
Hubo una vez un pescador que, al ver varios peces en el mar, se puso a tocar su gaita con la ilusión de que así salieran a la superficie. Como esto no sucedió, el hombre tomó una red y con ella capturó gran cantidad de peces. Pero los peces, una vez fuera del agua, no dejaban de brincar. Entonces el hombre les dijo: “Ya basta de moverse. ¡Bien que antes se negaron a bailar cuando les toqué la gaita!”.
(Fábula de Aftonio)
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