04 diciembre, 2013

Oski, el eterno

Desde las páginas de Revista XXIII, Miguel Rep le rinde merecidísimo tributo a Oski:

http://veintitres.infonews.com/nota-7606-cultura-El-dibujante-inquieto.html

La eterna vigencia de Oski no es un misterio: su estilo siempre estuvo fuera de moda. Es ya un clásico, un minucioso retratador de los momentos históricos en que el humor se transforma en movimiento y la Historia así toma vida. La línea de tiempo se diluye. Parece que a Oski la Historia lo estuvo esperando con toda la paciencia que suele tener la Historia, y que lo protegerá de todo olvido. Si hay un misterio Oski hay que encontrarlo en su propia vida, sus innumerables viajes y en el destino de gran parte de sus originales perdidos.
Dibujó mucho Oski. Su trayectoria gráfica es más fácil de seguir: las primeras publicaciones en Cascabel, la adhesión a la línea libre y absurda; Rico Tipo, donde Oski era el distinto, el que dibujaba mal entre sus vecinos de trazo cerrado y exitoso. Amarroto, 1946, guiones unidimensionales. César Bruto, ilustraciones ilustradas. Los chistes con personajes que de tan inquietos se caían de las revistas.

Y los viajes: Chile, Italia, Cuba, Venezuela. Perú. España.

Y la política: un dibujante comprometido, una rara avis en un ambiente de humoristas observadores imparciales. Oski no: su compromiso con causas como la cubana o la de la Unidad Popular chilena, sus publicaciones en revistas de izquierda italianas, todos vestigios de un pensamiento librepensador. Un dibujante culto y anarco que dibuja elegantemente sin olvidar que su llegada gráfica final es el pueblo. Una muestra palpable de ello es el documental de 1972, Pulpomomios a la chilena.

La influencia de Oski es ilimitada. Sin hacer nombres, la aparición de su línea determinó el estilo de muchos de sus colegas, esquirlas que aún perduran hoy. De todas maneras, sus grandes series como la Historia del Deporte, el Fuero Juzgo, el Fausto, el Ars Amandi y, por supuesto, los clásicos trabajos sobre la historia de Indias y las Tablas de Salerno, no tienen seguidores. Tamaños emprendimientos terminaron con él.

Oski. El maestro. El Viejo. El monje enloquecido.

Oski, el contemporáneo de Carpani, Quino, Alberto Breccia, Carybé, Divito, Altán, Sábat, Alonso, Berni, León Ferrari, pero también podríamos decir el amigo de Durero, Grosz, Bacle, Guamán Poma, Cándido, Brueghel y, por supuesto, Steinberg, este porteño lleno de genio nos dejó una obra que merece quedar en el Parnaso del arte latinoamericano.

Oski, un monje enloquecido. Del 8 de octubre al 25 de noviembre en el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, al cuidado de Miguel Rep. Con entrada libre y gratuita, como todas las actividades del museo.