13 junio, 2016

Un padre extranjero



Mi nueva novela se llama "Un padre extranjero" y acaba de ser editada en Argentina por Tusquets.

Habrá, en las próximas semanas, otras ediciones en América Latina (México y Colombia, también por Tusquets) y en octubre próximo saldrá en España, bajo el sello Impedimenta.

Dice el texto de la contratapa:
 
Dos padres y la relación silenciosa, casi ausente, con sus respectivos hijos: varones y únicos. Dos familias que intentan comprender el misterio del padre extranjero. Inmigrantes que deciden reinventarse lejos de la tierra natal, donde deben aprender otra lengua. Escritores que leen la obra de otros y, a partir de ella, buscan desentrañar algún misterio de sus propias vidas. Secretos guardados bajo llave y difíciles de compartir.
La ficción y el relato autorreferencial son los pilares de esta historia que se bifurca, de esta novela que parece combinar resultado final con making of y que reinventa –en clave ingeniosamente literaria– la tradición de la «novela del padre».
Nada es casual ni arbitrario en "Un padre extranjero", de Eduardo Berti: la trama -emotiva, divertida, compleja– muestra una combinación perfecta de detalles. La escritura se desliza con una exquisitez que el lector agradece.

11 junio, 2016

El sexo de las ciudades



Se suele hablar de las ciudades en femenino –comentó–, pero es un monstruoso error hacerlo como regla general. ¿Florencia es del mismo sexo que Nueva York, que Chicago? Al lado de estas dos ciudades, es una dama perfecta; frente a ella uno se siente como un adolescente en presencia de una mujer hermosa. 

Henry James, "La Madonna del futuro"

09 junio, 2016

Infancia




Todo gran novelista, aun si es tan sofisticado como Austen o Henry James, comparte con Dickens el poder de hacernos leer como si pudiéramos regresar a la infancia.

Harold Bloom, "Cómo leer y por qué"

07 junio, 2016

Moondog




I’m this, I’m that;
I’m sharp, I’m flat.
I’m young, I’m old;
I’m hot, I’m cold.
I’m right, I’m wrong;
I’m weak, I’m strong.
I’m high, I’m low;
I’m fast, I’m slow.
I’m here, I’m there;
I’m foul, I’m fair.
I’m bold, I’m shy;
I’m wet, I’m dry.
I’m doog, I’m bad;
I’m gay, I’m sad.
I’m lost, I’m found;
I’m free, I’m bound.
I’m best, I’m worst;
I’m blessed, I’m crusted.
I’m false, I’m true.
I’m I, I’m you !


Enough about Human Rights
What about Wal Rights?
What about Snail Rights?
What about Seal Rights?
What about Eel Rights?
What about Coon Rights?
What about Loon Rights?
What about Wolf Rights?
What about, what about, what about, What about Moose Rights?
What about Goose Rights?
What about Lark Rights?
What about Shark Rights?
What about Fox Rights?
What about Ox Rights?
What about Mole Right?
What about, what about, what about, What about Goat Rights?
What about Stoat Rights?
What about Pike Rigths?
What about Shrike Rights?
What about Hare Rights?
What about Bear Rights?
What about Ape Rights?
Enough about Human Rights!
What about Hog Rights?
What about Frog Rights?
What about Kite Rights?
What about Mite Rights?
What about Bee Rights?
What about Flea Rights?
What about Ant Rights?
What about, what about, what about, What about Bat Rights?
What about Gnat Rights?
What about Mouse Rights?
What about Louse Right?
What about Cat Rights?
What about Rat Rights?
What about Snake Rights?
What about, what about, what about, What about Bug Rights?
What about Slug Rights?
What about Bass Rights?
What about a** Rights?
What about Worm Rights?
What about Germ Rights?
What about Plant Rights?

