fuego (Pale Fire), la más “metaficcional” o, en todo caso, aquella en la que empleó la autoconsciencia del modo más explícito y descarado.
  

11 diciembre, 2013

Cinco libros: Salvador Biedma


Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.

El voto de Salvador Biedma:
 
 

1. El limonero real, de Juan José Saer
2. Las tierras blancas, de Juan José Manauta
3. Relato soñado, de Arthur Schnitzler
4. La casa en la colina, de Cesare Pavese
5. Ojos de caballo, de Henry Trujillo
 

Salvador Biedma nació en 1979. Trabaja como editor en Galerna. Fundó con Alejandro Larre las revistas La mala palabra, en 2001, y Mil mamuts, en 2005. Trabajó como periodista y corrector, ha hecho algunas traducciones y también fue asistente editorial del sello La Compañía. Acaba de editar su primera novela: Además, el tiempo (Ediciones La Yunta, Buenos Aires).

04 diciembre, 2013

Oski, el eterno

Desde las páginas de Revista XXIII, Miguel Rep le rinde merecidísimo tributo a Oski:

http://veintitres.infonews.com/nota-7606-cultura-El-dibujante-inquieto.html

La eterna vigencia de Oski no es un misterio: su estilo siempre estuvo fuera de moda. Es ya un clásico, un minucioso retratador de los momentos históricos en que el humor se transforma en movimiento y la Historia así toma vida. La línea de tiempo se diluye. Parece que a Oski la Historia lo estuvo esperando con toda la paciencia que suele tener la Historia, y que lo protegerá de todo olvido. Si hay un misterio Oski hay que encontrarlo en su propia vida, sus innumerables viajes y en el destino de gran parte de sus originales perdidos.
Dibujó mucho Oski. Su trayectoria gráfica es más fácil de seguir: las primeras publicaciones en Cascabel, la adhesión a la línea libre y absurda; Rico Tipo, donde Oski era el distinto, el que dibujaba mal entre sus vecinos de trazo cerrado y exitoso. Amarroto, 1946, guiones unidimensionales. César Bruto, ilustraciones ilustradas. Los chistes con personajes que de tan inquietos se caían de las revistas.

Y los viajes: Chile, Italia, Cuba, Venezuela. Perú. España.

Y la política: un dibujante comprometido, una rara avis en un ambiente de humoristas observadores imparciales. Oski no: su compromiso con causas como la cubana o la de la Unidad Popular chilena, sus publicaciones en revistas de izquierda italianas, todos vestigios de un pensamiento librepensador. Un dibujante culto y anarco que dibuja elegantemente sin olvidar que su llegada gráfica final es el pueblo. Una muestra palpable de ello es el documental de 1972, Pulpomomios a la chilena.

La influencia de Oski es ilimitada. Sin hacer nombres, la aparición de su línea determinó el estilo de muchos de sus colegas, esquirlas que aún perduran hoy. De todas maneras, sus grandes series como la Historia del Deporte, el Fuero Juzgo, el Fausto, el Ars Amandi y, por supuesto, los clásicos trabajos sobre la historia de Indias y las Tablas de Salerno, no tienen seguidores. Tamaños emprendimientos terminaron con él.

Oski. El maestro. El Viejo. El monje enloquecido.

Oski, el contemporáneo de Carpani, Quino, Alberto Breccia, Carybé, Divito, Altán, Sábat, Alonso, Berni, León Ferrari, pero también podríamos decir el amigo de Durero, Grosz, Bacle, Guamán Poma, Cándido, Brueghel y, por supuesto, Steinberg, este porteño lleno de genio nos dejó una obra que merece quedar en el Parnaso del arte latinoamericano.

Oski, un monje enloquecido. Del 8 de octubre al 25 de noviembre en el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, al cuidado de Miguel Rep. Con entrada libre y gratuita, como todas las actividades del museo.

25 noviembre, 2013

Hermano te estoy hablando


Cosas que envejecen muy, muy bien con el tiempo: las canciones ya clásicas de Jaime Roos, el enorme talento de Hugo Fattoruso...



Se le fue el tiempo buscando toda la vida
sin encontrar ni las sombras de la guarida
de los placeres ocultos que encierra un perfil
todo quedó en un insulto antes de morir

20 noviembre, 2013

El amor a veces




Son tiempos duros para un hincha de Independiente que quiso ponerle Santoro (claro que sí) al héroe de su película. Pero el cine es eso mismo: desafiar los límites, hacer posible y real (o, por lo menos, verosímil) algunas cosas soñadas. Recuerdo perfectamente la tarde fría y lluviosa en la que hablamos con Eduardo por primera vez de esta película. Todo empezó literalmente con una pelota: una pelota de voley que se puso en movimiento. Durante mi infancia y mi adolescencia, en las playas, junto al Atlántico, pasé horas jugando al voley mientras miraba de reojo a los chicas que otros miraban con gestos más explícitos. No me fue tan mal, sin embargo… Y gracias a esa pelota me hice amigos. Antes de que existiera esta película, yo consideraba ya al voley como el deporte colectivo por excelencia. Un equipo de voley es como un cuerpo con doce brazos y doce piernas (diría un deportista platónico) y eso también lo acerca al cine, a ese arte de equipo por excelencia, en el que es tan necesario un buen director. Como sea, tras la pelota que esa tarde de lluvia y frío empezó a moverse, apareció un personaje y, acto seguido, su mundo, sus deseos y sus conflictos El retiro, por supuesto. La exigencia. La soledad. La idolatría. La amistad. El amor. El desamor. Y el amor a veces…

