26 abril, 2009

Las fotos de los fantasmas


Conocido sobre todo por las historias protagonizadas por el detective Sherlock Holmes y su inefable asistente Watson, el cuentista y novelista Arthur Ignatius Conan Doyle (1859-1930) siempre tuvo un interés especial por los hechos sobrenaturales. Se sabe que creía en los fantasmas y en el más allá (a diferencia de su racional Sherlock) y muchos de sus biógrafos lo han pintado como un hombre extremadamente crédulo.

Conan Doyle –según se cuenta- se hizo amigo del famoso mago Harry Houdini convencido de que éste realmente tenía poderes sobrenaturales, y de nada sirvió que el mago arguyera que sus trucos no eran más que ilusiones ópticas.

Al mismo tiempo, el escritor cayó rendido ante las fotos de fantasmas que por entonces exhibía William Hope (1863-1933), un controvertido medium y ex carpintero quien, alrededor de 1905, fundó un círculo de fotógrafos de espíritus denominado Crewe Circle, grupo que llegó a contar con la participación del arzobispo Thomas Colley.


Allá por 1922, ya mudado Hope a Londres, las fotos del Crewe Circle fueron investigadas por un tal Harry Price, en representación de la Society for Psychical Research (Asociación para la investigación de lo psíquico). El señor Price no tardó en concluir que William Hope y sus socios colocaban placas de cristal con el objeto de obtener en sus fotos inquietantes y espurios efectos fantasmagóricos.

Pese al dictamen de Price, Conan Doyle siguió creyendo en las autenticidad de las fotografías de Hope.

Un dato curioso es que el propio Price no pudo evitar ser fotografiado por Hope junto con su “aparición amiga”. Este es el retrato:


Otros dato llamativo es que Hope siguió trabajando y exponiendo sus fotos de fantasmas hasta el día de su muerte, el 7 de marzo de 1933.


Más información y más fotos:

http://www.prairieghosts.com/hope.html

http://en.wikipedia.org/wiki/William_Hope_(paranormal_investigator)

http://www.flickr.com/photos/nationalmediamuseum/sets/72157606849278823/

1 comentario:

chino dijo...

Julian Barnes le saca el jugo a ese lado esóterico de Doyle en Arthur & George, uno de sus último libro, sino el último.
abrazo