02 febrero, 2008

Dios y el espejo


Quizá la idea de Dios proviene de la invención del espejo. Cuando el hombre pudo ver su imagen comprendió la posibilidad de que existieran seres irreales e incorpóreos a la vez. En suma, todo lo sobrenatural está ahí. Aquello explica el don de la ubicuidad, y hasta el misterio de la Trinidad inclusive. En el espejo, soy simultáneamente uno y doble.~


Extracto del cuento "Monsieur Bergeret", de Leopoldo Lugones, incluido en el libro "Filosofícula".

3 comentarios:

Patricio dijo...

Oye, muy borgiano eso de los espejos, no?

Anónimo dijo...

Basta con recordar ese hermoso e intricado cuento borgiano: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, y la evocación por parte de Bioy de las palabras de un viejo heresiarca de Uqbar: "Para uno de esos gnósticos el universo era un ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables porque lo multiplican y lo divulgan."

Eduardo Berti dijo...

Sí, muy cierto. No es raro ver que en muchos textos de Lugones o de Darrío (sobre todo en sus cuentos) hay algo pre-borgiano, si vale el término.