Soy un privilegiado a sueldo porque aprendí mucho ayudando a Eduardo a escribir su guión. Pocos directores conocen los secretos y mecanismos de la comedia romántica como él. Y toda comedia romántica, según considera Eduardo, plantea ante todo una reflexión acerca del amor. Con Eduardo pensamos, al mismo tiempo, que era posible y tentador visitar un género lleno de reglas y tradiciones, sin que eso implicara eludir ciertos riesgos. En algún libro de Enrique Vila-Matas mi mano subrayó la idea de que “sin riesgo, la gran fiesta del lector es incompleta”. Lo mismo me atrevo a decir de la fiesta de todo autor, aun cuando sea más responsable y consciente (la fiesta de un anfitrión): romper los hábitos de algo no por desprecio, sino todo lo contrario; buscar lo nuevo en lo viejo; buscar verdad en la ficción y vicerversa. Me llevo de esta aventura (acaso Eduardo no coincida con la palabra “aventura”) una imagen, un aleph que quiere resumirlo todo: Waldo y Javi (sé que estoy mezclando los nombres y me gusta) en el vestuario y esa charla casi explosiva que nunca podríamos haber escrito con tal precisión sin la ayuda del azar, de la experiencia ajena y del mundo palpable. Brindo por el tercer largometraje de Eduardo. Y espero, sinceramente, que no tarde tanto en obsequiarnos otro.

Eduardo Berti
Burdeos, Francia, 19.11 2013.


Hoy se estrena en Mar del Plata, en el marco del Festival Internacional de cine, el largometraje "El amor a veces" (de Eduardo Milewicz), que cuenta con guión de Eduardo Milewicz y Eduardo Berti.

http://www.mardelplatafilmfest.com/28/evento/el-amor-a-veces/


Lastimados, abollados, machucados: así están los corazones en El amor a veces. Santoro (Gonzalo Valenzuela) es un jugador de vóley, leyenda en su club, que ha tenido mejores temporadas. Incapaz de aceptar que se acerca la hora del retiro, parece empeñado en hacer todo mal: se pelea con sus compañeros y con el público, persigue a una ex que no lo quiere ver ni de lejos, busca la compañía de “amigas” dudosas... Con todo, diferencia de dos décadas incluida, Nuri (la luminosa Malena Villa) está obsesionada con él, lo cual le trae no pocos problemas domésticos con su madre depresiva (Leticia Brédice), al punto de que la chica termina instalándose en la casa de un padre rockero a quien nunca vemos (aunque su voz desencadena el conmovedor final de la película). Cuando Santoro encuentre por fin la tremenda paliza que andaba buscando, será Nuri quien lo cuide. Y, quizá, en esos días de convivencia forzada, hasta logre convencerlo –así como Milewicz nos convence con su firme pulso narrativo– de que el amor puede doler muchísimo, sí, pero a veces... 

17 noviembre, 2013

Historias del señor K.


Sobre si existe un dios

Alguien preguntó al señor K. si existía un dios. El señor K. respondió:
 —Te aconsejo que medites si tu comportamiento variaría según la respuesta que se diese a esa pregunta. Si permaneciese inalterable, la pregunta sería ociosa. Si, por el contrario, tu conducta variase, en tal caso puedo ayudarte diciendo que tú mismo habrías zanjado la cuestión: Efectivamente, necesitarías ese dios.

Conversaciones
 

—No podemos seguir conversando —dijo el señor K. a cierto individuo.
—¿Por qué razón? —preguntó éste sorprendido.
—No consigo decir nada razonable cuando usted está delante —se lamentó el señor K.
—Pero si eso a mí no me molesta —dijo el otro, tratando de consolarle.
—Le creo —replicó el señor K. irritado—, pero a mí sí.


Una buena respuesta

Preguntaron a un proletario en el tribunal qué fórmula elegía para su juramento: la religiosa o la laica. «No tengo trabajo», contestó.
—No fue aquello simple distracción —comentó el señor K.—. Con su respuesta aquel hombre quiso dar a entender que se hallaba en una situación en que ese tipo de preguntas, y tal vez incluso el mismo proceso, carecían de sentido
.

"Historias del señor Keuner", incluido en Historias de almanaque, Madrid, Alianza, «El Libro de Bolsillo»: 1975. Traducción de Joaquín Rábago.

15 noviembre, 2013

El biógrafo


"El biógrafo se vincula con su tema de un modo sin equivalentes. En muchos casos cuenta con un íntimo conocimiento acerca de alguien con quien nunca se encontró y, sin embargo, de su trabajo depende el recuerdo que se conservará de esa persona"

Ted Morgan, Somerset Maugham: A Biography


13 noviembre, 2013

Últimas palabras



“Ultimas palabras”, del francés Pierre Bettencourt


Puse en una botella con agua las últimas palabras de mi mujer. Las letras negras muy pronto se diluyeron, y el agua se volvió color tierra. Algunos años más tarde, al reencontrarla en un armario, el agua se había evaporado y en el fondo de la botella las letras habían recuperado su forma. Sintiéndose sin duda responsables de tener que generar algún sentido, se habían alineado sin demora. Pero el agua, al retirarse, había sorprendido a las más distraídas de ellas y sólo unas pocas quedaban allí, unidas. Podía leerse: "¿Dónde estás?"

(Traducción de Eduardo Berti)

Pierre Bettencourt (1917-2006) fue un poeta, narrador y pintor francés, amigo de Antonin Artaud, Henry Michaux, Jean Dubuffet y Francis Ponge, entre otros. (La obra al tope de esta entrada es suya). También se consagró al oficio de tipógrafo y con su propia imprenta publicó, a partir de los años cuarenta, libros poco conocidos de varios de sus amigos.
Entre sus propios libros se destacan "Fables fraiches pour lire à jeune" (Fábulas frescas para leer en ayunas, 1993), "Ecrit dans le vide" (1989) y "Le Roi des méduses" (1984).~

09 noviembre, 2013

Cinco libros: Eugenia Almeida

Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.  

