07 abril, 2013

Instrucciones para no tomar el ascensor



El ascensor fue un gran invento; sin él no hubiese sido posible la aparición de los rascacielos, y nos basta trepar con nuestro equipaje por la empinada escalera que lleva a la buhardilla donde nos ha invitado nuestro amigo bohemio de París, para eliminar cualquier duda sobre la contribución de este aparato a la calidad de vida cotidiana. Pero la aparente comodidad del ascensor ha relegado a la escalera a un papel puramente alternativo para el caso de avería o accidente. La escalera queda tan marginada y es tan poco atractiva que no se utiliza ni para bajar un par de plantas (...) Ya nadie, y los norteamericanos menos que nadie, quiere subir escaleras; por eso, en las deprimentes salas de musculación de los gimnasios, entre otros complejos y siniestros aparatos ha aparecido una máquina para obligarlos a realizar exactamente los mismos ejercicios que harían subiendo escaleras. O sea: suben al gimnasio –que obviamente está situado en un penthouse– esperando impertérritos el ascensor y, una vez allí, se ponen a subir escaleras virtuales en una máquina. 

Oscar Tusquets Blanca, "Todo es comparable" (Compactos Anagrama)

2 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Difiero.
Se omite en éste ensayo el uso de la escalera en tomas cinematográficas,donde lo utilizan para fuga, escondite y más.
Y sirve de refugio para amantes y hasta tema para escritores.
Y de seguro que omito más aún.

Eduardo Berti dijo...


el ascensor como escondite y refugio es realmente todo un tema, sí, señor...

un abrazo,
eduardo