24 febrero, 2008

"La dama de las camelias" como reescritura de "Manon Lescaut"


Por Eduardo Berti


Algunos apuntes acerca de “La dama de las camelias” (Alejandro Dumas hijo, 1848) y sus vínculos con “Manon Lescaut” (Abaté Prévost, versión definitiva de 1753)


a) El narrador de "La dama.." conoce al protagonista y "sub-narrador" de la historia (Armand Duval) por medio de un ejemplar del libro de Abate Prévost. La "especie de comparación establecida entre Manon y Marguerite” que el narrador cree advertir en la dedicatoria que Duval ha escrito en la copia de “Manon” obsequiada a Margarita no es más que, lisa y llanamente, el reconocimiento de una filiación. Lo mismo cuando, escasos párrafos después, Dumas hijo enumera el linaje de su novela: Marion Delorme (de Hugo), Bernerette (de Musset) y hasta Fernande, de su padre.

b)En ambas novelas, la de Prévost y la de Dumas hijo, es el hombre enamorado quien relata la historia, no directamente al lector sino al narrador. El efecto es de distancia y verosimilitud, mezcla no siempre fácil de lograr. “Esta heroína es tan real que me parece haberla conocido”, sostiene el narrador de “La dama de las camelias”. Lo que la hace real, claro, son los sentimientos del “admirador” enamorado. Prévost, en este sentido, también supo volver cercana a una mujer distante (Una mujer que, por ser de muchos, se hace inaccessible al gran amor de una solo: la premisa de Dumas)

c)En ambas novelas, los padres del joven enamorado se alarman. Intentan ser severos; acaban siendo (o aparentando ser) comprensivos con la naturaleza masculina.

d)Hay algo “menstrual” en estas novelas cuya tradición uno podría prolongar hasta incluir, por qué no, “Nana” (Emile Zola) e incluso “Zuleika Dobson” (Max Beerbohm). Durante veintiocho días del mes, las camelias son blancas; los cinco restantes son rojas. Nunca se explicita la razón de esta alternancia. En todas estas novelas, la heroína cumple un ciclo de “sí”, “no”, “sí”, “no” en respuesta a los galanteos y los reclamos (convendría escribir “súplicas”) de sus enamorados. “Le he dicho ya cien que veces que no”, le grita Margarita a Armand tras haberle insinuado o dicho que sí y antes de volver a hacer esto ultimo. La trama se organiza a partir de los instantes en que ella acepta a Armand y los que en su defecto lo rechaza. El “sí” y el “no” son inseparables y complementarios, como las camellias rojas y las blancas. Cuando Margarita le da una llave de su alcoba a Armand, le desliza: “La puerta tiene cerrojos para cerrar por dentro”: “sí”… pero “no”.


e)Al lado del caballero Des Grieux, Armand Duval resulta en las primeras páginas un personaje casi femenino: pálido, postrado, lloriqueando sus recuerdos de amor. No hay en la novela de Dumas, por otra parte, un personaje secundario a la altura del hermano de Manon.



f)”La dama…” es una novela más materialista, más pragmáticva que “Manon”. Está como tocada en sordina, como interpretada con ademanes burgueses. También es más autoconciente que “Manon”. Armand le cuenta la historia al narrador, diciéndole: “Escribirá usted un libro, en el que no se creerá, pero que quizá resulte interesante escribir”.

g)Frente a la profusion de relatos, es decir, de comillas entre comillas que a simple vista ofrece la novela de Dumas, uno se queda con el límpido paisaje tipográfico de su predecesora.

h)Al comienzo de la novela de Prévost, Manon forma parte de un “lote” de mujeres “alegres” a punto de ser embarcadas rumbo a América. Al comienzo de “La dama…”, Margarita ha muerto y sus pertenencias forman parte de un “lote” de objetos en subasta. Entre estos objetos se encuentra, claro está, un ejemplar de “Manon Lescaut”.~

2 comentarios:

Tomás David dijo...

Señor Berti, algo que encontré en un muy buen blog: http://dererumverdura.blogspot.com:

"El autor del autor

Parece ser que a Alejandro Dumas no le caía bien el éxito rotundo de la novela La Dama de las Camelias, escrita por Alejandro Dumas (h). Se cuenta que una vez alguien le preguntó qué opinaba de su hijo como literato, y el viejo respondió: "Mi hijo es el autor de una gran novela, pero yo soy el autor del autor."

Eduardo Berti dijo...

Gracias!