30 septiembre, 2014
Otra marcha fúnebre
Marcha fúnebre compuesta para el entierro de un gran hombre sordo, de Alphonse Allais
Partitura virgen porque "los grandes dolores son mudos".
25 septiembre, 2014
Fábula de los ciegos
Hermann HESSE
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñas cuestiones se resolvían por mayoría simple, sacándolas a votación. Con el sentido del tacto sabían distinguir las monedas de cobre y las de plata, y nunca se dio el caso de que ninguno de ellos confundiese el vino de Mosela con el de Borgoña. Tenían el olfato mucho más sensible que el de sus vecinos videntes. Acerca de los cuatro sentidos consiguieron establecer brillantes razonamientos, es decir que sabían de ellos cuanto hay que saber, y de esta manera vivían tranquilos y felices en la medida en que tal cosa sea posible para unos ciegos.
Por desgracia sucedió entonces que uno de sus maestros manifestó la pretensión de saber algo concreto acerca del sentido de la vista. Pronunció discursos, agitó cuanto pudo, ganó seguidores y por último consiguió hacerse nombrar principal del gremio de los ciegos. Sentaba cátedra sobre el mundo de los colores, y desde entonces todo empezó a salir mal.
Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. A partir de entonces nadie pudo oponérsele, y sentenció que la indumentaria de todos los ciegos era blanca. Ellos lo creyeron y hablaban mucho de sus hermosas ropas blancas, aunque ninguno de ellos las llevaba de tal color. De modo que el mundo se burlaba de ellos, por lo que se quejaron al dictador. Éste los recibió de muy mal talante, los trató de innovadores, de libertinos y de rebeldes que adoptaban las necias opiniones de las gentes que tenían vista. Eran rebeldes porque, caso inaudito, se atrevían a dudar de la infalibilidad de su jefe. Esta cuestión suscitó la aparición de dos partidos.
Para sosegar los ánimos, el sumo príncipe de los ciegos lanzó un nuevo edicto, que declaraba que la vestimenta de los ciegos era roja. Pero esto tampoco resultó cierto; ningún ciego llevaba prendas de color rojo. Las mofas arreciaron y la comunidad de los ciegos estaba cada vez más quejosa. El jefe montó en cólera, y los demás también. La batalla duró largo tiempo y no hubo paz hasta que los ciegos tomaron la decisión de suspender provisionalmente todo juicio acerca de los colores.
Un sordo que leyó este cuento admitió que el error de los ciegos había consistido en atreverse a opinar sobre colores. Por su parte, sin embargo, siguió firmemente convencido de que los sordos eran las únicas personas autorizadas a opinar en materia de música.
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñas cuestiones se resolvían por mayoría simple, sacándolas a votación. Con el sentido del tacto sabían distinguir las monedas de cobre y las de plata, y nunca se dio el caso de que ninguno de ellos confundiese el vino de Mosela con el de Borgoña. Tenían el olfato mucho más sensible que el de sus vecinos videntes. Acerca de los cuatro sentidos consiguieron establecer brillantes razonamientos, es decir que sabían de ellos cuanto hay que saber, y de esta manera vivían tranquilos y felices en la medida en que tal cosa sea posible para unos ciegos.
Por desgracia sucedió entonces que uno de sus maestros manifestó la pretensión de saber algo concreto acerca del sentido de la vista. Pronunció discursos, agitó cuanto pudo, ganó seguidores y por último consiguió hacerse nombrar principal del gremio de los ciegos. Sentaba cátedra sobre el mundo de los colores, y desde entonces todo empezó a salir mal.
Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. A partir de entonces nadie pudo oponérsele, y sentenció que la indumentaria de todos los ciegos era blanca. Ellos lo creyeron y hablaban mucho de sus hermosas ropas blancas, aunque ninguno de ellos las llevaba de tal color. De modo que el mundo se burlaba de ellos, por lo que se quejaron al dictador. Éste los recibió de muy mal talante, los trató de innovadores, de libertinos y de rebeldes que adoptaban las necias opiniones de las gentes que tenían vista. Eran rebeldes porque, caso inaudito, se atrevían a dudar de la infalibilidad de su jefe. Esta cuestión suscitó la aparición de dos partidos.
Para sosegar los ánimos, el sumo príncipe de los ciegos lanzó un nuevo edicto, que declaraba que la vestimenta de los ciegos era roja. Pero esto tampoco resultó cierto; ningún ciego llevaba prendas de color rojo. Las mofas arreciaron y la comunidad de los ciegos estaba cada vez más quejosa. El jefe montó en cólera, y los demás también. La batalla duró largo tiempo y no hubo paz hasta que los ciegos tomaron la decisión de suspender provisionalmente todo juicio acerca de los colores.
Un sordo que leyó este cuento admitió que el error de los ciegos había consistido en atreverse a opinar sobre colores. Por su parte, sin embargo, siguió firmemente convencido de que los sordos eran las únicas personas autorizadas a opinar en materia de música.
"La fábula de los ciegos", de Hermann Hesse
23 septiembre, 2014
21 septiembre, 2014
El recuerdo
Quería acordarse del día en que había nacido y fruncía tanto las cejas que a cada instante las personas grandes la interrumpían para que desarrugara la frente. Por eso no podía nunca llegar hasta el recuerdo de su nacimiento.
