18 febrero, 2008

Más Gombrowicz


Un asiduo lector de este blog, Matute, me ha enviado este fragmento de "Transatlántico" donde Gombrowicz retrata a un personaje en el que muchos han querido ver a Borges. (Gracias, Matute)



Aquel hombre era de lo más sofisticado y para colmo se sofisticaba cada vez más. Cubierto con un abrigo, oculto tras grandes anteojos Negros, que lo aislaban como una cerca de todo el mundo, llevaba al cuello una bufanda de seda con puntos de color medio perla, en la mano un par de guantes negros de cefir de medios dedos, en la cabeza un sombrero negro de medias alas. Vestido y aislado de esa manera, se llevaba de cuando en cuando a la boca un frasquito pequeño, se enjugaba con un pañuelo negro el sudor de la cara o lo empleaba para abanicarse. Llevaba en los bolsillos una cantidad inconcebible de papeles, de folletos, que perdía a cada momento y debajo del brazo algunos libros. Era de una inteligencia extraordinariamente sutil que destilaba sutileza; todo lo que decía era tan inteligentemente inteligente que provocaba chasquidos de lengua de admiración de parte de las mujeres y los hombres. Bajaba la voz constantemente, pero mientras más Bajo hablaba más resonaba, porque los demás, bajando la voz, lo escuchaban aún más (aunque no lo escuchaban); y así con su Sombrero Negro parecía conducir a su grey hacia el Silencio Eterno. Consultando a cada momento sus libros, sus apuntes, revolcándose en ellos, bañándose en citas raras, condimentaba su pensamiento y Se divertía haciendo las Cabriolas más extrañas, y todo aquello como si sólo a él estuviera destinado, como si fuese un eremita. Debido a las piruetas que hacía con los papeles y a los caprichos de su Pensamiento, se volvía cada vez más inteligentemente inteligente, y su inteligencia, multiplicada por sí misma, a caballo de sí misma, se volvía a tal punto inteligente que... ¡Jesús, María...!"

Witold Gombrowicz: "Transatlántico", Barral, Barcelona, 1971, pp. 44 y 45 (traducción de Sergio Pitol).

2 comentarios:

Lucía Bubok dijo...

Me parece, francamente, una gran descripción.
Refleja lo curiosa que resulta nuestra visión de los demás, que probablemente no se acerque ni por asomo a la que los demás tienen de sí mismos.
Me encanta el toque pintoresco con el que dibuja la descripción visual.
Y me gusta tu blog. Un saludo!

Eduardo Berti dijo...

Gracias. Un saludo!

Eduardo/