05 junio, 2016

Ali



Tras la muerte de Cassius Clay/Muhammad Ali, un fragmento del magnífico prólogo de Andrés Barba a "En la cima del mundo", de Norman Mailer:


Resulta interesante la negativa rotunda de Ali a convertirse en un púgil negro más, en un saco de carne que da y recibe golpes, y no solo por cuestiones políticas —para evitar hacer de él lo que de él se espera—, sino en un sentido casi global: Ali baila. Según Pacheco (1) , aquella era la frase que repetía maniáticamente cuando estaba encerrado en el vestuario, antes de salir a la lona en la que se iba a celebrar el «Combate del siglo»:
—Vamos a bailar, a bailar, a bailar...
Y luego, preguntándoles una y otra vez «¿Quévamos a hacer?», les obligaba a repetir a todos:
—Vamos a bailar, a bailar, a bailar...
Ali es, en el fondo, como una encarnación del be-bop: cuando parece que es serio, tiene un gesto bufonesco, imprevisible; puede que haya nacido originariamente de una revuelta contra la circunstancia social, pero en ocasiones se ve obligado a disfrazarse en la sátira. Luego, cuando uno menos lo espera, se desmarca con toda su seriedad en un brutal puñetazo fantasma: «América, yo soy la parte que no reconoces. América, vete acostumbrando a mí. Negro seguro de sí mismo, orgulloso. Mi nombre, no el tuyo; mi religión, no la tuya. Vete acostumbrando a mí».
(1) Ferdie Pacheco, uno de los asistentes de Ali 

04 junio, 2016

Una película a tu manera

En 1967, Raymond Queneau publicó Un conte à votre façon ("Cuento a tu manera") en "Le nouvel observateur". Se trataba de un cuento de estructura arborescente donde el lector, paso a paso, a medida que se desarrollaba la trama, tenía la opción de elegir entre alternativas posibles. El cuento fue recogido más tarde,  en 1981, en el libro  Contes et propos.

Lo interesante de Un conte... es que (como en Rayuela, de Cortázar) su eficacia depende en gran medida de la complicidad de un lector "activo". De un lector (en el caso de Queneau) que va construyendo una de las tantas versiones potenciales de la historia.

Por ejemplo:

1-Désirez-vous connaître l’histoire des trois alertes petits pois  ?
                   Si oui,  passez à 4.
                   Si non, passez à 2.

2-Préférez-vous celle des trois minces grands échalas  ?
                   Si oui, passez à 16.
                   Si non, passez à 3.

3-Préférez-vous celle des trois moyens médiocres arbustes  ?
                   Si oui, passez à 17.
                   Si non, passez à 21.
...y así sucesivamente, como en una especie de juego de la oca que no funciona por medio del azar, sino por medio del deseo o la intuición del lector.

En su excelente blog (ver enlace: https://ztfnews.wordpress.com/2013/06/03/un-grafo-de-cuento/), Marta Macho muestra el grafo del cuento de Queneau...

 ...y ofrece esta traducción del comienzo:

1-     ¿Deseas conocer la historia de los tres ágiles guisantes?
si sí, pasa a 4
si no, pasa a 2.
2-     ¿Prefieres la de los tres largos y delgados espárragos?
si sí, pasa a 16
si no, pasa a 3.
3-     ¿Prefieres la de los tres mediocres y medianos arbustos?
si sí, pasa a 17
si no, pasa a 21.

En el pasado festival de cine de Cannes pudo verse una película (Late Shift, del director Tobias Weber) donde el público, con su smartphone en la mano, decide la trama que se va desarrollando.

El diario El País, explica de este modo el funcionamiento, que tiene mucho en común con la idea de Queneau:

La propuesta del cineasta Tobias Weber, estrenada en el pasado Festival de Cannes, recupera ese sueño de dar a la audiencia lo que espera, pero incluyendo la tecnología en la ecuación. “Late Shift” es un thriller de acción en el que el público, a través de una aplicación móvil que descargan en sus teléfonos, elije en tiempo real qué acciones debe realizar el protagonista. Weber ha incluido 180 variaciones y ha rodado hasta siete finales diferentes. Cuando la película se proyecta en una sala, la historia avanza según lo que determine la mayoría del público; “todos participan en la fiesta. Es una película democrática” asegura su director.
(El enlace, aquí: http://one.elpais.com/late-shift-una-pelicula-la-decides-final/)





Late Shift ofrece 7 finales distintos y 180 puntos de interacción en los que la trama depende de lo que decida la mayoría de los espectadores (en una sala) o el espectador único (en una sesión privada).