El voto de Eugenia Almeida:

 
1. El baile - Irène Némirovsky
2. El hombre que miraba pasar los trenes - Georges Simenon
3. La llave maestra - Togawa Masako
4. La bestia del corazón - Herta Müller
5. Me parecía un demonio - Ruth Rendell


Eugenia Almeida nació en Córdoba (Argentina) en 1972. En 2005 ganó el Premio Internacional de Novela “Dos Orillas” organizado por el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón (España) por "El colectivo", libro que ha sido publicado en Argentina, España, Grecia, Francia, Italia, Portugal y Austria. Su novela "La pieza del fondo", publicada en Francia y Argentina, fue seleccionada como finalista del Premio Rómulo Gallegos 2011.
Actualmente coordina talleres de lectura y clínicas individuales de escritura.
http://www.eugeniaalmeidablog.blogspot.com.ar/
 

08 noviembre, 2013

Literatura bítica



Dentro del género de la "literatura bítica" creado (imaginado) por Stanislaw Lem en su libro Magnitud imaginaria (la literatura sin "intervención humana", creada por máquinas), existen diversos casos: desde la máquina que concibe la obra que le "faltó escribir" a tal o cual autor famoso (la novela, por ejemplo, que Kafka o Tolstoi no llegaron a plasmar por falta de tiempo o por otras razones), hasta el caso de las máquinas que renuevan el lenguaje y se aventuran en la producción verbal.

Las máquinas, dice Lem, pueden usar palabras y expresiones ya existentes en cierto idioma, aunque dotándolas de un significado diferente del que conocemos. De este modo, "partitura" pasa a significar "tortura del parto" y "microbio" pasa a ser un "oprobio sin importancia".

Las máquinas también producen neologismos, desafiando las "restricciones prácticas" del diccionario, y Lem cita estos ejemplos, que Jadwiga Maurizio traduce así al castellano:

Embrutido: fiambre en malas condiciones.
Murchacha: criada par limpiar paredes.
Planicordio: incordio planificado.
Cantaluzas: andaluzas cantadoras.

04 noviembre, 2013

A Capella

Circulan por Internet varias canciones clásicas a las que les han aislado la parte vocal, de modo que el cantante acaba haciendo uan especie de versión "a capella". Hay que buscar en google bajo "isolated vocal track" o, en su defecto, buscar algunas páginas que repertorian estas rarezas, por ejemplo ésta.

De las distintas versiones que circulan, me parece especialmente impresionante esta de Marvin Gaye:


Y también:

01 noviembre, 2013

Japonismos

La muestra "Japonismo (La fascinación por el arte japonés)", que se exhibe hasta febrero de 2014 en la CaixaForum de Madrid, rastrea y expone el interés por Japón que se extendió por toda Europa, especialmente en  la segunda mitad del siglo XIX, y dejó su impronta en la obra de artistas del impresionismo, el posimpresionismo, el simbolismo e incluso la vanguardia.  

"Japonismo" incluye una pequeña sala de proyección donde pueden admirarse algunos cortos del genial cineasta español Segundo de Chomón, sobre todo "Los Kiriki" y "La mariposa japonesa":

31 octubre, 2013

Escribir según Stevenson



En toda narración hay siempre una sola forma de ser agudo, que es siendo exacto.

La literatura está escrita por y para dos sentidos: una especie de oído interno que percibe con gran rapidez "melodías nunca oídas" y el ojo, que guía la pluma y descrifra la frase impresa.

En literatura, como sucede en la conducta, uno nunca puede esperar acertar de pleno. Lo único que podemos hacer es estar lo más seguros posible, y para eso sólo hay una regla. No debemos hacer con apresuramiento nada que podamos hacer con tranquilidad.

El estilo es la marca indeleble de todo maestro. Y para el estudiante que no aspire a codearse con los gigantes sigue siendo la única cualidad que podrá mejorar si se lo propone.

Tomado de "Escribir (Ensayos sobre literatura)", de Robert Louis Stevenson, que acaba de publicar Páginas de Espuma con excelente traducción de Amelia Pérez de Villar. El libro reúne diversos ensayos publicados originalmente entre 1874 y 1898, algunos dedicados al oficio de escribir historias en general, otros a analizar o comentar la obra de autores como Poe, Verne, Dumas, Victor Hugo o Walt Whitman.

