27 agosto, 2015

Sentimientos reales


José María Brindisi comenta los cuentos de Stephen Dixon en el suplemento "Ideas" del diario La Nación
 


Debemos a la inagotable inquietud de Eduardo Berti, ya sea en su papel de editor o bien de "pescador" de pequeñas maravillas, el rescate, para los lectores hispanohablantes, de unas cuantas piezas magistrales de la literatura de cualquier época, desde las de Lafcadio Hearn hasta las de William Goyen. Habrá que hacerle un lugar de privilegio entre ellas a la obra del norteamericano Stephen Dixon (Nueva York, 1936) -Berti prologa la edición de Ventanas y otros relatos-, uno de esos autores que nos hacen caer en la ilusión de que son únicos, de que en la literatura existen islas.

Esa sensación deriva no del estilo en sí, sino del modo en que la escritura traduce movimientos, deseos, temores, padecimientos, el rumiar de la conciencia de los personajes. Es decir, la apariencia de que todo se cuenta, y sin embargo, el modo en que ese fluir cristalino de los hechos funciona como elipsis constante. Escribía Franz Kafka en su diario, leyendo los diarios de Goethe: "La claridad de todos los acontecimientos los hace misteriosos". Eso mismo puede aseverarse de la obra del autor de La metamorfosis y sin duda, de los cuentos de Dixon, que por lo general transitan cuatro variantes: el absurdo naturalizado y a la vez contenido, en el que persiste algún contacto con lo real ("Volando" o "Cuervos"); la especulación pura, la escritura y reescritura de los hechos sólo probables ("El pintor"); el episodio íntimo, minimalista pero extraordinario, que en esa minuciosidad luce como un campo minado ("Dijo"); y ese otro planteamiento escurridizo, una combinación de los anteriores, en el que hay acciones, y sin embargo, lo fundamental son las proyecciones, la imaginación, el pasado que viene a contaminar el presente ("Ventanas" y "Hombre, mujer y niño").

En el prólogo, Berti recoge unas palabras del autor a propósito de su estilo: "Evito las metáforas, las florituras, el lenguaje figurado y la sofisticación. Mi escritura es pura acción". Todo lo primero es cierto. Lo último es una mentira descarada: aunque sus narradores acompañen con fidelidad perruna los hechos, el secreto de su escritura está en que esa realidad es dudosa, o que apenas marca el tempo de lo que a sus personajes les sucede por dentro. El mismo Dixon ha deslizado una clave: "Los hechos no son del todo reales, pero los sentimientos sí". Lo notable es cómo esos sentimientos aparecen y desaparecen, y sólo es posible dialogar con ellos en los intersticios de lo que se cuenta. Por último, la traducción de Ariel Dilon logra vendernos otra ilusión: la de hacernos olvidar la lengua original, como si Nueva York fuese una Buenos Aires enrarecida.

http://www.lanacion.com.ar/1811296-sentimientos-reales

07 julio, 2015

Jorge Álvarez


 
Tuve la fortuna de conocer a Jorge Álvarez hace algunos años, en un café de Madrid. Nos dimos cita y pasamos unas dos horas charlando de literatura y del viejo rock argentino de fines de los sesenta y principios de los setenta, sobre todo del trío Manal y de la célebre reunión (brainstorming) en la que se decidió el nombre del grupo musical. Esa mañana, llegamos a la conclusión de que haber elegido Manal y no "La Ricota", que era la otra opción (así me dijo Álvarez y así han contado también Javier Martínez o Claudio Gabis, si no me equivoco), fue mucho más que una elección inocente, fue toda una declaración de principios: Ricota era una traducción ingeniosa de Cream (el célebre power trío de la época), mientras que Manal no era la traducción (buena o mala) de nada, sino una invención. Eso mismo pretendía el mejor rock argentino de esos tiempos: trascender la traducción tipo Teen Tops. Inventar.

Jorge Álvarez volvió a Buenos Aires años después de ese único encuentro. Y murió en la madrugada del pasado domingo.