Para terminar, el texto completo del cuento de Queneau:

http://www.infolipo.org/ambroise/cours/immediat/images/queneau_cavf.pdf


Y una versión online del cuento de Queneau:

http://www.e-critures.org/conte/ 

29 mayo, 2016

Morales elementales

Raymond Queneau


La "moral elemental” es una forma poética inventada por el francés Raymond Queneau, padre fundador de Oulipo. El propio Queneau solía definirla así: “Primero tres grupos sustantivo+adjetivo (o participio) con algunas repeticiones, rimas, aliteraciones o ecos a voluntad; después, una especie de interludio de siete versos de una a cinco sílabas; para terminar, una conclusión de tres grupos sustantivo+adjetivo (o participio) que pueden retomar, más o menos, algunas de las veinticuatro palabras utilizadas en la primera parte.”


Isis sombre Fruit vert Animal tacheté

Neologismes clairs
Fleur rouge Attitude transparente Etoile orangée
Sources claires
Forêt brune Sanglier roux Troupeau bêlant
Arbre  clair
Un bateau
sur l'eau
seulabre
suit le courant
Un crocodile
mord la quille
en vain
 Isis ocre  Statue meuble Totem abricot

Néologismes clairs




 (R.Q.)

La  pequeña moral elemental portátil (petite morale élémentaire portative) es un intento de reducción  de la "morale élémentaire" de Queneau, una nueva forma inventada por Frédéric Forte, otro integrante (más joven) de Oulipo.

Se la puede resumir con el siguiente esquema:

SA                              SA
 P
SA                              SA
 P
———
———
———
 ——— 
SA                              SA
 P

S = sustantivo
A = adjetivo
P  = palabra  : S, A o V (o incluso otra clase)
——— = 4 versos de 1 a 4 sílabas cada cual

A diferencia de la "moral elemental" de Queneau, suelen evitarse las repeticiones.

Un posible ejemplo:

Baterista inquebrantable                 Bajista riguroso
Ritmo
Teclado  hipnótico              Guitarra intermitente
 Armonía
¿Qué fórmula
para una
 banda
perfecta?
Saxofonista intrépido               Cantante arrebatado
 Melodía



22 mayo, 2016

Caída


Detenerse ante el abrupto precipicio no abolirá la caída.

Harry Mathews, My Life in CIA: A Chronicle of 1973

14 mayo, 2016

Caetano y Augusto


Caetano Veloso incluyó el poema "Pulsar", de Augusto de Campos, en su magnífico disco Velo, de principios de los años 1980, pero existe una versión anterior (casi un borrador de lo que iba a ocurrir 8 años más tarde), que data de 1975.


Por esos mismos años, Veloso también oralizó "Días, días, días":

11 mayo, 2016

Hacia el río




Es esta una de las pocas oportunidades en que el doctor Pi incursionó en la crítica literaria. Veamos cómo lo hizo:
Y que yo la llevé al río
creyendo que era mozuela
pero tenía marido.

