
Entre junio de 1926 y enero de 1927 el poeta francés Paul Claudel (1868-1955) escribió un curioso libro de haikus llamado “Cent phrases pour éventails” (“Cien frases para abanicos”).
El libro tiene su origen en obras similares en las que Claudel se propuso trabajar estrechamente con pintores del Japón. Con Tomita Keisen (1879-1936), por ejemplo, creó a mediados de los años veinte un poema llamado “La muralla interior de Tokio” y otro llamado “Souffle”.
“Cien frases para abanicos” (título en japonés: “Hyaku sen chô”) es una obra basada en el principio de la “emulación”, según ha escrito Philippe Postel, especialista en Claudel. “No se trata de fundir dos prácticas, pintura (japonesa) y poesía (francesa), sino de hacer lo mejor posible (en francés) lo que saben hacer los poetas-calígrafos japoneses o chinos”.
“Cien frases para abanicos” se compone, en rigor, no de 100 sino de 172 poemas. Para su gestación fueron fundamentales los años que Claudel pasó como embajador en Japón, desde fines de 1921 hasta inicios de 1927.
Phrases pour éventails
Frases para abanicos
Le
vieux
poète
sent
peu à peu
un vers
qui le gagne
comme
un éternuement
El
viejo
poeta
siente

poco a poco
un verso
que lo invade
como
un estornudo
Tu
m'appelles la Rose
dit la Rose
mais si tu savais
mon vrai nom
je m'effeuillerais
aussitôt
Tú
me llamas la Rosa
dice la Rosa
pero si supieras
mi verdadero nombre
yo me deshojaría
de inmediato
Je
suis
venu
du bout du monde
pour savoir ce qui s
ecache de rose au fond
des pivoines blanches
de Hasédéra
He
venido
aquí
del fin del mundo
para saber lo que s
eesconde de rosa en el fondo
de las peonias blancas
de Hacedera
Comment
vous
parler
de
l'
automne
quand j'ai encore
dans l'oreille cette
aigre flûte du printemps
qui me remplit la bouche
d'eau
Cómo
hablar
del
otoño
cuando aún tengo
en el oído esa
flauta agria de la primavera
que me llena la boca
de agua
(Traducción de Eduardo Berti)
No hay comentarios:
Publicar un comentario