26 enero, 2009

Noches áticas



Aulo Gelio (en latín Aulus Gellius) fue un erudito y abogado romano que vivió un buen tiempo en Atenas. Nació entre los años 125 y 130 y murió alrededor del año 180. En su única obra “Las noches áticas” (20 libros, de los cuales el octavo se ha extraviado) se encargó de recopilar toda clase de anécdotas e informaciones sobre las más diversas disciplinas: desde filosofía hasta historia, pasando por geometría o gramática. Gracias a su labor han sobrevivido fragmentos de obras antiguas que se perdieron con el tiempo.

La siguiente es una traducción mía (bastante libre, por cierto) de uno de los tantos fragmentos de su famoso libro:


El filósofo Taurus, ilustre platónico, citaba ante sus alumnos, para exhortarlos a estudiar filosofía, diversos casos ilustrativos, como este de Euclides, discípulo de Sócrates: “Los atenienses habían decretado que si un ciudadadano de Megara ponía los pies en Atenas, sufriría la pena capital, tan grande era el odio de los habitantes de la ciudad contra sus vecinos. No obstante, Euclides (que era de Megara y que antes de dicho decreto había adquirido el hábito de pernoctar en Atenas para asistir a las lecciones de Sócrates) no se dejó amedrentar. Por las noches, al oscurecer, tomaba una túnica de mujer o una manta colorida y, con la cabeza tapada con un velo, iba de Megara a Atenas para poder así escuchar las lecciones de Sócrates, al menos de forma parcial. Al amanecer, de nuevo bajo el mismo disfraz, volvía a caminar más de veinte millas de regreso a Megara”. Taurus contaba esta historia para terminar diciendo: “Hoy en día, en cambio, son los filósofos quienes acuden a las puertas de los hijos de buenas familias a fin de impartirles lecciones. Permanecen allí sentados, durante horas, hasta que sus discípulos hayan dormido la mona”.

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