Así lo recuerda y retrata un artículo publicado en Clarín y firmado por Julieta Roffo:

Cuando Jorge Alvarez era chico, alentaba en el Monumental a La Máquina, esa aplanadora que fue River en los años 40. La sastrería paterna pagaba choferes y chalets, y Alvarez soñaba con ganarse la vida jugando al póquer, al fútbol o apostando en el hipódromo. En su familia lo querían contador pero, poco atraído por los números, empezó a trabajar en una librería jurídica que también editaba libros. Cuando le dijeron que no a su idea de publicar una biografía de Eva Perón escrita por David Viñas, supo que el mayor activo de cualquier editor es su catálogo. Así que en 1963 fundó Editorial Jorge Alvarez y empezó a convertirse en uno de los gestores culturales –primero en el mundo de la literatura, después en el de la música– más importantes de los años 60 y 70 en la Argentina. Durante la madrugada del domingo, a los 83 años, Alvarez murió en el Centro Gallego luego de una internación de tres semanas.

Fue protagonista porque, tan atraído como por las carreras de caballos, apostó fuerte en el mundo literario: la biografía a cargo de Viñas no llegó a editarse, y su sello debutó con Cabecita negra, de Germán Rozenmacher. Entre 1963 y 1968, publicó Los oficios terrestres, de Rodolfo Walsh; La traición de Rita Hayworth, primera obra literaria de Manuel Puig; Responso, la primera novela de Juan José Saer; Invasión, que compiló los primeros relatos de Ricardo Piglia; y Los pollos no tienen sillas, el único de libro de Copi que salió en Argentina mientras el autor estuvo vivo. Fue Alvarez quien convenció a Quino de que las tiras de Mafalda se compilaran en libros, y el primero en editarlas; quien se reunió con Roland Barthes para publicar en español El grado cero de la escritura y quien logró que, en las librerías, los compradores preguntaran por el nombre de su editorial más que por el de los autores.

Mientras la editorial aumentaba su fondo, Alvarez le propuso a Daniel Divinsky que abrieran otro sello y en 1966 se fundó De la Flor. Por eso años, era el centro de las reuniones literarias que se celebraban en la librería él que dirigía en Talcahuano 485: “Era un semillero. Te encontrabas con Viñas, Marta Lynch, Pirí Lugones, Beatriz Guido. Willie Schavelzon era una especie de mano derecha de Jorge”, decía ayer Kuki Miller, una de las directoras históricas de De la Flor. Schavelzon, hoy uno de los agentes literarios más reconocidos de Hispanoamérica, reflexionó: “Fue un gran innovador de la edición en la Argentina, por momentos genial. Lo triste es que no pudo sostener el proyecto, su creatividad no iba acompañada de la estabilidad y el respeto que hubieran merecido los autores, traductores y colaboradores de la editorial. Fue el primero en publicar a Walsh, Saer, Piglia, Quino y Manuel Puig, pero no pudo mantenerlos más que por un corto tiempo”.

Es que la vocación de Alvarez por dedicarse enteramente a la literatura fue intensa y también corta: en 1968 se volcó a la industria discográfica. Fundó Mandioca, el primer sello independiente del rock argentino, desde el que impulsó a Manal, Almendra, Sui Generis y Pappo’s Blues, nada menos. Puso su cuerpo como actor en Puntos suspensivos, la película que Edgardo Cozarinsky dirigió en 1971. En 1977 le advirtieron: “Estás creando una juventud contestataria”. Dictadura militar mediante, se exilió en España, y allí vivió hasta 2011. Ya de vuelta en Buenos Aires, editó una colección con su nombre para la Biblioteca Nacional: se publicaron las obras completas de Germán Rozenmacher y Tres historias pringlenses, de César Aira. En 2013, el editor y productor devino autor, cuando se editaron sus Memorias.

Ayer, en la Biblioteca Nacional, empezó el velatorio de este promotor cultural: continúa hoy entre las 8 y las 10. “Jorge Alvarez fue el editor más revulsivo e imaginativo de los sesenta: con él se iniciaron muchos autores de la Argentina hoy consagrados”, reflexionó Horacio González, director de la institución. Hablaba de un hombre al que alguna vez le preguntaron cuál había sido su secreto para diferenciarse como editor y respondió: “Arriesgarme, simplemente”. Como hacen los apostadores.


05 julio, 2015

Traducir el Ulises

El Club de Traductores Literarios de Buenos Aires –conjuntamente con el CCEBA, la Embajada de Irlanda en la Argentina y el Keough-Naughton Institute for Irish Studies in Notre Dame, U.S.A.– celebra los setenta años de la primera traducción del Ulises de Joyce al castellano y la nueva traducción argentina de esa obra, a setenta años de la publicación de la primera. 