29 octubre, 2013

Fuera de carta



 Tú eres lo que lees y, además, eres lo que comes. Por eso el Bistró sólo te da lo mejor. Cada día el chef te propone una fórmula diferente, pero hoy fuera de carta tenemos algo muy especial. Presta atención a este plato, porque eres una persona exigente que no se conforma con cualquier cosa. Tú eres lo que comes y lo que lees y yo soy lo que escribo. Por favor, ayúdame. Los de la Central de Callao me han secuestrado y esta puede ser mi última oportunidad. No, no mires a los camareros. Te lo ruego, no levantes sospechas. Haz como si nada, pero sigue leyendo discretamente, porque sólo tú, lector, puedes salvarme de mi condena. No se trata de una broma de mal gusto. No quiero fastidiarte la comida. Estoy desesperado. Soy un crítico literario caído en desgracia como consecuencia de la estulticia humana, la ambición desmesurada y la codicia, reo de la palabra. Mi problema empezó cuando mis reseñas literarias dejaron de gustar a demasiada gente, en especial a los libreros. Yo sólo hacía mi trabajo sin presiones. Jamás me vendí. He escrito lo que pensaba y lo he pagado caro. Mi profesionalidad ha sido mi perdición. Al principio me invitaron a tomar un café en este mismo restaurante en el que tú estás. Me lo advirtieron claramente: O empezaba a escribir críticas más positivas para impulsar las ventas de libros o las consecuencias serían desastrosas para mi carrera.
Los peores presagios se han cumplido. Nunca pensé que gente tan culta y preparada pudiera vengarse de esta forma. Simplemente me han hecho desaparecer. Y lo peor es que me tienen encerrado muy cerca de ti: en las catacumbas del edificio, como si fuera un leproso de las letras enterrado en vida. Sí, me encuentro aquí, bajo toneladas de volúmenes, entre barrotes de papel. Una librería, mi propia cárcel. Estoy en la coctelería de este establecimiento. Sí, justó ahí en “El Garito”. ¿Por qué crees que lo tienen siempre cerrado y sólo lo abren para presentaciones y actos? Han tomado sus propias precauciones para que nadie sospeche. Por Dios, se dedican a vender libros, qué otra cosa podían haber hecho. Ellos eliminan a la gente así. Con la crisis, en mi periódico no han notado mi ausencia. Soy un crítico menos al que tienen que pagar. Se trata de la coartada perfecta. ¿No te das cuenta?
No me queda mucho tiempo. Espero que estas palabras ciegas despierten tu conciencia. Si te decides a bajar a la coctelería, cuando nadie te vea, avanzarás por un pasillo estrecho de paredes de ladrillo hasta una sala en la que está la barra. Justo en frente de ésta hay un espacio con dos sofás de cuero. Mueve el primero. Notarás que es muy pesado, pero muévelo. Lo hacen cada noche para darme los restos del restaurante. Si no haces nada, hoy comeré lo que dejes en el plato. Bueno, verás una trampilla. Ábrela. Hay unas escaleritas y al final, la puerta negra de mi celda, un pequeño almacén de cuatro metros cúbicos. Llama fuerte, me oirás gemir. Aunque llevo puesta una mordaza con una bola de silicona y no puedo hablar, puedo oír. Me tienen suspendido en el aire por unas cadenas sujetas a mi cuerpo. Me han inmovilizado con un mono ajustado de cuero sin mangas, con capucha para que no pueda ver nada y con unas hendiduras en la nariz para respirar. A la persona que me trae las sobras le di pena y me dejó escribir este mensaje. NO, no apartes la vista del papel. No sé de quién se trata. Sólo me ha dicho que si estás dispuesto a ayudarme, cuando vayas a pagar, entrecruza tu anular y tu índice. Con esa señal convenida alguien te entregará la llave de mi celda. Es mi súplica.  La segunda opción consiste en que, cuando termines de comer, te des una vuelta tranquilamente y al salir te dirijas hasta la comisaría de la calle Leganitos a presentar una denuncia. Está muy cerca de aquí. Búscala con la aplicación de mapas del móvil. Haz algo. Aún tengo la esperanza de que alguien como tú me ayude. Además, no soporto este horrible olor. Esto antes fue un almacén de tabaco y cuando me metieron aquí llevaba sólo dos semanas sin fumar porque quería dejarlo. Soy una persona normal que tenía un futuro, que tenía proyectos y metas. Ahora sólo sé que, de nuevo, el peso de mis palabras será mi juez.


El relato "Fuera de carta", de Carles Montaña Montaña, obtuvo el "II Concurso de Relatos del Bistró" de la librería La Central, de Madrid, cuyos jurados fueron Juan Bonilla, Marta Sanz, Eduardo Berti, Marta Ramoneda y Jesús Casals.

El cuento de Carles Montaña (que se imprimirá en un mantel del bar-restaurante de la librería) se impuso entre doce finalistas:

- Sólo los hipopótamos pasean descalzos por la ciudad, de Marta Torres Cacharrón.
- Pasa, de Francisco Jurado Chueca.
- Un minuto, de Eduardo Rodriguez Luque.
- Entre palabras, de Rodrigo Costas Freijeiro.
- Control de sueños, de Cristina Rodriguez Aguilar.
- Peredoname, de Manuel Cifuentes.
- Relato de un retrato, de Teresa de La Lama López-Areal.
- Fuera de carta, de Carles Montaña Montaña.
- Donde van las moscas, de Carlos Candel Rodríguez.
- La vida patas arriba, de Mª Isabel Gaviño Cabrera.
- Un protodetective arcántropo, de Francisco López Serrano.
- Cobardía, de César Ibáñez París.

28 octubre, 2013

La demora de los castigos

Zeus le ordenó a Hermes que escribiera en una tira de papel los pecados y las acciones malvadas de los hombres, y que apilara estas tiras en una caja especial de modo que él, Zeus, pudiera examinarlas concienzudamente y fijar el castigo apropiado para cada caso. Dado que los papeles se apilan sin cesar y pasa un tiempo hasta que Zeus logra examinarlos, algunos de ellos se leen de inmediato y otros, en cambio, sólo al cabo de algún tiempo. No debe sorprendernos, por lo tanto, que ciertas personas que cometen crímenes graves reciban su castigo con bastante demora.


Fábula de Babrias, también conocido como Babrio o Valerius Babrius (siglos II o III d.C.), autor que vivió probablemente en Siria. Sus historias, atribuidas por un tiempo a Esopo, alcanzaron gran difusión en Bizancio y en las escuelas medievales

26 octubre, 2013

La vida en novela

 
Las canciones transforman la vida en novela. Vuelven hermosas y lejanas las cosas que hemos vivido. De esta belleza proviene más tarde el dolor que causa oírlas.

Annie Ernaux, "La vie extérieure"

21 octubre, 2013

Los neumáticos de Delvoye






Los neumáticos del artista belga Wim Delvoye, tallados con ornamentos góticos. Para hacerlos empleó sobre todo neumáticos de camiones que talló a mano, entre 2007 y 2009, con motivos florales, arabescos y diversas formas geométricas.

 http://www.wimdelvoye.be

16 octubre, 2013

Cinco libros: Eloy Urroz



Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.


