03 enero, 2009

Del jardín de Yourcenar



Tres poemas de Marguerite Yourcenar, pertenecientes a un libro poco conocido entre los lectores de lengua española:
Ecrit dans un jardin (Escrito en un jardin), publicado en 1980 por Editions Fata Morgana, París.

Traducción de Eduardo Berti


La couleur est l’expression d’une vertu cachée.

El color es la expresión de una virtud oculta.



Certains oiseaux sont des flammes.

Ciertos pajaros son llamas.



Un jardinier me fait remarquer que c’est en automne qu’on perçoit la vraie couleur des arbres. Au printemps, l’abondance de la chlorophylle leur donne à tous une livrée verte. Septembre venu, ils se révèlent revêtus de leurs couleurs spécifiques, le bouleau blond et doré, l’érable jaune-orange-rouge, le chêne couleur de bronze et de fer.


Un jardinero me hace notar que es en otoño cuando se percibe el color verdadero de los árboles. En primavera, la abundante clorofila les pone a todos una librea verde. Llega septiembre y se muestran cubiertos de sus colores específicos, el abedul rubio y dorado, el arce amarillo-naranja-rojo, el roble color de bronce y de hierro.

3 comentarios:

Tomás D. Rubio dijo...

Eduardo, ¿conoce, "La voz de las cosas", un libro que editó Gadir y es una selección hecha por ella de poesía (sobretodo textos orientales), apuntes, etc?

Muy recomendable,

saludo.

Eduardo Berti dijo...

Sabía de su exstencia, Tomás, pero nunca lo he leído. Muchísimas gracias por la recomendación.

Tomás D. Rubio dijo...

"La voz de las cosas", textos recogidos e introducidos por Marguerite Yourcenar: un libro "en el que nada es mío, salvo algunas traducciones, si bien me ha servido de libro de cabecera y de viaje durante tantos años y a veces para hacer acopio de valor".

Sabiduría de Rilke

¿Quién te dice que todo desaparece?
Del pájaro que hieres,
¿Quién sabe si no queda el vuelo?
Y tal vez las flores de las caricias
Nos sobrevivan y también a su tierra.

No es el gesto lo que permanece,
Pero nos reviste con la armadura
De oro, de los costados a las rodillas
Y la batalla fue tan nítida,
Que un ángel la lleva tras nosotros.

Rilke, Poemas franceses