01 marzo, 2008

El sol

Cuando yo era un niño de diez años, me dieron ganas de encerrar el sol en un vaso. Tomé el vaso, me acerqué furtivamente a la pared y, ¡zas!, lo estampé contra ella. Me corté la mano y me abofetearon. Después de que me castigaran, salí al patio y vi que el sol se reflejaba en un charco, de modo que empecé a chapotear en él con los pies. Me salpiqué todo de barro y me volvieron a pegar… ¿Qué hacer? Empecé a gritarle al sol: “No me duele, no me duele”, mientras le sacaba la lengua. Hacer eso me consoló.~

Máximo Gorki, “La madre”

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