El voto de Eloy Urroz:

Mis 5 mejores latinoamericanas de todos los tiempos:

El astillero
La casa verde
Noticias del imperio
La vida breve
La guerra del fin del mundo


Mis cinco favoritas relativamente recientes:

Disgrace
Liquidacion
Nieve
Cronica del pajaro que da cuerda al mundo
Los detectives salvajes

Mis 10 favoritas de todos los tiempos:

Crimen y Castigo
Ana Karennina
En busca del tiempo perdido
Don Quijote
Luz de agosto
El astillero
El Conformista
Disgrace
Las ilusiones perdidas
El idiota


Eloy Urroz (Nueva York, 1967) es autor de las novelas Las leyes que el amor elige (1993), Las Rémoras (1996), Las almas abatidas (2000), Un siglo tras de mí (2004), Fricción (2008), La familia interrumpida (2011) y La mujer del novelista (2014).  Junto con Jorge Volpi e Ignacio Padilla publicó Tres bosquejos del mal (1994), coeditó con Volpi Dos novelitas poco edificantes (2003) y más tarde Crack. Instrucciones de uso (2004). Ha escrito ensayo, libros de poesía y una crónica política. Varias de sus novelas han sido traducidas al inglés, francés, italiano, alemán y portugués. Actualmente es profesor de literatura latinoamericana en The Citadel College, en Charleston, South Carolina 

12 octubre, 2013

La madre



La niña escribió un cuento.  “Hubiera sido mejor una novela”, dijo su madre.  La niña construyó una casa de muñecas.  “Hubiera sido mejor una de verdad”, dijo su madre.  La niña hizo una almohadilla para su padre.  “Hubiera sido más práctica una colcha”, dijo su madre.  La niña hizo un pequeño hoyo en el jardín.  “Mejor uno más grande”, dijo su madre.  La niña hizo un hoyo grande y se durmió en él.  “Mejor dormirte para siempre”, dijo su madre.


"La madre", de Lydia Davis (traducción de Adriana Valdés).
Más sobre Davis, aquí y aquí.

06 octubre, 2013

Lettres du Monde




El escritor argentino Eduardo Berti ha sido elegido por el festival Lettres du Monde, de Burdeos, Francia, para inaugurar su 10ª edición, el próximo miércoles 9 de octubre. La ceremonia se efectuará en el gran Teatro Molière-Scène d'Aquitaine. 

Berti leerá un texto escrito especialmente para la ocasión y ofrecerá, junto con el dúo musical Las Hermanas Caronni, una lectura-musical basada en su última novela (El país imaginado) y en los cuentos de su libro La vida imposible, que Páginas de Espuma reeditará próximamente en España. 

El festival Lettres de Monde reúne, cada año, a prestigiosos autores de todo el mundo. Entre los invitados de esta nueva edición se cuentan Percival Everett, Jaume Cabré, Emmanuel Pinto, Jens Christian Grondhal, Stephanie Benson, Peter Stamm, Rosie Pinhas-Delpuech, Leila Sebbar, Charif Majdalani, Diego Vecchio, Mourad Djebel y José Carlos Llop.

http://www.lettresdumonde.com/

04 octubre, 2013

El sobrio aroma del papel


The Leisure Society, una de las últimas perlas de la música inglesa, rinde tributo a Sylvia Plath con su rock barroco y sutil 

https://www.youtube.com/watch?v=3x9HYGRxnOE&list=PLD0953E4AE4D2BC9F

03 octubre, 2013

Infiltrados


Por razones de seguridad, el próximo "superclásico" del fútbol argentino (el proverbial Boca-River o River-Boca) se jugará en el estadio Monumental sin público visitante (sin hinchas de Boca). No es la primera vez que esto ocurre. Una crónica aparecida hoy en el diario La Nación narra un caso de hace una década, cuando varios simpatizantes de Boca fueron "de incógnito" o "infiltrados" a ver el partido.

20.20. Hace rato que el sol no alumbra en la ciudad. Faltan 40 minutos para el partido y el Mago se junta con cuatro amigos en la Panadería. ¿El objetivo? Ensayar no gritar goles ¿Cómo se hace? "No sé, es jodidísimo", reflexiona. Cerca de las Cañitas, Matías se sube a otro taxi, esta vez junto a su madre. La radio vive la previa del clásico y recuerda la leyenda del panfleto que circuló entre los hinchas millonarios: "Asistir con los colores de River". Vestido con una campera blanca con mangas rojas, el joven aprieta en su mano derecha la vieja remera de la banda que encontró perdida en el cajón de su hermano. El Negro, en cambio, elige la casa de su suegro, a cinco cuadras de la cancha, como punto de encuentro. Aún no es consciente, pero al llegar a la esquina de Iberá y Libertador y toparse con una "marea de hinchas de River", un frío recorre su cuerpo y se pregunta: "Esto no es joda, ¿qué estoy haciendo?". Para no levantar sospechas, compra un gorrito en la calle.

Matías y su madre ya están en la Belgrano alta. Unos pesos como incentivo ayudan para conseguir una mejor ubicación. El Mago, lookeado con una bufanda, sube los escalones para ingresar a la misma platea. Un amigo suyo, con un poco más de imaginación, está de traje y se aferra a un portafolio lleno de diarios, simulando venir desde la oficina. Una vez en su ubicación, y al levantar la mirada por primera vez, reconoce "no menos de 100 personas" que suele cruzarse en la popular de la Bombonera. Hay miradas cómplices, como brindando un apoyo tácito. El Negro prefiere no buscar, intenta pasar lo más desapercibido posible.

