30 enero, 2009

El pecado original

En el siglo IV de nuestra era, san Agustín planteó que el "pecado original" -término acuñado dos siglos antes por Tertuliano- no se limitó a Adán y Eva, sino que se transmite de generación en generación a toda la humanidad mediante el acto de procreación y sólo se redime mediante el bautizo. Tan curioso planteamiento tomó derroteros insospechados y transmitió en ciertos ámbitos la idea de que el acto sexual fue el primer pecado de la humanidad, con todas las consecuencias nefastas que tal doctrina ha tenido para el normal desarrollo de la sexualidad de muchos seres humanos. A esa teoría contribuyó el hecho de que la primera reacción de Adán y Eva tras comer del fruto prohibido fue la toma de conciencia de su desnudez.

En realidad, difícilmente puede ser el sexo el pecado original, cuando el mismo Dios animó a la primer a pareja a procrear y multiplicarse. La toma de conciencia de la desnudez no significa que el hombre y la mujer acaben de hacer el amor, sino que, al ganar la capacidad de discernimiento entre el bien y el mal, saben que han cometido una falta grave y se sienten insignificantes y desprotegidos. La Biblia no dice que sientan vergüenza el uno del otro por su desnudez, sino ante Dios.


Marco Schwartz, "El sexo en la Biblia"

2 comentarios:

mileto dijo...

http://100cuentos.blogspot.com

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Carlos

Eduardo Berti dijo...

Gracias por la invitación, Carlos.
Me daré una vuelta por allí.
Hasta pronto.