03 octubre, 2013

Infiltrados


Por razones de seguridad, el próximo "superclásico" del fútbol argentino (el proverbial Boca-River o River-Boca) se jugará en el estadio Monumental sin público visitante (sin hinchas de Boca). No es la primera vez que esto ocurre. Una crónica aparecida hoy en el diario La Nación narra un caso de hace una década, cuando varios simpatizantes de Boca fueron "de incógnito" o "infiltrados" a ver el partido.

20.20. Hace rato que el sol no alumbra en la ciudad. Faltan 40 minutos para el partido y el Mago se junta con cuatro amigos en la Panadería. ¿El objetivo? Ensayar no gritar goles ¿Cómo se hace? "No sé, es jodidísimo", reflexiona. Cerca de las Cañitas, Matías se sube a otro taxi, esta vez junto a su madre. La radio vive la previa del clásico y recuerda la leyenda del panfleto que circuló entre los hinchas millonarios: "Asistir con los colores de River". Vestido con una campera blanca con mangas rojas, el joven aprieta en su mano derecha la vieja remera de la banda que encontró perdida en el cajón de su hermano. El Negro, en cambio, elige la casa de su suegro, a cinco cuadras de la cancha, como punto de encuentro. Aún no es consciente, pero al llegar a la esquina de Iberá y Libertador y toparse con una "marea de hinchas de River", un frío recorre su cuerpo y se pregunta: "Esto no es joda, ¿qué estoy haciendo?". Para no levantar sospechas, compra un gorrito en la calle.

Matías y su madre ya están en la Belgrano alta. Unos pesos como incentivo ayudan para conseguir una mejor ubicación. El Mago, lookeado con una bufanda, sube los escalones para ingresar a la misma platea. Un amigo suyo, con un poco más de imaginación, está de traje y se aferra a un portafolio lleno de diarios, simulando venir desde la oficina. Una vez en su ubicación, y al levantar la mirada por primera vez, reconoce "no menos de 100 personas" que suele cruzarse en la popular de la Bombonera. Hay miradas cómplices, como brindando un apoyo tácito. El Negro prefiere no buscar, intenta pasar lo más desapercibido posible.

Entra Boca al estadio y, entre el bullicio de más de 60 mil personas, un infiltrado cerca del panadero no resiste y lanza un grito de aliento xeneize. La reacción es inmediata y varios millonarios se paran a increparle. El Mago, simulando ser un hincha pacifista, sale al rescate y le pide que se vaya. Ante la negativa, insiste por lo bajo: "Tomatelá, somos varios en tu situación". Obedece sin responder. Comienza el partido.
La crónica completa, acá:
http://canchallena.lanacion.com.ar/1625258-infiltrados-el-dia-que-los-hinchas-de-boca-festejaron-con-los-colores-de-river