08 noviembre, 2013

Literatura bítica



Dentro del género de la "literatura bítica" creado (imaginado) por Stanislaw Lem en su libro Magnitud imaginaria (la literatura sin "intervención humana", creada por máquinas), existen diversos casos: desde la máquina que concibe la obra que le "faltó escribir" a tal o cual autor famoso (la novela, por ejemplo, que Kafka o Tolstoi no llegaron a plasmar por falta de tiempo o por otras razones), hasta el caso de las máquinas que renuevan el lenguaje y se aventuran en la producción verbal.

Las máquinas, dice Lem, pueden usar palabras y expresiones ya existentes en cierto idioma, aunque dotándolas de un significado diferente del que conocemos. De este modo, "partitura" pasa a significar "tortura del parto" y "microbio" pasa a ser un "oprobio sin importancia".

Las máquinas también producen neologismos, desafiando las "restricciones prácticas" del diccionario, y Lem cita estos ejemplos, que Jadwiga Maurizio traduce así al castellano:

Embrutido: fiambre en malas condiciones.
Murchacha: criada par limpiar paredes.
Planicordio: incordio planificado.
Cantaluzas: andaluzas cantadoras.