24 diciembre, 2007

Spoon River

De profesión abogado, el estadounidense Edgar Lee Masters (1869-1950) publicó en 1915 uno de los libros más originales del siglo XX : "Spoon River Anthology" ("La antología de Spoon River"), que contiene unos doscientos cincuenta epitafios imaginarios de una pequeña ciudad provinciana inspirada en el estado de Illinois y también en su Kansas natal. No fue este su único libro, ya que escribió además, entre otros, The New Star Chamber (1904), The Blood of the Prophets (1905), Domesday Book (1920), The New Spoon River (1924), la autobiografía Across Spoon River (1936) y The Sangamon (1942).

El impacto de «Spoon River Anthology » fue, en su momento, mayúsculo aunque restringido a una élite. Se tildó a Lee Masters de heredero de Walt Whitman y Ezra Pound exclamó que finalmente Estados Unidos había «descubierto un poeta". Algunos epitafios del libro :


CASSIUS HUEFFER

En mi lápida grabaron estas palabras:
"Su vida fue apacible, y los elementos se combinaron
tan bien en su alma que la naturaleza, orgullosa, le
grita al mundo: he aquí un hombre."
Mi epitafio tendría que haber dicho:
"Para él, la vida no fue tan apacible
y los elementos se combinar de tal modo
que hicieron de mí carne de una guerra
en la cual fui abatido."
Vivo, tuve que enfrentarme a estas lenguas difamatorias,
ahora que estoy muerto debo someterme
a un epitafio grabado por un tonto.




CHASE HENRY

En mi vida fui el borracho del pueblo;
cuando morí el cura me negó el entierro
en suelo sagrado.
Eso me trajo buena suerte
porque los protestantes compraron este lote
y sepultaron mi cuerpo aquí,
junto a la tumba del banquero Nicholas
y de su esposa Priscilla. Tomen nota, almas discretas y piadosas,
de las contradicciones de esta vida
que rinde tributo a muertos que vivieron en el oprobio.



EL JUEZ SOMERS

¿Cómo ocurrió, díganme,
que yo, el más erudito de los abogados,
que conocía a Blackstone y a Coke
casi de memoria, que pronuncié el más notable discurso
que el tribunal haya oído nunca y que escribí
un alegato merecedor del elogio del juez Breese,
cómo ocurrió, díganme,
que ahora yazgo aquí, olvidado, ignorado,
mientras Chase Henry, el borracho de la ciudad,
tiene un pedestal de mármol, coronado de una urna
donde la Naturaleza, vaya ironía,
ha sembrado pasto y flores?


DÍACONO TAYLOR

Pertenecía a la iglesia
y al partido prohibicionista,
y los lugareños creyeron que había muerto
por comer sandía.
En verdad tenía una cirrosis hepática,
porque cada mediodía durante treinta años
me escondía tras la mampara
de la botica de Trainor
y me servía un generoso trago
de la botella rotulada "Spiritus frumentis".~

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