Entra Boca al estadio y, entre el bullicio de más de 60 mil personas, un infiltrado cerca del panadero no resiste y lanza un grito de aliento xeneize. La reacción es inmediata y varios millonarios se paran a increparle. El Mago, simulando ser un hincha pacifista, sale al rescate y le pide que se vaya. Ante la negativa, insiste por lo bajo: "Tomatelá, somos varios en tu situación". Obedece sin responder. Comienza el partido.
La crónica completa, acá:
http://canchallena.lanacion.com.ar/1625258-infiltrados-el-dia-que-los-hinchas-de-boca-festejaron-con-los-colores-de-river


02 octubre, 2013

Alarma y esperanza


















Cada obra es una apuesta, un salto mortal, la sombra del sueño y del deseo, de la lucidez y la solvencia. No es un abandono, una facilidad; es una conjugación de la alarma y la esperanza, del desencanto y la realidad resignificada.~


Edgar Bayley (“Estado de alerta y estado de inocencia”, editorial Argonauta).

27 septiembre, 2013

Tumbas etruscas




-¿Adónde vamos? -preguntó Giannina.
Marido y mujer iban sentados delante con la niña en el medio. El padre apartó la mano del volante y la puso sobre los morenos ricitos de su hija.
-Vamos a echar un vistazo a unas tumbas de hace más de cuatro o cinco mil años -respondió, con el tono de quien empieza a relatar un cuento y, por esa razón, no vacila en exagerar con las cifras-. Tumbas etruscas.

(...)
-Papá -preguntó otra vez Giannina-, ¿por qué dan menos tristeza las tumbas antiguas que las más recientes?
Un grupo más numeroso que los otros, que ocupaba buena parte de la carretera, y cantaba en coro sin pensar en ceder el paso, había obligado al automóvil casi a detenerse. El interpelado metió la segunda.
-Es lógico -respondió-. Los muertos de hace poco están más cerca de nosotros y precisamente por eso los queremos más. Los etruscos, verdad, hace tanto tiempo que
murieron -y de nuevo estaba relatando un cuento-, que es como si no hubieran vivido nunca, como si siempre hubiesen estado muertos.
Otra pausa, más larga, al término de la cual (estábamos ya muy cerca de la explanada contigua a la entrada de la necrópolis, llena de automóviles y autocares) fue Giannina quien dio su lección.
-Pero, ahora que dices eso -dijo con dulzura-, me recuerdas que también los etruscos vivieron y que los quiero también a ellos como a todos los demás.


El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani.

24 septiembre, 2013

Mollat





Vitrina de la librería Mollat, de Burdeos (Francia). Según muchos, la librería más grande en superficie de toda Francia. Según algunos, una de las tres más grandes de toda Europa.


21 septiembre, 2013

El reino del revés




Bojana Danilovic, una joven de Serbia, sufre de una extraña condición que ha dejado a los médicos y los científicos desconcertados. Licenciada en economía y con 28 años esta chica ve todo al revés.
Los expertos que examinaron a Bojana Danilovic dicen que ella sufre de una enfermedad cerebral rara, llamada "fenómeno de la orientación espacial. En términos simples significa que sus ojos ven las cosas de la manera correcta, pero por alguna razón su cerebro los cambia.

Los problemas extraños de Bojana continuaron cuando comenzó a escribir. Ella tomaba un papel en blanco y empezaba desde la esquina inferior derecha y terminar en la esquina superior izquierda. En casa, se tiene que encender el televisor de cabezas para ver su programa favorito, mientras que su familia tiene que usar otro. Ella siempre tiene su teléfono móvil y el periódico al revés, y muchas veces se acercan personas que le dicen que lo está leyendo mal. "Yo nací de esta manera. Es sólo mi forma de ver el mundo." Su mayor lamento es que no puede obtener una licencia de conducir.

19 septiembre, 2013

La corona de los días


El ZOHAR, primera edición impresa: 1558


Los días que han de constituir la vida del hombre están todos unidos en el momento del nacimiento. Luego bajan aquí, a la tierra, uno después del otro, y cada uno exhorta al hombre a no pecar en su día. Cuando un día ve que el hombre no lo va a escuchar, pues está dedicido a pecar, se llena de vergüenza. Entonces regresa a las regiones superiores a dar testimonio de las acciones del hombre. Pero queda completamente separado para siempre del resto de los días. Sin embargo, si el hombre se arrepiente, ese día que ha sido excluido del cielo a causa de los pecados del hombre recibe permiso para volver. De otro modo, el día viene aquí, a la tierra, y se posesiona de un cierto hogar. Después de tomar la forma de hombre, trata de inducir al mal al dueño del hogar. Pero si el dueño hace sólo el bien, entonces el día es forzado a hacer el bien.

Al final de los días, cuando el rey supremo pasa lista a los días del hombre, este día se pierde, y como la corona de días está incompleta, el hombre no puede ser coronado.

Del "Zohar" (o "Libro del esplendor"), escrito por Moisés de León entre 1280 y 1286. Traducción de Ariel Bension.

17 septiembre, 2013

May I?


Salí a pasear por la calle, en busca de un lugar para comer. Encontré un cafecito donde había una chica. Le dije: "¿Puedo sentarme y mirarte un rato? Me gustaría la compañía de tu sonrisa. No tenés que decir nada. Como una canción sin letra..."


(Hace rato que postergo este simple tributo a Kevin Ayers, fallecido en febrero pasado)

16 septiembre, 2013

Un hombre en una isla



John Donne, poeta inglés de los llamados metafísicos, muerto en 1631, es el autor de un texto que daría al novelista norteamericano Ernest Hemingway, tres siglos más tarde, la clave de lo que se proponía decir en una larga narración dedicada a la guerra, la muerte y la esperanza: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra (...) la muerte de cualquier hombre me 
disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca hagas
preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”, escribió Donne, en una de las
más conmovedoras síntesis que nos legara el naciente humanismo moderno.
 
