En 1841, sólo dos años después de eso, un ayudante de Daguerre, André Le Fèvre, era arrestado en los Jardines de las Tullerías —en el mismo lugar, precisamente, donde Weary compró su foto— por intentar vender a un caballero la fotografía de la mujer y el potrillo. Le Fèvre se defendió diciendo que la fotografía era arte puro y que su intención era hacer revivir la mitología griega. Argumentó que la columna y la palmera lo demostraban, y cuando le preguntaron qué mito intentaba representar, Le Fèvre replicó que había miles de mitos como ése de la mujer-mortal y el potrillo-dios...
Le condenaron a seis meses de prisión. Y murió allí, de pulmonía. Así fue.

Fragmento de « Matadero cinco » (o « La cruzada de los niños », de Kurt Vonnegut (traducción de Margarita García de Miró, editorial Anagrama, Barcelona, 1987)
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