01 enero, 2008

Parte de su cuerpo


Le voy a contar una historia interesante... Una vez, cuando vivía en una pensión, llegué a criar a un perro callejero. Tenía un pelaje tupido que no se le caía ni en verano... Me daba lástima verlo tan sofocado y un día decidí cortarle el pelo. Pero cuando me disponía a tirar el pelaje, el perro, no sé qué habrá creído, rompió a ladrar en forma lastimera y, tomando un manojo de pelo con la boca, se refugió en su casucha... Posiblemente sintió que ese pelo era parte de su cuerpo y no quiso separarse de él.~


Kobo Abe, "La mujer de la arena" (Siruela, Barcelona, 1993)

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