06 febrero, 2012

Los sueños de Ibn Sirin


La oniromancia existe en el mundo árabe desde tiempos remotos, anteriores incluso al Islam. En el siglo VII de la era cristiana, un sabio llamado Ibn Sirin escribió un tratado de interpretación de los sueños que es uno de los grandes clásicos de la cultura musulmana y que, según los especialistas, renovó una antigua ciencia en la que se habían destacado en especial el primer califa Abu Bakr y su hija Asma.


En su tratado, Ibn Sirin clasifica y estudia los sueños, entrega diversas anécdotas y hace unas listas en las que explica lo que se debe interpretar en caso de haber soñado con tal o cual cosa. Algunos ejemplos del capítulo consagrado a los sueños que involucran partes del cuerpo humano:



Los dientes representan a la familia o más precisamente a la esposa. Los incisivos son los niños o las hermanas.

Ver que los dientes se mueven es el anuncio de una enfermedad para los miembros de la familia. Ver que los dientes se caen o que uno los introduce en algún pliegue de su ropa o incluso en algún bolsillo equivale a un mal presagio relativo al hijo, al hermano o a la hermana del soñador. Una carie es por lo general anuncio de un accidente. El que ve caer todos sus dientes tendrá una larga vida y enterrará a todos sus prójimos.

Soñar con una mano cortada anuncia la pérdida de un hermano, de un amigo o quizá la separación de un socio. Pero si uno lleva esa mano cortada consigo significa, en cambio, que tendrá un hijo o que ganará un amigo o un socio. Ver la mano cortada sin que haya sangre significa renunciar a las prohibiciones y a las transgresiones, lo mismo que ver las manos atadas al cuello. Ver que el sultán nos corta la mano significa que uno cometió un perjurio. Ver que la mano se alarga es signo de enriquecimiento, de gastos, de generosidad; ver que cobra más fuerza es símbolo de poder, de potencia.

Verse en sueños con muchos penes significa tener igual cantidad de hijos varones.

Ver a un hombre joven y desconocido significa que hemos soñado con nuestro enemigo. Ver a un anciano desconocido es buen augurio; se trata probablemente de un anuncia de suerte y felicidad. Ver que un anciano nos obsequia algo o nos habla es también anuncio de dicha.

La oreja simboliza la esposa del hombre y su morada. Ver que la oreja “muere” significa repudiar a la esposa, perderla o incluso casar a la hija. ~

(Traducción del francés de Eduardo Berti)

3 comentarios:

Pablo dijo...

¡Qué interesante! Y cómo avanza la ciencia, ¿no? Hoy estas conclusiones son risibles.

Anónimo dijo...

Son risibles para los ignorantes

Anónimo dijo...

Por qué lees si juzgara?
Eres libre pero no para ser así.