Las celebraciones se efectuarán en la Biblioteca Nacional Argentina (Agüero 2502, Buenos Aires), a lo largo de dos jornadas, y contarán con la presencia de destacados especialistas y traductores nacionales y extranjeros. 

El programa:

Lunes 6 de julio
 
18.15 hs. Presentación a cargo de Lucas Petersen
“Salas Subirat: el agente de seguros que tradujo Ulises”
Moderación: Julia Benseñor
 
Lucas Petersen (Tres Arroys, Pcia. de Buenos Aires, 1978) es periodista cultural especializado en música e historia de la cultura. Obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para investigar la vida de José Salas Subirat, primer traductor Ulises de James Joyce al castellano.
 
Julia Benseñor (Buenos Aires, 1959) es traductora literaria y técnico-científica, recibida en el Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”. Entre los autores que ha traducido se menciona a Charles Chaplin, Ray Bradbury, Saul Bellow y Ring Lardner.
 
19.10 hs.
Marietta Gargatagli
“Eduardo Chamorro o la muerte del traductor (que nunca es él)”
Moderación: Silvia Camerotto
 
Marietta Gargatagli (Paraná, Pcia. de Entre Ríos, 1948) es profesora emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona, profesora del programa del Doctorado de Teoría Literaria y Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona y del Postgrado on line de Traducción Literaria y audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Autora y coautora de artículos y libros sobre crítica literaria, traducción e historia de la traducción. Entre ellos: Borges y la traducción (UAB, 1993); La traducción en América Latina, Buenos Aires, Paidós/Typa, Buenos Aires, 2012; Los traductores en la historia (Antioquía, 2005/Editions Unesco).

 

Silvia Camerotto (Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, 1959) es poeta, docente y traductora de poesía.  Publicó los libros de poesía  420 minutos de abstinencia (Buenos Aires, Ed. del Dock, 2008) y La Grosse Fuge (Buenos Aires, Ed. del Dock, 2012). Tradujo numerosos autores británicos, irlandeses y estadounidenses como Emily Dickinson,Wallace Stevens, Jude Nutter o Eiléan Ní Chuiléanain)


20.00 hs.
Carlos Gamerro
“Dos obras en los márgenes de la lengua”
Moderación: Juan José Delaney    

Carlos Gamerro (Buenos Aires, 1962) es narrador, ensayista, traductor y guionista de cine.. Es uno de los mayores especialistas latinoamericanos en la obra de William Shakespeare y James Joyce. Sus títulos de ficción publicados incluyen las novelas Las Islas (Buenos Aires, Simurg, 1998), El sueño del señor juez (Buenos Aires, Sudamericana, 2000), El secreto y las voces (Buenos Aires, Norma, 2002), La aventura de los bustos de Eva (Buenos Aires, Norma, 2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (Buenos Aires, Edhasa, 2010) y los cuentos de El libro de los afectos raros (Buenos Aires, Norma, 2005). Ha publicado también El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (Buenos Aires, Norma, 2006), Ulises. Claves de lectura (Buenos Aires, Norma, 2009, e Interzona, 2015) y Ficciones barrocas (Buenos Aires, Eterna cadencia, 2011).


 
Juan José Delaney (Buenos Aires, 1954) es profesor de Letras, egresado de la Universidad del Salvador donde actualmente se desempeña como titular del Seminario de Literatura Argentina del Siglo XX y Coordinador del Irish Studies Program.  Narrador y ensayista, ha publicado Papeles del desierto, volumen que reúne cuentos escritos entre 1974 y 2004, Tréboles del sur (1994), colección de historias referidas a los inmigrantes irlandeses en la Argentina, que obtuvo el Tercer Premio Municipal de Literatura de la Ciudad  de Buenos Aires,  la novela Moira Sullivan (1999) y la nouvelle Memoria de Theophilus Flynn (2012). 

Martes 7 de julio
 
18.20
Marcelo Zabaloy y Eugenio Conchez
“Cómo se tradujo la nueva edición del Ulises
 
Marcelo Zabaloy (Bahía Blanca, Pcia. de Buenos Aires, 1956)  ha traducido el Ulises, así como otras obras de James Joyce que esperan publicación. Su obra Rapsodia fue finalista del Premio Clarín de Novela en 2011. Sus cuentos “La odisea” y “El olor de los jazmines” fueron publicados por las editoriales Victoria Ocampo y Homosapiens.
 
