17 noviembre, 2013

Historias del señor K.


Sobre si existe un dios

Alguien preguntó al señor K. si existía un dios. El señor K. respondió:
 —Te aconsejo que medites si tu comportamiento variaría según la respuesta que se diese a esa pregunta. Si permaneciese inalterable, la pregunta sería ociosa. Si, por el contrario, tu conducta variase, en tal caso puedo ayudarte diciendo que tú mismo habrías zanjado la cuestión: Efectivamente, necesitarías ese dios.

Conversaciones
 

—No podemos seguir conversando —dijo el señor K. a cierto individuo.
—¿Por qué razón? —preguntó éste sorprendido.
—No consigo decir nada razonable cuando usted está delante —se lamentó el señor K.
—Pero si eso a mí no me molesta —dijo el otro, tratando de consolarle.
—Le creo —replicó el señor K. irritado—, pero a mí sí.


Una buena respuesta

Preguntaron a un proletario en el tribunal qué fórmula elegía para su juramento: la religiosa o la laica. «No tengo trabajo», contestó.
—No fue aquello simple distracción —comentó el señor K.—. Con su respuesta aquel hombre quiso dar a entender que se hallaba en una situación en que ese tipo de preguntas, y tal vez incluso el mismo proceso, carecían de sentido
.

"Historias del señor Keuner", incluido en Historias de almanaque, Madrid, Alianza, «El Libro de Bolsillo»: 1975. Traducción de Joaquín Rábago.