11 abril, 2009

Una confesión prematura


James Brewer
estaba convencido de atravesar sus últimos momentos de vida. Acababa de sufrir un derrame cerebral y se hallaba al borde de la muerte cuando, un par de semanas atrás, confesó haber cometido un crimen hace 32 años, según publica el diario The Independent.

Brewer, de 58 años, se declaró responsable del asesinato en 1977, en el estado de Tennessee (EE UU), de su vecino Jimmy Carroll, quien por entonces tenía 20 años,

Al parecer, Carroll había intentado seducir a la mujer de Brewer. Éste, tras la muerte de su vecino, se mudó con su esposa al estado de Oklahoma.

A fines del mes pasado, después de sufrir un derrame cerebral, Brewer llamó a la Policía para confesar este crimen y aliviar su culpa antes de morir. Con lo que no contaba el asesino confeso era con recuperarse. Ahora se enfrenta a la pena de muerte por un asesinato no resuelto en el estado de Tennessee hace más de treinta años.

http://www.independent.co.uk/news/world/americas/stroke-victims-deathbed-confession-to-32yearold-murder-proves-premature-1652680.html

1 comentario:

Henry Peace dijo...

Nunca confieses, ni siquiera en tu lecho de muerte. Esa es la moraleja. No lo confieses nunca!!