19 septiembre, 2013

La corona de los días


El ZOHAR, primera edición impresa: 1558


Los días que han de constituir la vida del hombre están todos unidos en el momento del nacimiento. Luego bajan aquí, a la tierra, uno después del otro, y cada uno exhorta al hombre a no pecar en su día. Cuando un día ve que el hombre no lo va a escuchar, pues está dedicido a pecar, se llena de vergüenza. Entonces regresa a las regiones superiores a dar testimonio de las acciones del hombre. Pero queda completamente separado para siempre del resto de los días. Sin embargo, si el hombre se arrepiente, ese día que ha sido excluido del cielo a causa de los pecados del hombre recibe permiso para volver. De otro modo, el día viene aquí, a la tierra, y se posesiona de un cierto hogar. Después de tomar la forma de hombre, trata de inducir al mal al dueño del hogar. Pero si el dueño hace sólo el bien, entonces el día es forzado a hacer el bien.

Al final de los días, cuando el rey supremo pasa lista a los días del hombre, este día se pierde, y como la corona de días está incompleta, el hombre no puede ser coronado.

Del "Zohar" (o "Libro del esplendor"), escrito por Moisés de León entre 1280 y 1286. Traducción de Ariel Bension.