Estos célebres versos de don Enrique Molina merecen un análisis demorado a fin de desentrañar su sutil significación poética. Empecemos por el primer verso: “Y que yo la llevé al río”. Este verso nos permite colegir que algo se llevó al río Enrique Molina. Y que ese algo que llevó al río Molina era de género femenino. ¿Qué sería? ¿Acaso una silla, una mariposa, una goma de mascar, una cama de dos plazas, una cortadora de césped, una damajuana, una máquina de afeitar, una soga, una bandeja, una escoba, una bigotera, una palangana, una caja de cartón, una caña de pescar, una canoa, una alfombra? ¿Quién podría saberlo? Pero vayamos al segundo Verso: “creyendo que era mozuela”. Aquí podemos saber más acerca de qué cosa se llevó al río don Enrique Molina. No, no fue una palangana ni una bigotera ni una alfombra lo que se llevó al río Molina. Este verso nos permite asegurar que lo transportado hasta el río por don Enrique fue una mujer. Y ¿por qué decimos esto? Pues por la sencilla razón de que solo las mujeres pueden ser llamadas mozuelas, y aquí se habla de alguien que Enrique Molina creía que era mozuela. Pero reparemos en esto: Molina creía que era mozuela. Lo creía en el momento en que marchaba hacia el río. ¿Es que después no? Pasemos al tercer verso para aclarar nuestras dudas: “pero tenía marido”. ¿Decepción de don Enrique Molina? Es posible. En todo caso aquí está la explicación de ese “creyendo” del verso anterior. Enrique Molina creía que su acompañante era mozuela. Pero no lo era pues tenía marido. Este verso no deja en claro si Enrique Molina, al enterarse de que había un marido de por medio, abandonó a la supuesta mozuela o prosiguió igual su marcha hacia el río.


Edgar Bayley, "Vida y memoria del doctor Pi"

(Los cuentos de Bayley y su grouchomarxista doctor Pi acaban de ser traducidos en Francia y publicados por éditions Do)



08 mayo, 2016

Demasiado largo


 
Todos esos discursos políticos, todos esos informes que se difunden, todos esos artículos que leemos, todas esas obras que pagamos tan caras, todo eso es demasiado largo. ¿De dónde viene esa mala retórica ? ¿Dónde han aprendido nuestros más brillantes alumnos a decir en tres páginas lo que puede decirse en una sola ? No lo sé. Nuestros autores clásicos no son verbosos. Pascal, Molière, La Rochefoucauld, La Bruyère, Voltaire, Rousseau, dicen mucho con pocas palabras. Hasta nuestros poetas trágicos [ … ] ofrecen mucho sentido en un pequeño espacio. Hasta Victor Hugo, que es tan largo a veces, casi hasta aburrir, es más corto que nadie en sus pasajes más bellos. 

Costumbre escolar, sin dudas. No se ejercita a los alumnos a componer una máxima de dos líneas o de un verso, como debería hacerse. Al contrario, se lo incita a desarrollar porque hace falta que su trabajo tenga determinada extensión. La gente se reiría de un profesor que premiase una redacción de cuatro líneas. De este modo, se olvidan los modelos: se sobrecarga en vez de aligerar; de una frase, se hacen tres; se disponen las palabras como si formaran un ejército, para que ocupen  el mayor terreno posible. Es justamente lo contrario lo que habría que buscar. 

Alain, "Propos impertinents"

06 mayo, 2016

Influencia del Quijote



Desde su aparición en 1605, la influencia del Quijote en la narrativa occidental (para limitarnos a Occidente y al género narrativo) ha sido cada vez más importante y podría decirse que, a partir sobre todo del siglo XVIII, fue ganando cada día un poco más de actualidad. Los más grandes nombres de la creación novelística posteriores a Cervantes se confiesan deudores de ese texto inagotable. Muchos personajes célebres de la ficción moderna tienen rasgos comunes con don Quijote: Madame Bovary, ciertos héroes dostoievskianos como el príncipe Mishkin o Aliocha Karamazov, los protagonistas de El proceso y El castillo, de Kafka; Lord Jim, de Conrad, pero también hay un Quijote en cada una de las novelas de Faulkner, que una vez declaró: "Leo el Quijote todos los años, como otros leen la Biblia". La psicología y el comportamiento de Philip Marlowe, el célebre detective privado creado por Raymond Chandler, serían incomprensibles sin tener en cuenta uno de los aportes fundamentales de Cervantes a la narrativa moderna: la moral del fracaso.

"Nuevas deudas con el Quijote", Juan José Saer

Versión completa:
http://elpais.com/diario/2003/04/19/babelia/1050709158_850215.html