09 febrero, 2008

Disolución

Los matrimonios, lo mismo que los compuestos químicos, sueltan, al disolverse, cantidades de energías encerradas en su unión. Hay el piano que nadie quiere, el cocker spaniel del que nadie desea cuidar. De repente resulta que estanterías repletas de libros contienen obras de fechas muy pasadas y que difícilmente serán leídas de nuevo, e incluso resulta difícil determinar quien las leyó por primera vez. ¿Y qué hacer con esos viejos esquíes de la buhardilla? ¿O con la casa de muñecas que espera ser reparada en el sótano?


John Updike, “La piscina huérfana

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sí. Muy cierto. (Y muy triste...).
Saludos desde Montevideo,
Alvaro.