Eugenio Conchez (Intendente Alvear, La Pampa, 1983. Estudió Letras en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), donde es profesor de Literatura Moderna. En el año 2006 publicó su libro de poemas Los salmos apócrifos.
 
19.10
Eduardo Lago
“Regionalismo y traducción: avatares de Ulises en castellano”
Moderación de Luis Chitarroni
 
Eduardo Lago (Madrid, 1954) es autor de la novela Llámame Brooklyn (Premio Nadal, 2006, Ciudad de Barcelona, Nacional de la Crítica y Fundación Lara de la crítica, todos en 2007), y la colección de cuentos Ladrón de mapas (Destino, 2008), entre otros títulos. Entre sus traducciones figuran una colección de relatos de Henry James, una antología de 82 poemas de Sylvia Plath, así como las novelas The Rise of Silas Lapham, de William Dean Howells o The Sot-Weed Factor, de John Barth.
 

Luis Chitarroni (Buenos Aires, 1958) es novelista, ensayista y editor. Durante más de veinte años se desempeñó en ese puesto en la Editorial Sudaméricana y actualmente es director editorial de La Bestia Equilátera, sello por el cual fue oportunamente designado por un jurado de colegas como “Editor del Año” en la última Feria del Libro de Buenos Aires. Entre otros títulos, publicó SiluetasEl CarapálidaPeripecias del no y Mil tazas de té.
 
20.00
Barry McCrea
“Una lectura irlandesa del Ulises
Moderación de Jorge Fondebrider
 
Barry McCrea (Dublin, 1974) es un escritor y académico irlandés, que estudió en el Trinity Colege de Dublin. Posteriormente, obtuvo un PhD de la Universidad de Princeton y enseñó Literatura Comparada en la Universidad de Yale y, actualmente, en el campus italiano de la Universidad americana de Notre Dame en Roma. Publicó la novela The First Verse (2005; traducida un año después en España como Literati), In the Company of Strangers: Family and Narrative in Dickens, Conan Doyle, Joyce and Proust (2011) y Languages of the Night: Minor Languages and the Literary Imagination in 20th-Century Ireland and Europe (2015). Está escribiendo una segunda novela.
 
Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956) es poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Ha publicado los libros de poesía Elegías (1983), Imperio de la luna (1987), Standards (1993) y Los últimos tres años (2006). Como traductor de poesía ha publicado Poemas, de Henri Deluy (1995); Poesía francesa contemporánea. 1940-1997 (1997); Poesía irlandesa contemporánea (con Gerardo Gambolini; 1999); Reynardine y otras baladas anglo-escocesas (con Gerardo Gambolini; 2000); Poemas (1999), de Henri Deluy, Antología poética, de Yves Di Manno (2000) y Abrir una caja, de Richard Gwyn (2013). Ha traducido asimismo, entre otros autores, a Guillaume Apollinaire, Georges Perec, Bernard-Marie Koltès, Paul Virilio, Claire Keegan, Joseph O’Connor y Patricia Highsmith. En 2014 se presentó su traducción de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, primera edición anotada en lengua castellana. Coordina el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, que fundó con Julia Benseñor en 2009.
 
Todas las actividades serán con entrada gratuita y sin inscripción previa.
Se ruega puntualidad.




BIBLIOTECA NACIONAL
Agüero 2502 – C.A.B.A.
Sala “Juan L. Ortiz” – 3er. piso
 http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com.ar


04 julio, 2015

Viento nocturno


Un poema de Robert Desnos hecho a partir de pleonasmos, traducido por Rodolfo Alonso

Sobre el mar marítimo se pierden los perdidos
Los muertos mueren mientras cazan
cazadores que bailan una ronda en redondo
¡Dioses divinos! ¡Hombres humanos!
Con mis dedos digitales desgarro un cerebro cerebral.
¡Qué angustiosa angustia!
Pero las amantes amansadas tienen cabellos cabelludos
Cielos celestes
tierra terrestre
¿Pero dónde está la tierra celeste? 



