12 febrero, 2012

Novelas y novelistas

El Quijote es a la lengua española lo que Shakespeare al inglés, Dante al italiano y Goethe al alemán: la gloria de un idioma en particular. No hay una supremacía singular de esta clase en francés: Rabelais, Montaigne, Molière y Racine rivalizan con Victor Hugo, Baudelaire, Stendhal, Balzac, Flaubert y Proust. La obra maestra de Cervantes acaso sea el libro central de la última mitad del milenio pues todos los más grandes novelistas son hijos del Quijote como lo son de Shakespeare. Tal cual he afirmado en otra parte, Shakespeare nos enseña de manera pragmática a hablar con nosotros mismos mientras que Cervantes nos instruye sobre cómo hablar con los demás.


Si existe una sola visión temática que vincula a las diferentes tradiciones de la novela anglo-americana, esta es la que llamaría «la voluntad protestante», cuyos principales ejemplos novelísticos son heroínas, no importa si creadas por mujeres o por hombres. Desde la Clarissa Harlowe de Richardson hasta las protagonistas de Austen o la Hester Prynne de Hawthorne, la línea se extiende intacta pasando por las hermanas Brontë, Hardy, James y Wharton para desembocar en E.M. Forster, Woolf y Lawrence. Puede que Toni Morrison sea el último ejemplar de una tradición que exalta, aunque aquí en forma laica, «la voluntad protestante» como el derecho de la heroína a la opinión personal; sobre todo, en los vínculos de afecto con sus pares masculinos.


Existen, creo yo, varios candidatos al gran libro estadounidense y ninguno de ellos es rigurosamente una novela: La letra escarlata
, Moby-Dick, Hojas de hierba, los Ensayos de Emerson y Huckleberry Finn. Sin duda, Retrato de una dama, de Henry James, es la mejor novela escrita en Estados Unidos, pero no puede competir con las obras más poderosas del Renacimiento estadounidense.


El legado de Faulkner es muy amplio y engloba a diversas figuras, como Robert Penn Warren, Ralph Ellison, Flannery O’Connor, Gabriel García Márquez o Cormac McCarthy. Hay una línea de descendencia directa que se inicia en Moby-Dick
, pasa por Faulkner y llega a Meridiano de sangre, de McCarthy, que a mi juicio es una de las cuatro grandes obras narrativas de autores estadounidenses vivos junto con El teatro de Sabbath, de Philip Roth, Submundo, de Don DeLillo y Mason & Dixon, de Pynchon.

Cuatro fragmentos de "Novelas y novelistas", de Harold Bloom (traducción de Eduardo Berti, editado esta semana en España por Páginas de Espuma), monumental ensayo donde a lo largo de unas 800 páginas Bloom recorre, una por una, las que a sus ojos son las novelas fundamentales, desde el
Quijote hasta fines del siglo XX.


2 comentarios:

Ivana dijo...

Qué libro interesante y qué traducción interesante. Llegará a la Argentina? Gracias!

Eduardo Berti dijo...

Gracias, Ivana, por tu comentario y por tu fidelidad al blog. Yo creo que algunos ejemplares van a llegar a la Argentina dentro de algunos meses, casi con seguridad, como suele hacer Páginas de Espuma con gran parte de su catálogo. Un saludo!