Viaje olvidado, Silvina Ocampo
18 septiembre, 2014
Vrac
Los verdaderos mentirosos son raros: no piden que uno les crea.
Astrología.
La luz demora tanto tiempo en llegarnos que es absurdo querer leer el futuro en esos astros que tan solo admiramos en su pasado.
Soy contemporáneo de los libros que leo.
Tras la muerte, dicen, llega el olvido. Pero el olvido a veces llega antes de la muerte: es lo que se llama vejez.
Un buen aforismo no debe superar las ocho palabras.
François Caradec, Vrac (& autres textes). Du Lérot Editeur, 2014.
13 septiembre, 2014
Más vida imposible
Mi libro de cuentos y microcuentos La vida imposible acaba de ser reeditado en España por Páginas de Espuma.
Lo presentaré el miércoles 17 de septiembre a las 19:00 horas, en Madrid. La cita es en la librería Cervantes y compañía: Manuela Malasaña 23. Estarán a mi lado Viviana Paletta y Juan Jacinto Muñoz Rengel.
http://paginasdeespuma.com/catalogo/la-vida-imposible/
12 septiembre, 2014
Cinco libros: Pablo Martín Sánchez
Estoy pidiéndole a diversos escritores y
artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de
este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para
nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata,
más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y
compartir con los demás.
La respuesta de Pablo Martín Sánchez
La respuesta de Pablo Martín Sánchez
Como
dejó dicho Perec, hay algo de exultante y de aterrador a la vez en la
idea de que nada en el mundo sea tan único como para no poder entrar en
una lista. Aquí va la mía, en homenaje a Juan Filloy (dejo al lector
adivinar por qué):
–Don Juan, de Molière
–Orlando, de Virginia Woolf
–Rayuela, de Julio Cortázar
–Amuleto, de Roberto Bolaño
–Mentira, de Enrique de
Hériz
(el orden es cronológico)
Pablo Martín Sánchez (Reus,
1977) es doctor en Lengua y Literatura Francesas por la Université de
Lille-3 y doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura
Comparada por la Universidad de Granada. En el sector editorial ha
trabajado como lector, corrector, traductor y librero. Es autor del
libro de relatos Fricciones (E.D.A. Libros, 2011) y de la novela El anarquista que se llamaba como yo (Acantilado, 2012), elegida por El Cultural como
mejor ópera prima del año. Ha traducido a autores como Bernard-Marie
Koltès, Marcel Schwob, Alfred Jarry o Wajdi Mouawad y es miembro del
Oulipo (Ouvroir de Littérature Potentielle) desde 2014.
08 septiembre, 2014
Igualdad
Françoise GIROUD
La mujer será verdaderamente igual al hombre el día en el que, para un puesto importante, se nombre a una mujer incompetente.
Françoise Giroud, 1983.
La mujer será verdaderamente igual al hombre el día en el que, para un puesto importante, se nombre a una mujer incompetente.
Françoise Giroud, 1983.
03 septiembre, 2014
Variaciones de un tema de Calderón de la Barca
Texto base
Toda la vida es sueño y los sueños, sueños son
Reorganización alfabética
AAA DD EEEE I LL N ÑÑÑ OOOOOO SSSSSSSS T UUU V Y
Anagrama
Sueño estos sueños alados y vuelo sin daños
Palíndromo estricto
Nos soñé= us soñé (US). ¿Sol, yo ? ¡Ñeus, sea diva ! (Là, dot)
Una letra de menos
Oda : la vida es sueño y los sueños, sueños son
Una letra de más
Toda la viuda es sueño y los sueños, sueños son
Tres letras de más
Toda la viuda es sueño y los sureños, sureños son
Otro punto de vista
Calderón, ¡hora de despertar !
Contaminación cruzada
a) Toda la vida es sueño y no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
b) En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, los sueños, sueños son.
Sutil deducción
A Calderón le parecía, cuando despertaba, que seguía soñando.
Otra contaminación
Al pan, pan y a los sueños, sueños son
Homoconsonantismo
Todo lo vudú es saña y las sañas, sañas son
Homovocalismo
Otra valija de cuero y con cuero sueco, ¿no ?
Bola de nieve con pequeñas libertades
Y
tú
vas
tras
otros
sueños
dado que
como dice
De la Barca
toda la vida
es zzzzzzzzz
y los zz son zzz
Pregunta
¿Me pellizco a ver si estoy despierto ?
La versión completa (35 variaciones) en:
http://oulipo.net/fr/35-variations-sur-un-theme-de-calderon-de-la-barca
02 septiembre, 2014
Las partes
La parte que gobierna debe respetar a la parte que enseña y no creer, sobre todo, que sabe más que ella.
Louis-Sébastien Mercier (1740-1814) , Nociones claras sobre los gobiernos
01 septiembre, 2014
Chicken
La notable conferencia de Doug Zongker, de la Universidad de Washington, basada en su invalorable "paper", que puede (¡debe!) consultarse aquí:
http://isotropic.org/papers/chicken.pdf
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