17 diciembre, 2007

Sobibor


Por Eduardo Berti

Claude Lanzmann realizó su film Sobibor 14 de octubre 1943, 16 horas a partir de una entrevista que le concediera Yehuda Lerner en 1979, durante el rodaje de Shoah, su famosa película de 1985 acerca de la barbarie nazi. Sobibor se ocupa de narrar la única revuelta exitosa que hubo en un campo de exterminio: en ella, una veintena de prisioneros judíos mataron a hachazos a 16 oficiales alemanes, cortaron la luz y la electricidad y consiguieron darse a la fuga.

"La revuelta", ha dicho Lanzamann, "no podía limitarse a ser un momento de Shoah, sino que merecía un film entero. Por otra parte, mientras que Shoah fue una obra de espíritu colectivo en la que todos hablaban en primera persona del plural, el caso de Lerner y de Sobibor está inevitablemente narrado en primera persona del singular".

Sobibor abre con un largo prólogo en el que se oye, en off, la voz cascada y grave del realizador. El episodio en el que intervino Lerner, sostiene allí Lanzmann, "constituye un ejemplo paradigmático de lo la reapropiación de la fuerza y de la violencia por los judíos". También es una forma de desmentir el "mito de la pasividad judía", agrega. "Los judíos no se dejaron matar dócilmente, a pesar de lo que algunos han querido sugerir. Durante la época del nazismo hubo, sin cesar, montones de actos de valentía y de libertad, consignados incluso por los propios alemanes".

Lanzmann conoció a Yehuda Lerner, uno de los actores de la revuelta, por intermedio de Ada Lichtman, una mujer que entrevistara en los tramos finales del rodaje de Shoah. Lerner, que vivía en las afueras de Jerusalem, recibió al equipo de filmación con desgana. "Si yo no tenía muchas ganas de entrevistarlo, él tenía menos ganas de hablar", recuerda Lanzmann. "Para colmo, la traductora era muy religiosa y protestaba por tener que trabajar durante el Shabat". Así y todo, el reportaje que salió fue "muy fuerte", como admite el propio director.

El tema de Sobibor no es sólo la revuelta, como ha afirmado Lanzmann, "sino también Lerner, un hombre con un deseo loco de libertad", a tal punto que antes de ser enviado a Sobibor, en Polonia, llegó a fugarse, en el lapso de seis meses, ocho veces de ocho diferentes campos de concentración en Rusia.

-- ¿Tan fácil era escaparse? --pregunta Lanzmann, no sin asombro, a comienzos del film.

-- Para un hombre que quiere vivir, nada es difícil --le responde Lerner. -- En cuanto ví que en esos campos y en esas condiciones no era vida lo que me esperaba, me dije: no tengo nada que perder.

Fue después de su octava fuga que Yehuda Lerner fue a parar al campo de Sobibor. Su traslado fue en tren. Al llegar a la estación de Chelm, un polaco que allí trabajaba le murmuró: "Escápense, los llevan a un campo para matarlos y quemarlos". Lerner repitió a sus compañeros de viaje lo que había dicho el polaco, pero nadie quiso creerle. "Nos podríamos haber evadido ahí mismo porque, para nuestras necesidades, habíamos hecho un gran agujero en el suelo del vagón. Pero no nos escapamos porque eso de que nos iban a matar y quemar nos pareció imposible. Nunca habíamos oído hablar de algo así"

Ya en Sobibor, un alto militar alemán hizo formar a los recién llegados y solicitó sesenta hombres fuertes. "Dondequiera que haya trabajo físico duro tiene que haber buena comida", razonó Lerner, que en consecuencia pasó a integrar el grupo de artesanos judíos (zapateros, sastres, peluqueros, carpinteros, etc) puestos a trabajar a la fuerza para los alemanes. Lo mismo que sus compañeros, no tardó en comprender que el polaco de la estación había dicho la verdad. "Nadie salía vivo de Sobibor", dice Lerner en el film. "Pasamos toda una noche sin dormir, conversando, viendo qué se podía hacer".

El verdadero instigador e ideólogo de la revuelta fue, en rigor, un oficial judiosoviético, hoy muerto, llamado Alexander Petcherski. "Era de profesión soldado", cuenta Lanzmann. "Por lo tanto, el uso de las armas no era algo extraño para él". Petcherski sabía que dos motines precedentes habían fracasado en Sobibor, pero tenía un plan diferente para el tercero: se trataba de persuadir a los alemanes de que una nueva barraca debía ser construida para los carpinteros, de modo de tener más hachas a su disposición.

Los alemanes aceptaron el pedido y el operativo se puso en marcha. Petcherski y compañía escogieron el 14 de octubre porque esa fecha muchos oficiales iban a estar fuera del campo y sólo habría dieciséis. El día de la revuelta, como estaba convenido, todos los oficiales fueron convocados por algún artesano, bajo variados pretextos, en dos tandas: la primera a las cuatro de la tarde y la segunda a las cuatro y cinco minutos. Los prisioneros sabían de la obsesión de los alemanes por la puntualidad.

"Todo el plan, de hecho, se basó en esta extraordinaria puntualidad. Si algún oficial hubiese llegado antes o después, habríamos fracasado", cuenta Lerner, que llevaba apenas seis semanas en Sobibor cuando, con una hacha que llevaba escondida, cumplió su parte en el plan matando a dos altos oficiales nazis.

"Haber matado a un alemán que acababa de realizar cosas monstruosas, como exterminar a centenares de miles de personas, por supuesto que provoca una cierta alegría", admite Lerner ante Lanzmann. "Maté otras veces, después, como soldado, como combatiente. Pero aquello fue diferente porque no éramos dos bandos de hombres armados, no éramos ni siquiera humanos... ni sub-humanos". ~

4 comentarios:

Arón dijo...

Amigo, buenas noches desde Corrientes, Argentina.
Leí acerca de sobibor en Wikipedia y es un enlace en esa enciclopedia lo que trajo hasta aqui.
Le ruego cambien el fondo amarillo, lo cual no me permite leer.
Desde ya muchas gracias. Arón.

Anónimo dijo...

Thank you, that was extremely valuable and interesting...I will be back again to read more on this topic.

Anónimo dijo...

Fantastic web site, I hadn't noticed eduardoberti.blogspot.com earlier in my searches!
Continue the superb work!

Anónimo dijo...

Me comentaron unos judios de mexico que hora mexico se está poniendo heavy con el tema de antisemitismo, alguien sabe en que zonas? es tan asi?