Por Eduardo Berti
El acto de leer tiene su estudio académico en la Historia de la lectura en el mundo occidental (Taurus), prologada y coordinada por Guglielmo Cavallo y Roger Chartier: el primero, profesor de paleología griega en una universidad romana; el segundo, editor del tercer volumen de la Historia de la vida privada, obra cuyo formato (el de muchos artículos a cargo de varios autores de diferentes universidades europeas) parece haber servido de modelo para este libro.
RENOIR, "Mujer leyendo"En su extensa y minuciosa historia, Cavallo y Chartier destacan tres hitos, tres "revoluciones de la lectura":
La primera, que data de los siglos XII y XIII, "transformó la función misma de lo escrito, cuando al modelo monástico de escritura, que asignaba a la escrito un cometido de conservación y memorización grandemente disociado de toda lectura, le sucedió el modelo escolástico de la escritura que transformó al libro en objeto y a la vez instrumento de labor intelectual".
La segunda revolución, de naturaleza técnica, se produjo cuando la imprenta de Gutenberg, en el siglo XV, modificó los métodos de elaboración y reproducción de los libros.
De la tercera revolución somos espectadores privilegiados, ya que ocurre en nuestros días y guarda relación con los nuevos formatos de transmisión electrónica de textos. Leer en una pantalla no es lo mismo que leer en un códice. "La nueva representación de lo escrito modifica, en primer lugar, la noción de contexto", escriben Cavallo y Chartier. Asimismo, se rompe el vínculo físico entre el objeto impreso y el texto o los textos contenidos, "proporcionando al lector, y no ya al autor o al editor, el dominio sobre el desglose o la presentación del texto que ofrece la pantalla". A diferencia de los libros impresos que sólo ofrecen márgenes o resquicios en blanco, con el texto eléctronico no sólo puede el lector intervenir para someter los contenidos a múltiples operaciones sino, más aún, "puede convertirse en su coautor", lo que trastoca sin precedentes las antiguas relaciones entre lector y texto. Trece ensayos conforman esta historia: Jespen Svenbro se ocupa de la Grecia arcaica y clásica; Guglielmo Cavallo, del mundo romano; Malcolm Parkes, de la Edad Media, lo mismo que Jacqueline Hamese y Paul Saenger; Robert Bonfil, de las comunidades hebreas en Europa occidental durante la época medieval; Anthony Grafton, del lector humanista; Jean-François Gilmont, de las reformas protestantes y su influencia en la lectura; Dominique Julia, de la contrarreforma; Roger Chartier, del mercado "popular" de lo impreso; Reinhard Wittman, de los finales del siglo XVIII; Martyn Lyons, de los nuevos lectores (mujeres, niños, obreros) del siglo XX; Armando Petrucci, del futuro de la lectura.
"Contrariamente a lo que sucedía en el pasado -escribe Petrucci-, hoy en día la lectura ya no es el principal instrumento de culturización que posee el hombre contemporáneo; ésta ha sido desbancada por la televisión". El hábito del zapping, sigue razonando, "ha forjado potenciales lectores que no sólo no tienen un 'canon' ni un 'orden de la lectura', sino que ni siquiera han adquirido el respeto, tradicional en el lector de libros, por el orden del texto, que tiene un principio y un final, y que se lee según una secuencia establecida por otros".
(Texto originalmente publicado en el diario La Nación de Buenos Aires, Argentina)

1 comentario:
Buena pinta el libro. Apunto
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