Daniel Defoe, inglés como Donne, murió en 1731, justo cien años después de que lo hiciera el poeta. Dos siglos antes de que Hemingway escribiera Por quién doblan las campanas, Defoe concibió la novela más clásica sobre la soledad física y espiritual de un hombre en una isla, Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe de York, navegante (1719). En aquel relato el novelista inglés se proponía trabajar, entre otras tesis, la de que a pesar de la inteligencia y la voluntad que le permitieron sobrevivir, prosperar y hasta alcanzar un estadio muy cercano a la felicidad, el náufrago solitario nunca dejó de pensar en su regreso a la sociedad. Robinson Crusoe constató, con su dolorosa experiencia, que todo hombre está ligado a un destino colectivo y su vida es el resultado de otras muchas vidas que lo antecedieron o lo acompañan en su tiempo, que lo completan con ser social. Porque
un hombre es, siempre, un continente, y así parece pensarlo este célebre personaje,
sentado en la playa de una pequeña isla despoblada, con la vista fija en el mar inescrutable.

Leonardo Padura sobre Robinson Crusoe. Fragmento del texto que acompaña las maravillosas ilustraciones de Ajubel (más dibujos, acá).

15 septiembre, 2013

Leiser


Leiser y Alberto Luis Grimoldi, hace tres años.

La conmovedora historia de la berlinesa Liselotte Leiser de Nesviginsky, sobreviviente del nazismo, y del zapatero argentino Grimoldi, narrada por ella misma en el diario Clarín, de Buenos Aires:

La cadena de zapaterías de mi familia, “Leiser”, llevaba nuestro apellido y tenía más de treinta y cinco sucursales. Para el año 1933 aproximadamente estuvo de visita en uno de nuestros negocios Alberto Enrique Grimoldi, el conocido fabricante argentino de zapatos, hijo a su vez de quien fundó esa empresa en 1895. Alberto había venido para aprender en los negocios de mi familia todo lo relacionado con la atención al cliente, la venta de calzado al público, la comercialización del producto. Recuerdo como si fuera hoy que Alberto se sentó en banquito de madera de esos que se usaban entonces para ver en detalle, en vivo y en directo como se dice ahora, el procedimiento que utilizaban los vendedores de la firma.
Ninguno de nosotros podía imaginar la importancia que tendría ese hombre que de tal modo se cruzó con nuestras vidas para siempre.
Pasaron los años y la oscura estrella de Hitler siguió ascendiendo en una Alemania que se volvía cada vez más peligrosa y temible. En el año 33 la cadena Leiser, cuyas fotografías pueden verse hoy en el Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, fue “arianizada” y, como consecuencia de ese despojo cruel y racista, mi familia fue obligada a “asociarse” en forma compulsiva con una persona no judía y así pasar el negocio a manos “arias”. En noviembre de 1938 se produjo la tristemente célebre noche de los cristales rotos, esa que quedó en la historia de Alemania con el nombre de Kristallnacht .
A partir de ese episodio vinieron ataques permanentes y cada vez más duros contra los judíos con persecuciones de todo tipo. Sin ir más lejos, ya unos años antes, yo asistía a un liceo de señoritas hasta que a la edad de catorce años fui notificada por una profesora diciéndome, con una sonrisa entre cínica y fría, pero también como un alerta de lo que se venía, que debía buscar inmediatamente otro lugar ya que por ser judía no podría continuar estudiando en ese liceo.
Cuando la situación se volvió intolerable para todos nosotros, mis padres decidieron viajar conmigo desde Berlín a Holanda procurando buscar un lugar más seguro y tranquilo. Recuerdo ese momento crítico y angustiante con el mayor detalle que mi débil memoria permite. Íbamos a embarcarnos, creo, en un avión de la línea Lufthansa. En la aduana los SS nos desnudaron por completo para comprobar que no lleváramos joyas escondidas en el cuerpo (…)
En mayo de 1940 también ese país fue invadido y ocupado por los nazis. Ante el riesgo de perder también los negocios en Amsterdam se produjo la segunda y milagrosa intervención de Grimoldi, quien se hizo cargo de la cadena en Holanda mediante una operación comercial obviamente ficticia y con la promesa de devolver el patrimonio recibido no bien terminara la Guerra. Un verdadero pacto de caballeros. También –aunque yo era muy joven para conocer el detalle– sé que cuando mi familia aún estaba en Alemania le envió dinero a él con la sola promesa de palabra de que luego lo devolvería. Y así fue. A veces me preguntan por qué mi familia confió tanto en Grimoldi. La respuesta es mucho más simple de lo que podría suponerse. Mis padres decidieron asumir el riesgo y, así, aferrarse a la promesa de ese hombre que, en un mundo que se les caía encima, les generaba confianza. A veces en la vida hay que dar un espacio a los valores permanentes de la condición humana.
Lo que pasó después es algo muy triste de contar y evocar para mí. Un día, a las seis de la mañana yo estaba parada y como perdida en la puerta de nuestra casa en Amsterdam; en la noche anterior había salido a bailar con unos amigos en un bar de las cercanías cuando llegaron los de la Gestapo. Debo advertir que un poco antes de eso, en un último y desesperado intento de prevención y anticipo de la tragedia inminente, mi familia obtuvo a cambio de una fuerte suma de dinero pasaportes costarricenses. Fueron otorgados por el conde Rautenberg, cónsul por entonces de ese país centroamericano. Me animo a decir que la posesión de esos documentos que nos brindaron la ciudadanía de un país que jamás conocimos nos salvó la vida. Y no exagero. De no contar con ellos nuestro destino seguro eran las cámaras de gas de Auschwitz. Pero aún con esa ventaja adicional nos llevaron primero a un colegio grandote donde dormíamos en el piso en condiciones muy precarias y finalmente terminamos alojados en el campo de concentración de Westerbork, un lugar de tránsito en realidad. Fue el mismo donde estuvo Ana Frank, la autora del famoso diario íntimo, antes de ser trasladada a Auschwitz para matarla como ya lo habían hecho los nazis con una tía mía, su esposo y su pequeña hija.
En Westerbork dormíamos en barracas ruinosas y fuimos tratados como animales o menos que eso. De un lado pusieron a los hombres y del otro a las mujeres. Hacíamos nuestras necesidades en letrinas asquerosas, simples agujeros cavados en el piso, y nos limpiábamos con papel de diario cuando había. Las camas, de dos o tres pisos de alto, eran de hierro y con colchones de paja.
Por las mañanas nos lavábamos como podíamos en los mismos bebederos que se usaban para el ganado. Tengo de esa época un recuerdo insignificante pero, quién sabe por qué, muy importante para mí. Secretamente me hice una almohadita rellena con crines de caballo que llevé y usé en todos los lugares por donde anduve en la vida. Aún hoy la conservo… Dentro de todo, y en comparación con los demás, tuve suerte porque una prima mía ya estaba en el campo y se había hecho amiga de uno de los médicos que trabajaban ahí. Si no me equivoco se trataba del doctor Spanier, también judío y obligado a trabajar como todos en el hospital del lugar. Yo, usando un brazalete que todavía conservo al igual que la estrella amarilla que nos obligaban a llevar en todo momento, trabajé en el hospital como cocinera. Para alimentar a mis padres y a otras personas juntaba a escondidas viejas cáscaras de papas, zanahorias o batatas y con eso, más algunos huesos que encontraba por ahí, preparaba una especie de sopa horrible que sin embargo sirvió de alimento para muchos.
Lo que sigue a esta historia tiene que ver con la ansiada liberación. Llegó al lugar una autoridad de la cancillería alemana y constató la autenticidad de nuestros pasaportes costarricenses. Hacia 1944 nos trasladaron entonces a un campo de refugiados en Francia llamado la Bourboule. Una semana después se produjo el desembarco en Normandía y, qué emoción me da contarlo ahora, nos abrazamos todos llorando y corrimos hacia los alambrados de púas, los cortamos casi con los dientes y gritamos la palabra libertad, libertad, libertad, una, dos, cien veces. Una nueva vida empezaba para mí en ese instante. Y lo vivido entonces fue inolvidable para mí, para mis padres y para las demás víctimas judías o de otro origen que habían conseguido sobrevivir a una vida espantosa en el mejor de los casos … o a una muerte segura.
Dado que conocíamos a gente amiga y familiares en Uruguay nos embarcamos hacia ese país, más precisamente a Montevideo, donde, en el barrio de Pocitos, permanecimos alojados durante aproximadamente nueve meses en una pensión. Queríamos ingresar a la Argentina pero eso no parecía posible por razones políticas: sabemos que la Argentina puso trabas para la inmigración de los judíos durante esa época. Es entonces cuando se produce la tercera y nuevamente milagrosa aparición de Alberto Enrique Grimoldi, a quien por supuesto no olvidábamos. Él tenía contactos a diferentes niveles gubernamentales de Argentina y actuó como garante personal para permitir nuestra llegada a este país. Parece que le dijo al gobierno, presidido entonces por Perón, que nuestro conocimiento era fundamental para potenciar sus planes en la empresa. Acto seguido Grimoldi devolvió a mi familia el dinero y todo el patrimonio de los negocios de Holanda que habían quedado a su nombre, un gesto que mi familia conoce muy bien y que rescato en mi memoria como un tesoro inapreciable y eterno.
 La versión completa, aquí.

