14 abril, 2009

El otro lado de la cama


Luego de más de quince años de matrimonio, una noche ensayaron una novedad: intercambiar los lados de la cama donde dormían. Así, no sólo durmieron en geografías diferentes, en donde las luces, los ruidos y las texturas cambiaban, sino que también llegaron a soñar los sueños del otro. Fue toda una noche en la que se enteraron de las imágenes, deseos y secretos que ocurrían al otro lado de la cama. Al otro día, de común acuerdo, comenzaron los trámites de divorcio.

Cuento de Diego Golombek (Argentina, 1964)

1 comentario:

Esteban Dublín dijo...

Qué problema ese de meterse con los sueños de la pareja.