02 septiembre, 2009

Antología



Dos nuevos comentarios acerca de mi antología "Los cuentos más breves del mundo" (editorial Páginas de Espuma).


Revista literaria "Libro a libro":

Una apuesta segura. ¿Quién puede no disfrutar con estos deliciosos bocados literarios? La verdad es que la selección es muy, muy minuciosa: comienza por Esopo, para trasladarnos después a los microrrelatos de la antigua China, Roma, el imperio Árabe y tras atravesar la Edad Media, llegamos a autores ya más conocidos en el mundo occidental, como Chejov, Rimbaud, Voltaire o Robert Louis Stevenson.

Todos ellos contribuyen con –al menos- un relato de pocas líneas, tal vez de una página. Algunos rozan la poesía en unos brevísimos trazos (“El amante enloquecido”, por ejemplo); otros se acercan a los aforismos (“Ojos que no ven”…); otras están dentro del campo de las fábulas (“El castigo del palomo”…); hay también reflexiones quasi-filosóficas (“La orden”…). Pero sobre todo hay muchas historias que son tan sólo eso, historias para disfrutar de la literatura de varios siglos a partir de estos excelentes micro-textos.

Tras leer algunas de las joyas que aparecen en el libro, la verdad es que no es de extrañar que el género del microrrelato se haya puesto tan de moda últimamente. Esperemos que la tradición continúe. Ah, la edición del escritor argentino Eduardo Berti incluye, con muy buen ojo, una pequeña guía en la que se nos habla un poco de cada uno de los autores.



Página web "La biblioteca imaginaria":

Ya lo advertía Cervantes:


Yendo, pues, así caminando, dijo Sancho a su amo:

- Señor, ¿quiere vuestra merced darme licencia que departa un poco con él? Que, después que me puso aquel áspero mandamiento del silencio, se me han podrido más de cuatro cosas en el estómago, y una sola que ahora tengo en el pico de la lengua no querría que se mal lograse.

- Dila -dijo don Quijote-, y sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.

Esta antología que nos presenta Eduardo Berti es, sin ninguna duda, una buena prueba de aquellas palabras del genio español.

Podría decirse que el carácter sentencioso y proverbial es la tónica dominante que recorre muchas de estas miniaturas literarias (carácter cubierto en muchos casos con la máscara de la más astuta ironía), género que por su peculiar fisonomía, su chispa lúdica, reflexiva o trágica, se aproxima en gran medida a algunas de las peculiaridades del género poético, sobretodo en su inmediatez y en su oblicuidad microcósmica.

Uno de los logros más evidentes que el lector puede encontrar en este libro es la gran pluralidad de escritores, pues en un verdadero esfuerzo antológico, el autor incorpora todo un elenco de nombres que en muchos casos pueden resultar ajenos a la inmediatez de nuestra tradición occidental, en la que, por otro lado, no falta ninguna de las figuras más destacadas en la materia. Mo Tzu, Chuang Tzu, Lie Yokou, Sheng Buhai, Tan Kung, Cheng Ben, Lü Buwei, Han Fei, entre otros muchos, nos acercan al pensamiento filosófico y literario chino. Por su parte, Ibn Sirin, Al-Yahiz, Qâbus, Sanai, Suma Munqidh, Attar, etc., representan algunos de los autores más destacados de la gran literatura árabe y persa. Ni que decir tiene que la nómina de escritores europeos, de la antigüedad griega y latina, rusos, etc. Es numerosísima y de valor extraordinario.

Puede corresponder este libro a los bien llamados “libros de cabecera”, pues más que a una lectura corrida, nos invita a una fruición segmentada que nos permita reflexionar pausadamente sobre muchas de la problemáticas (epistemológicas si cabe) que esta antología nos presenta. No obstante, como ya advertíamos antes, los momentos de diversión y sorna están asegurados en no pocas páginas. Miren sino el relato de Apollinaire titulado “Gastritis crónica”:



Un anciano médico de provincias necesitaba tomarse unas vacaciones. Le confió la clientela a su hijo, recién salido de la universidad, y se fue al mar. A su regreso vio que el muchacho había hecho maravillas y hasta curado la gastritis crónica de una acaudalada anciana.


- Muy bien, hijo mío, estoy orgulloso de ti -dijo el padre-. Pero acaso habría debido antes explicarte que fue la gastritis de la señora X la que ha pagado tus estudios.



Finalmente, podríamos decir concienzudamente que el libro Los cuentos más breves del mundo presenta una oportunidad única para disfrutar de un género literario de brevedad inagotable.


2 comentarios:

Gervasium dijo...

¿Y alguna novedad sobre la aparición de este libro en la Argentina?

Eduardo Berti dijo...

Lo que me ha dicho la gente de Páginas de Espuma es que han exportado a la Argentina algunos ejemplares... a precio un poco
elevado, claro, porque hay que "traducir" de euros...
Esperemos que pronto se haga le edición argentina de este libro. Yo estoy tratando de que así sea.

un abrazo, gervasium,