13 abril, 2011

Cinco libros: Hernán Ronsino

Estoy pidiéndole a diversos escritores y artistas que recomienden cinco libros de ficción a los lectores de este blog y por qué no, de paso, al autor del mismo. No se trata, para nada, de un ránking ni mucho menos de una lista canónica. Se trata, más bien, de cinco libros que repentinamente ellos quieran proponer y compartir con los demás.

El voto de Hernán Ronsino:

1.La lectura de Verano de Coetzee significó un refresco y una renovación para mi estado de lector. Hacía rato que no encontraba un libro que me inquietara tanto. La manera en la que Coetzee construye la voz de los otros y, desde la voz de los otros, modela un mito, una identidad, es deslumbrante. Especialmente la primera parte, la voz de la amante del Coetzee escritor que ha muerto.

2.Primero leí El amante y después Escribir. Dos libros que me resuenan todo el tiempo. Como ritmo, como respiración. Pero cuando leí Un dique contra el Pacifico de Marguerite Duras me sucedieron algunas cosas más intensas. Primero que ese ritmo y esa respiración perduraban en el texto con un largo aliento. Y después la idea general de la novela. La lucha constante de esa mujer, la madre, por salir de la pobreza, la estrategia para ganarle espacio al mar. La fragilidad de ese desafío. Hay una escena, en especial, que, en medio de tanta desesperación, me provocó algo que, pocas veces me ocurre, y es la risa. Reírme en la lectura de una novela. Reírme con la risa y la burla de los personajes que se ríen de sí mismos, de sus propias frustraciones frente al muchachito rico que desea a la hija de la madre. Y está dispuesto a dar todo por amor.

3.Recorriendo librerías, el año pasado, en Buenos Aires, descubrí un libro y un autor español que desconocía. En especial, me interesó mucho un pequeño relato que le da nombre al libro, El caballo y el hombre de Antonio Ferres. La intensidad de ese relato – que en algún sentido dialoga con Caballo en el salitral de Antonio Di Benedetto – me pareció fascinante. Si en el relato de Di Benedetto el caballo, solo, queda devorado por la nada. Ferres narra el momento final en el que un caballo y un hombre, que pertenecieron a ejércitos distintos, es decir un caballo enemigo y un soldado, esperan la muerte.

4.De Bruno Schulz elijo el relato El sanatorio de la clepsidra, traducido en español, según la edición, también como El sanatorio del sepulturero. La presencia paterna aparece, en Schultz, no solo en este relato, en su obra, de un modo fantasmagórico. Pero la irrupción, la amenaza de los perros que el personaje ve por la ventana – como los perros que rodean la iglesia en el cuento La inundación de Martínez Estrada – perturba. No se sabe si están ahí para intimidar o si esperan el momento oportuno para atacar. Lo inquietante es, además de ese clima extraño y enrarecido de la prosa de Schultz, pesadillesca, es esa presencia inquietante de los perros.

5. La editorial Entropía acaba de publicar la primera novela de Roque Larraquy, La comemadre. Una novela estructurada en dos partes, la primera sucede a principios del siglo XX y la segunda en el año 2009. Finalmente se encontraran las líneas de cada parte, dándole así una unidad a la novela. Me interesó de esta novela la solidez narrativa y el trabajo cuidado con el lenguaje. Y la manera en la que pone al cuerpo en el centro de la escena. Cuando el cuerpo parecería estar desplazado por las literaturas paródicas, técnicas o de la supuesta literatura del yo, Larraquy pone, con violencia, en el centro de la narración el problema del cuerpo y su relación con la técnica.


Hernán Ronsino nació en Chivilcoy en 1975. Desde 1994 vive en Buenos Aires. Es sociólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires. Participó de la antología La erótica del relato (Adriana Hidalgo, 2009). Tiene publicado un libro de relatos, en 2003, y dos novelas: La descomposición (Interzona, 2007) y Glaxo (Eterna Cadencia, 2009) traducida al francés en 2010.