Sur la mer maritime se perdent les perdus
Les morts meurent en chassant
des chasseurs dansent en rond une ronde
Dieux divins! Hommes humains!
De mes doigts digitaux je déchire une cervelle
cérébrale.
Quelle angoissante angoisse!
Mais les maîtresses maîtrisées ont des cheveux chevelus
Cieux célestes
terre terrestre
Mais où est la terre céleste? 


"Viento nocturno", incluido en Corps et biens.

03 julio, 2015

Traducciones homográficas



Integrante del Oplepo, el Opificio di Letteratura Potenziale (ver aquí) que es el equivalente italiano al Oulipo francés, Elena Addòmine ha experimentado en Forme For me con la traducción homográfica: "traducciones" del italiano al inglés que, como lo muestra este ejemplo, conservan una misma secuencia de letras, salvo que estas con segmentadas de manera diferente.

El reultado, por medio de una puntuación distanta, son dos textos diferentes, en dos lenguas diferentes y con significados diferentes.

 
 

Lo vedi, Love dip,
paga in amore, again a more tremor:
tremo rapita. a pit a ...
Ma fine porterò fatale ... 'm a fine porter of a tale ...

01 julio, 2015

Escribir según Javier Marías



No hace falta decir que hablo por mí mismo: Escribir novelas es la asunción de una anomalía. Publicarlas es el intento de imponer a otros esa anomalía. El novelista tiene la visión deformada, también la lengua, quizá el gusto. Pero no es sólo eso: se ha dicho muchas veces que quien vive no escribe, quien escribe no vive. Creo más bien que quien escribe lleva a cabo continuamente una selección de la vida. Elige lo que le interesa vivir, y por tanto elige su propia muerte. O, dicho de otro modo, muere numerosas veces, cada vez que quiebra lo que no puede sino ser un continuum para los que no padecen su anomalía.

El novelista lo soporta todo si confía en poder contarlo, o, en palabras de Isak Dinesen, sabe que «todas las penas pueden soportarse si se meten en una historia o se cuenta una historia acerca de ellas». Soporta incluso su propia tarea de fragmentación, la constante jerarquización a que somete a las cosas del mundo, el esfuerzo y el cansancio que supone discernir hasta en los menores detalles: un color, un gesto, un diálogo. En eso consiste su anomalía: en la enfermedad de elegir y ordenar cuanto su ojo imagina o capta y su lengua puede silenciar o nombrar.

Tomado de "Literatura y fantasma", de Javier Marías. 

29 junio, 2015

#YoBorges




A la manera de Queneau con su poesía combinatoria de Cent mille milliards de poèmes (1961), los creadores de la página "#YoBorges" (acá) proponen armar, combinando versos, un poema borgeano y jugar a ser Borges durante algunos segundos. 

Propone la página:
"102 versos a ordenar en 13 líneas.   415.000.000.000 combinaciones posibles. Un solo poema perfecto oculto entre ellos. O tal vez no. Juguemos a ser Borges. Sólo los errores son nuestros". 

¿Cómo resistirse a semejante tentación? El primer resultado, por ejemplo:


Un hombre trabajado por el tiempo
no salió nunca de su biblioteca
un triste oro, tal es la poesía
con su timbre y su número preciso.

¿Por qué es tan triste madrugar?
Bruscamente la tarde se ha aclarado,
en el crepúsculo de los espejos
que se parece al sueño y al olvido.

También el jugador es prisionero
en abatimiento de agua y de sombra
los mismos pasos en los mismos días
en esa biblioteca del pasado.
Aquí son demasiadas las estrellas.

Enlace original:

http://www.yoborges.com.ar/

Una nota al pie de la página explica que el artefacto fue ideado y puesta en marcha por Diego de la Fuente para su blog "Fumado":

25 junio, 2015

El lío gordo del Aleph engordado



Hoy en La Nación, Maximiliano Tomas publica una excelente columna  sobre el caso Katchadjian y el juicio que María Kodama ha entablado contra él y contra El Aleph engordado. Algunos extractos:

