15 abril, 2013

El seguro y el crédito

A primera vista, el seguro y el crédito son dos figuras antinómicas de la economía, dos modos opuestos de relación con el porvenir. Me aseguro contra todos los riesgos de la vida; si estoy asegurado, nada grave puede sucederme (...). Por el contrario, el crédito está abierto al porvenir. Vivir a crédito es tener confianza en la vida, tomar riesgos, escuchar nuestros deseos, satisfacerlos y pagar más tarde (...) El crédito, en este sentido, es lo contrario de la inversión que "rinde" a término, es el gasto diferido. Lo contrario o la otra faz, puesto que hay prestamistas que venden el crédito a los prestatarios. 

Incluso en términos psicológicos, las cosas son menos simples. Asegurarse no es eliminar los accidentes de la vida, es darse los medios financieros para enfrentarlos. Es imaginar de antemano una vida sobrecargada de acontecimientos unos más catastróficos que los otros, una vida donde se está siempre bajo la amenaza de un accidente de auto, de un robo o de una enfermedad. La vida teórica del asegurado es una vida de aventurero. Uno nunca está asegurado contra el aburrimiento. Como contrapartida, el crédito es más bien una prefiguración peligrosamente concreta del porvenir. Al satisfacer de inmediato el deseo, el crédito lo elimina de la visión, lo consume, lo consuma. Mata por partida doble la imaginación al ponernos bajo los ojos la mediocridad de nuestros deseos de porvenir. Un auto, una casa, desde el momento que dejan de ser una idea o un proyecto, entran en el dominio de la dura realidad cotidiana. Ya no es necesario soñar, sino administrar... y pagar el crédito.

Marc Augé, "Futuro" (Adriana Hidalgo Editores, traducción de Rodrigo Molina-Zavalía).


El pequeño pero fulgurante libro de Augé integra una colección creada por la editorial italiana Bollati Boringhieri. La colección de llama "I sampietrini" y en ella una serie de autores ha ido recibiendo el encargo de escribir una reflexión de unas cien páginas en torno a una sola palabra, que es también el título de la obra: por ejemplo, "Democracia" por Gherardo Colombo, "Límite" por Serge Latouche, "Cultura" por Marc Aimé, "Televisión" por Carlo Freccero y "Vida" por Edoardo Boncinelli, entre otros.