14 septiembre, 2013

Secretos que circulan




–Tras haberte contado este historia, me siento completamente vacío. Esta historia es mi secreto, ¿entiendes?
–¿Y ahora?
–A tí no puedo decirte "por favor, no la repitas"...
–Sí. Pero ahora tu secreto se ha convertido en mi secreto. Forma parte de mí y me comportaré con él como lo hago con todos mis secretos: dispondré de él cuando llegue el momento. Y se volverá el secreto de otro.
–Tienes razón. Es necesario que los secretos circulen...

Hervé Guibert, "La imagen fantasma".

12 septiembre, 2013

Un ladrón arrepentido


 Una noticia publicada en el sitio CNN (enlace original) y comentada por Jesús del Toro en el periódico Rumbo de Houston (aquí):
Hace 11 años, Keosovanh Xayarath y su hijo Somboon Wu fueron asaltados a punta de pistola en la tienda Interasian Market & Deli de la que son propietarios en Nashville, Tennessee. El delincuente les robó en ese momento $300, pero el gran susto y el malestar que sufrieron las dos víctimas fue sin duda mayúsculo.
El tiempo pasó y aunque el recuerdo de ese mal día persistió, los afectados superaron la traumática experiencia.
Hace unos días, según el relato de la televisora local WSMV, un hombre se presentó de improviso en la tienda. Con insistencia pidió que se recibiera un sobre que él traía consigo. El dueño del local dudó en aceptarlo, pero finalmente lo hizo mientras el hombre salía del lugar. Dudó nuevamente si debía abrirlo o no, e incluso consultó a un abogado. Y cuando finalmente lo abrió encontró cuatro billetes de $100 y una carta manuscrita, en el que un hombre contaba que había sido un adicto a las drogas y que 11 años atrás había entrado y robado $300 de ese establecimiento. Pero que ahora se habría regenerado y dejado las drogas y que sentía la necesidad de reparar los daños que había causado. Por ello les dejaba $400 junto a la carta.
 La familia propietaria de la tienda se sintió conmovida por la confesión del hombre, que se atrevió a dar la cara para reparar su falta, y reconocieron que todos merecen una segunda oportunidad. Luego colocaron una foto de la nota en los espacios en redes sociales de su restaurante para dar testimonio del hombre que se esforzó por recobrar el honor antes perdido.