16 enero, 2011

Pasatiempos de Léautaud

Paul LÉAUTAUD


¡Qué escritor más singular! Terminado mi manuscrito, el placer de haberlo compuesto me basta. No tengo prisa alguna por darlo a imprimir. Por poco lo guardaría sólo para mí.

No se elige nada en la vida: los parientes, el país, la personalidad, la carrera, los amigos, las amantes ni la muerte. El azar está en todas partes. Una irresponsabilidad general.

Dicen que soy inmoral, subversivo, irrespetuoso; no digo ni la cuarta parte de todas las cosas que pienso.

Paul Léautaud,
Passe-temps (Mercure de France, 1929)

Estos tres textos breves pertenecen a "Mots, propos et anecdotes", parte final de un libro que antes incluye diversos relatos y retratos, entre ellos la extensa remembranza de Remy de Gourmont, uno de los grandes amigos de Léautaud así como Marcel Schwob, Paul Valéry o André Gide.

Famoso ante todo por su diarios, que redactó a lo largo de seis décadas y que abarcan desde episodios y reflexiones sobre la vida cultural hasta escenas de hondo erotismo (hay que decir que llevaba, en verdad, un diario literario y otro personal), Léautaud (1872-1956) fue un rabioso misántropo que prefería los animales a los hombres y un polémico francotirador que pasaba regularmente de las posiciones más reaccionarias a las ideas más insólitas y que admiraba a pensadores y moralistas como Chamfort o Voltaire y, por encima de todos, a Stendhal.

Hijo de actores, escribió varias obras de teatro bajó el seudónimo de Maurice Boissard y fue secretario general de la revista y editorial Mercure de France.

Existen algunas traducciones de sus libros al castellano. La editorial Seix Barral publicó hace unos diez años el Diario personal y, bajo el título de Recuerdos ligeros, la editorial Menoscuarto tradujo el año pasado Le Petit Ami, brillante obra de juventud donde empieza a perfilarse el Léautaud diarista, poco amante de las novelas (en esto coincidía con Valéry) y más proclive al fragmento y la forma breve, a tal punto que allí postula su ideal de escribir "con pequeñas frases, cortas y secas, como las explicaciones de un catálogo".

Julio Ramón Ribeyro dijo en su propio diario que acaso era conveniente "leer cada mañana, antes de empezar el día, un par de páginas del diario de Paul Léautaud, a fin de afrontar la vida sin ninguna pretensión, ni énfasis, ni ilusión”.

Versal publicó, hace ya casi casi treinta años, una selección de sus aforismos y pensamientos donde puede leerse:

Siento admiración ante este pequeño apólogo de Oscar Wilde:
«Jesús se encuentra con Lázaro, tras haberlo resucitado. Inclinándose hacia él, le pregunta al oído: «Dime, Lázaro, tú que has estado muerto, ¿qué hay al otro lado?».
Lázaro, le responde: «Señor, no hay nada».
Jesús, con convencimiento: «¡No se lo digas a nadie!».
Ahí se encuentra toda la farsa de la religión.


2 comentarios:

Lucio dijo...

Está muy bueno. Gracias!

hugo dijo...

Hoala Eduardo:

Mi primer contacto con Léautaud fue un texto breve de -escasas 90 páginas- , "Amours" publicado por la editorial mexicana Premiá Editora en su colección "La nave de los Locos" -¡nada menos!- allá por 1977.

El texto -escrito en 1906 y publicado, creo, en el 56- rememora su primer encuentro amoroso con una tal Jeanne Ambert

Te dejo dos perlas:

"¡Primeros momentos del amor que dejan en nosotros huellas tan hondas! Intento recordar cómo empezaron mis amores con Jeanne Ambert y no se me ocurre nada"

Todo un ejercicio de ironía que orilla el sarcasmo.

Y otro tanto pasa cuando recuerda su primer contacto con el sexo en el que debutan a la vez Jeanne y Léautaud

"Vuelvo a ver aquel cuerpo de rosada palidez, aquellos pechos llenos y duros,aquel rostro que brillaba de ardor (...), pero los detalles, pero mi propio placer, mi propio ardor...No es de mayor grado que si se tratara de otro ¿La inseparable emoción de un primer comienzo, quizás?"

No hace falta comentar más.

Fianlmente, hubiera pagado por ser una mosca con memoria humana para asistir a sus encuentros con Marcel Schwob o con Pierre Louÿs

Respecto a la publicación de una parte de sus Diarios por Seix Barral recuerdo que no me gustaron ciertas soluciones de la traducción. La edición del "Petit Ami" que hizo Menoscuarto pinta un poco mejor.

Eduardo, gracias por traer a Léataud por aquí.

salut,
hugo