Por Maximiliano Tomas

El asunto es así de sencillo: en marzo de 2009 el escritor y docente universitario Pablo Katchadjian (Buenos Aires, 1977) imprimió, en edición de autor, pagando todos los costos, doscientos ejemplares de un libro de cincuenta páginas titulado El Aleph engordado. Siguiendo procedimientos similares a los que ya había utilizado en El Martín Fierro ordenado alfabéticamente (2007), Katchadjian continuaba así con una serie de homenajes y experimentos con los clásicos de la literatura argentina (...) El Aleph engordado es precisamente lo que su nombre indica: Katchadjian tomó uno de los cuentos más célebres de Jorge Luis Borges y lo intervino (en el sentido en que se suelen "intervenir" obras en el arte contemporáneo) agregándole grasa, es decir, palabras de más. Así, el texto pasó a tener más del doble de su peso original: de las saludables cuatro mil palabras de Borges a las obesas nueve mil seiscientas finales de Katchadjian. Una frase de Borges como "Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada: había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza" pasó a transformarse, por ejemplo, en: "Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada como una torre italiana; había en su andar (si el oxímoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis racional, una decisión involuntaria". 
Jugando incluso con la posdata de Borges incluida en El Aleph, Katchadjian incluyó una segunda posdata, de 2008, en donde explicaba cuál había sido su ejercicio de "engorde": "El trabajo de engordamiento tuvo una sola regla: no quitar ni alterar nada del texto original, ni palabras, ni comas, ni puntos, ni el orden. Eso significa que el texto de Borges está intacto pero totalmente cruzado por el mío, de modo que, si alguien quisiera, podría volver al texto de Borges desde éste".
Hasta aquí los hechos, de los cuales, en su momento, casi nadie tomó nota. Katchadjian regaló la mayor parte de los libros a amigos y allegados, y puso a la venta el resto, a un precio de 15 pesos. Este último acto, en apariencia intrascendente, le traería consecuencias inimaginables al día de hoy.
Tres años después, en 2011, cuando del libro de Katchadjian existía apenas un recuerdo y algunos ejemplares dispersos, María Kodama, viuda de Borges y heredera de todos los derechos de su obra, demandó al escritor por plagio, de acuerdo a la actual Ley 11.723 de Régimen Legal de la Propiedad Intelectual. ¿Habrá Kodama realmente pensado que Katchadjian copió a Borges intentando extraer alguna ganancia de aquel homenaje? ¿Habrá querido castigarlo por utilizar un cuento de Borges sin solicitarle autorización? ¿O en verdad pensó en convertir este caso en un ejemplo para evitar, en el futuro, que nadie se acerque con intenciones non sanctas a la obra de su ex marido? No lo sabemos. Lo cierto es que Katchadjian fue sobreseído dos veces, y todo parecía haber concluido, hasta que el 18 de junio la Cámara de Casación se hizo eco de la apelación del abogado de Kodama y decidió procesarlo, dictarle un embargo de 80 mil pesos sobre sus bienes y avanzar con la causa. Lo que puede derivar, en un hecho sin precedentes, en una pena para un escritor argentino de hasta seis años de prisión. (...) A nadie pueden caberle dudas de que Katchadjian no perseguía intereses comerciales con un libro de tirada reducida, que no fue distribuido en librerías, y cuyos ejemplares fueron en su mayor parte obsequiados. Un asunto así se saldaría con una compensación sencilla: supongamos que Katchadjian percibió 15 pesos por la mitad de la tirada que no regaló, unos 100 libros. Entonces le debería a Kodama unos 1500 pesos, o una actualización de ese importe al día de hoy, más intereses.
También es evidente que no hubo dolo ni defraudación, como argumenta su abogado, el también escritor Ricardo Strafacce: Katchadjian no pretendió engañar a nadie, ya que su broma está señalada desde el mismo título, El-Aleph-engordado.
Uno puede tratar de entender, por forzadas que parezcan, las razones de María Kodama en su intento de perseguir y denunciar la utilización de la obra de su ex esposo, incluso si ese hombre fue el que nos enseñó que la literatura es sobre todo tradición, que no pertenece a nadie o, lo que es lo mismo, nos pertenece a todos. Más complicado es ponerse en el lugar del juez y de la Cámara, que primero creen en algo para más tarde volver sobre sus pasos, y que ponen, bien entrado el siglo XXI, a un escritor en la antesala de un juicio inédito. Cualquiera conoce el principio de igualdad ante la ley: las normas deben aplicarse a todos por igual. Pero también existen la lógica, el sentido común y los atenuantes. Cuando el texto de la ley no contempla el paso del tiempo, el devenir de la historia y los cambios culturales, es decir, cuando no vela por el bien del hombre, sujeto para el que fue creada, y pone por encima de él otros intereses, puede conducir a aberraciones como esta

