04 enero, 2009

Cuentos y más cuentos



Lo que sigue es un extracto de una larga entrevista publicada en el periódico “El librepensador”, de España, a raíz de la reciente publicación de mi antología “Los cuentos más breves del mundo (de Esopo a Kafka)”, publicada por la editorial Páginas de Espuma.




por Guillermo Arróniz López


En “Los cuentos más breves del mundo”, Eduardo Berti ha preparado una cuidada edición de cuentos breves (micro-relatos) desde la tradición griega hasta los comienzos del siglo XX, escritos en lengua no castellana.


EL LIBREPENSADOR: ¿Por qué el cuento? ¿No es más rentable publicar novela?

EDUARDO BERTI: El cuento es un género que me apasiona y, aparte de esto, resulta ideal para una antología. No hablemos ya de los cuentos ultrabreves, ya que permiten abrir un arco amplio y diverso. En cuanto a la la rentabilidad, habría que hacerle esta pregunta a mi editor, Juan Casamayor, y a su editorial Páginas de Espuma, que se ha especializado en el cuento, a pesar de lo recomendaría la ortodoxia, y no le ha ido para nada mal.

EL: Si no me equivoco son ciento ochenta y cuatro cuentos, desde Esopo a Kafka, como señala el título, excluyendo textos escritos en castellano y mayormente el siglo pasado. ¿Por qué estas acotaciones?

EB: La exclusion de textos en lengua castellana se explica en el prólogo, y es que, personalmente, pienso que en los últimos tiempos abundaron excelentes antologías del cuento hiperbreve moderno y/o contemporáneo en lengua castellana, pero poco y nada de lo restante. En cuanto a la otra acotación (los textos llegan hasta los albores del siglo XX), hay un motivo que no voy negar: que estos cuentos son de dominio público (no hay que gestionar los derechos, las autorizaciones, etc) y eso simplificaba y volvía factible la concreción del libro. No obstante, esta no es la única razón, ni mucho menos la central. La razón principal es que esta antología pretende mostrar los “ancestros internacionales” de la microficción, y Kafka es un límite claro, ya que a partir de sus textos hiperbreves la llamada micronarrativa empieza a tomar cuerpo de forma mucho más consciente.

EL: ¿Qué criterios has seguido para seleccionar los textos?

EB: En primer lugar, he elegido cuentos que no tienen más de 300 o a lo sumo 350 palabras (me he traicionado a mí mismo, lo sé, en unos pocos casos… no pude evitarlo). En segundo lugar, he tratado de que la selección sea de lo más variada: en épocas, en estilos, en nacionalidades, como también en las diferentes formas de abordar el difícil arte de la hiperbrevedad narrativa. Hay fábulas, hay textos próximos a la anécdota, al chiste o al aforismo, hay diálogos, hay “casos extraños” (la llamada paradoxografía) que bordean lo fantástico, hay viñetas más bien líricas, hay historias que provienen de los cuadernos de apuntes de ciertos escritores, etcetera.

EL: ¿Cuál ha sido el cuento que más te ha dolido dejar fuera?

EB: Me hubiese gustado incluir más cuentos de ciertos autores, no lo niego. Pero preferí la variedad, porque quiero creer que si un lector curioso encuentra interesantes los cuentos que escogí (por dar unos ejemplos) de Leone Battista Alberti, de Pu Song Ling, de Claudio Eliano o del “Filogelos” (los chistes antiguos de los griegos), siempre podrá investigar por su cuenta. Eso deseo, al menos. Que esta antología sirva, asimismo, como plataforma de lanzamiento hacia otros libros.


http://www.ellibrepensador.com/2009/01/01/entrevista-a-eduardo-berti-cuentos-y-mas-cuentos/

5 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Eduardo, ¿sabes si este libro se consigue en Colombia?

Eduardo Berti dijo...

la verdad es que no lo sé, querido esteban. voy a preguntarle a mi editor y te digo.
un abrazo.

Khumeia dijo...

Eduardo: Mi curiosidad felina me condujo a encontrar tu blog y fue una gratísima sorpresa.

¡Felicidades por la publicación de tu nuevo libro!

¡Ya estás en mis favoritos! ¡No quiero perder tu huella!

Eduardo Berti dijo...

Gracias Khumeia. Y cuánto mejor la curiosidad felina que ciertos modales caninos!
Hasta pronto.

Lao dijo...

Hermoso proyecto. Habría que robarle a la novela esa camita donde duerme tan cómoda y recuperar el espacio para otras criaturas. O al menos, pedirle que comparta la almohada...