05 abril, 2011

The Rambler


El más importante y más famoso crítico literario de todos los tiempos (al menos en lengua inglesa) fue, sin lugar a demasiadas dudas, el doctor Samuel Johnson (1709-1784), cuya biografía para la posteridad fue escrita por su amigo escocés James Boswell y puede leerse en una algo reciente traducción al castellano publicada por Acantilado: Vida de Samuel Johnson (edición española de 2007).

Poeta, ensayista, dramaturgo y autor de uno de los primeros diccionarios de la lengua inglesa, Johnson fue un perfecto prototipo del hombre de letras y su incansable producción no excluyó una novela filosófica como Raselas, el príncipe de Abisinia o el diario de viajes A Journey to the Western Islands of Scotland.

Buena parte de los ensayos (y de las reflexiones morales y religiosas) más relevantes de Johnson aparecieron en su momento en la revista The Rambler, que se empezó a publicar el 20 de marzo de 1750 y de la cual él fue (prácticamente) el único redactor. Con un formato propio de un panfleto, la revista tenía apenas seis páginas unidas por un alfiler. Apareció a lo largo de dos años a un ritmo de dos ediciones semanales (los martes y los sábados) y llegó a totalizar 208 ejemplares.

La gente de la Universidad de Virginia ha tenido la excelente idea de poner a disposición de los lectores (vía Internet) el archivo completo de The Rambler, al que puede accederse fácilmente, siguiendo estos tres enlaces:

The Rambler (número 1 a 54)


The Rambler (número 55 a 170)

The Rambler (171 a 208)

En próximas entregas de este blog seguiré hablando de Johnson, sobre todo de su titánico diccionario.

2 comentarios:

Christian C. Londoño dijo...

Existe, en español, una antología de los ensayos de Johnson: El patriota y otros ensayos, editorial El buey mudo. Allí están publicadas unas veinte colaboraciones de Johnson a The Rambler. Johnson, que es sabio, dice cosas como:

"Cuando nos compadecemos de este caballero [Don Quijote], estamos recordando nuestras propias desilusiones, y cuando nos reímos de él, el corazón nos dice que no es más digno de burla que nosotros, salvo porque él dice en voz alta lo que nosotros sólo hemos pensado".

Y a los escritores les recuerda:

"Allí podrá consultar [en el catálogo de una biblioteca] multitudes de nombres de autores que, hoy ya olvidados, un día fueron no menos laboriosos y confiados, y que, al igual que hoy le sucede a él, se sintieron satisfechos de sus obras, queridos por sus protectores y ensalzados por sus amigos"

Un saludo.

Eduardo Berti dijo...

Muchas gracias, Christian. Un abrazo grande.