-Daría mi vida por volver a ver a mi mujer -le dijo cierto día un vecino, viudo desde hacía muchos años.
-Te ayudaré y la verás, pero debes hacerme caso, respondió el hombre-. Si estando con ella oyeras tambores, huirás rápidamente, ¿has entendido?
El vecino asintió. El hombre le explicó cómo encontrar a su mujer y al cabo de poco tiempo la encontró y habló con ella. Feliz y triste a la vez, se hundió con ella en la emoción del reencuentro. Y así pasaron las horas hasta que se oyeron tambores. Entonces, mientras él cruzaba el umbral, se le enganchó la tunica en el quicio de la puerta; tuvo que desngancharla de un tirón y perdió así un trozo de tela. Al cabo de un año le llegó a él la hora de morir. Fueron a enterrarlo y, ya en el panteón familiar, todos vieron un trozo de tela enganchado en la lápida de la tumba de su esposa.

Autor del “Soushenji” (traducido a menudo como “En busca de los fantasmas” o como “Anécdotas de espíritus y seres inmortales"), también conocido como Kan Pao, el chino Gan Bao fue un reputado historiador y hombre de letras. Se ignora la fecha de su nacimiento. Se cree que murió en 336. En el “Soushenji”, único de sus libros que ha sobrevivido, recopiló y reescribió historias sobrenaturales donde abundan los fantasmas, las cabezas voladoras y los episodios oníricos.
1 comentario:
Eduardo, veo que tienes un gran interés en la cultura china.
Siempre con estos regalos tan buenos. De nuevo, gracias.
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