08 abril, 2013

Ejercicios (inéditos) de estilo


 


Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau, es uno de esos milagros literarios que se producen cada tanto: una idea simple (tan simple que parece increíble que nadie la tuviera antes) que depara un libro único, determinante, inspirador. 

Publicado originalmente en 1947 (aunque Queneau había empezado a escribir estos textos años atrás, durante la ocupación nazi), el libro toma como punto de partida una anécdota callejera, un episodio sumamente trivial:
 Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre. Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.
 
A partir de esta situación básica, Queneau propone  una especie de "fuga literaria" (fuga en el sentido de Bach, claro); se trata de noventa y nueve maneras diferentes de contar lo mismo. Las variaciones son reveladoras porque Queneau opta por estilos y figuras retóricas muy disímiles.  Desde una narración  clásica como la que acabo de consignar ("Relato") hasta textos cuyos títulos dan una idea bastante clara: "Retrógrado", "Interjecciones", "Zoológico", "Anagramas", "Impefecto", "Alejandrinos", "Verso libre", "Punto de vista subjetivo", "Propaganda editorial", "Interrogatorio".

 Como ejemplo, véase "Ignorancia":

Yo, no sé qué quieren de mí. Pues sí, he cogido el S hacia mediodía. ¿Que si había gente? A esa hora, por supuesto. ¿Un joven con sombrero de fieltro? Es muy posible. Aunque yo no miro descaradamente a la gente. Me importa un pito ¿Una especie de galón trenzado? ¿Alrededor del sombrero? Comprendo, una curiosidad como otra cualquiera, pero, desde luego, no me fijo en eso. Un galón trenzado... ¿y se habría peleado con otro señor? Cosas que pasan. Y, además, ¿tendría que haberlo vuelto a ver otra vez una o dos horas más tarde? ¿Por qué no? Hay cosas aún más raras en la vida. Precisamente, recuerdo que mi padre me contaba a menudo que...



La última edición de los Ejercicios..., publicada por Gallimard en su muy popular colección de bolsillo Folio, incluye numerosos textos inéditos. Entre ellos, una versión "epistolar", un haiku, una versión que presenta los hechos como si se tratara de un juego de mesa (con dos dados y un tablero), una versión "ciencia ficción" con plato volador y una versión que calca la forma de los problemas lógico-matemáticos.
 
El libro se completa con dos anexos extremadamente curiosos. Por un lado, las "variaciones publicitarias" que el propio Queneau escribió allá por 1950 para un programa de radio: textos pensados para promover el champú Dop o un medicamente tranquilizante llamado Olympax. Por otro lado, una lista de "posibles" ejercicios de estilo, lista que por cierto ya se había publicado en algunas reediciones de los años sesenta y setenta. Allí, entre las ideas que apunta Queneau, encontramos: nervioso, angustiado, caligrama, ficha de lectura, carta de rechazo, adivinanza, enigma, crítico literario, crítico teatral, paranoico, borracho, palabras cruzadas, aliteración, advervbios, proverbios, fábula, oxímoron, sociológico e infantil, entre otros.

Toda una invitación a jugar el juego...

2 comentarios:

Víctor dijo...

Muy interesantes los ejercicios de estilo de Queneau. Hace poco salió, en catalán, un libro de Eduard Ribera titulado "A què no. 99 exercicis d'estil" que rinde homenaje, en la misma línea, a ese libro y a ese autor. Muy recomendable.

Marta Macho-Stadler dijo...

Gracias por la recomendación, Eduardo.
No conocía esta nueva versión.