 El resto del texto (enlace original), aquí:
http://www.lanacion.com.ar/1804691-el-insolito-caso-literario-que-se-dirime-en-tribunales

Para apoyar a Katchadjian:
https://www.facebook.com/pages/Apoyo-a-Pablo-Katchadjian/1599418800322990

24 junio, 2015

Manifiesto contra las notas al pie de página




Traducción al castellano, con algunas leves libertades, del texto original en francés (aquí), publicado en el blog de Henry Landroit. El propio Landroit es el autor del texto original.

http://landroit.blogspot.fr

22 junio, 2015

Pequeñas sociedades


El dato se lo debo a M., lector de este blog y autor a su vez de un blog muy recomendable (ver acá): se trata de un juego fubtolístico puesto en marcha por la revista Un Caño (ver acá) cuyo nombre es "Los amigos" y que consiste, según explican ellos en su página web, en "combinar apellidos de dos futbolistas de todas las épocas y de cualquier latitud", dos futbolistas  que por oposición o complementación forman "una pareja perfecta  -una sociedad- en la cual no se pueda dudar de que están hechos el uno para el otro".

 
¿Ejemplos? Los siguientes:

Por oposición: Redondo y Cuadrado o Mas y Menotti.
Por complementación: Yacuzzi y Champagne o Perfumo y Larrosa.

La relación se puede establecer arbitrariamente en todo tipo de rubro o categoría:

Gastronomía: Pelé y Papa. Moda: Mancuello y Corbatta. Rock Nacional: Lobo y Cordero. Geografía: París y Roma. Triple X: Chacón y Lamela. Zoología: Gatti y Rattin. Oficios: Herrera y Schunke. Topografía: Aimar y Ríos. Historia Agentina: Sarmiento y Facundo. Piedras Preciosas: Onis y Topacio. Producción Agropecuaria: Ovejero y Lanao. Religión: Rezza y Monjes. Literatura: Rojo y Negri. Lugares de Buenos Aires: Casa y Rosada. Adicciones: Cocca y Fumero. Hospitales  y/o Sanatorios: Otamendi y Zubizarreta. Biotipos: Moreno y Rubio. Estilos: Peinado y Rulli. Servicios Fúnebres: Palma y Corona. Catástrofes Ecológicas: Dellacha y Troncone. Éxitos de la TV: Gorosito y Soñora.

Desde su blog, M. vampiriza la idea y añade:

Bélicos: Guerrero y Soldado.
Sustanciales: Durán y Blandi.
Eufónicos: Cocu y Kaká.
Ajedrecistas: Reina y Torres.
Anatómicos: Caniggia y Muslera.
Navales: Barcos y Balsas.
Felinos: Gattas y Gatusso.
De temer: Guardiola y Porras.
Caballerescos: Casco y Espadas.
Ortografías dudosas: Baca y Bakero.
Campeadores: Ruydíaz y Vivar.
Villancicos: Buonanotte y Pastore.
En invernación: Donoso y Cuevas.
Peanuts: Charles y Shulz 




19 junio, 2015

Hotel Sexsmith


Tesoros ocultos (o semi-ocultos) de YouTube: el cantante y compositor canadiense Ron Sexsmith, uno de los mejores songwriters de las dos últimas décadas, brinda una serie de "covers" acústicos, todos ellos desde la habitación de algún hotel, posiblemente en los tiempos muertos de sus giras y viajes de promoción.


Bob Dylan, Randy Newman, Nick Drake, The Police, Joni Mitchell, Gilbert O'Sullivan, Tom Waits o Buddy Holly son versionados de manera muy informal e intimista por Sexsmith (quien, de paso, hace gala de una colección de camisas realmente impresionante), según puede verse en este "canal", el de Rawnboy:

https://www.youtube.com/user/Rawnboy

17 junio, 2015

Una serie de decepciones






El trabajo titulado A series of Disappointments (Una serie de decepciones) del fotógrafo inglés Stephen Gill (Bristol, 1971) muestra diversos billetes de apuestas arrugados, abollados, hechos un bulto, convertidos en una forma enojosa y resignada que refleja la decepción del perdedor. Autopsias de síntomas de derrotas...

http://www.stephengill.co.uk/portfolio/about