08 julio, 2008

La primera novela neoyorquina

Por Eduardo Berti

Suele decirse que ninguna obra importante de ficción había sido consagrada a Manhattan hasta la "Historia de Nueva York desde el inicio del mundo hasta el fin de la dominación holandesa", publicada en 1809 por Washington Irving bajo el nombre de un autor ficticio: Diedrick Knickerbocker.

La novela de Irving está dividida en siete “libros” o secciones, cada cual de unos siete a diez capítulos en los que, parodiando el estilo de los historiadores y entre profusas digresiones a lo Sterne, el narrador desmitifica los orígenes no sólo de Manhattan, sino de los Estados Unidos en general, y retrata la época menos conocida de Nueva York: la de su fundación bajo el nombre de Nueva Amsterdam.




La historia real, sobre la cual se basa Irving, es así: en busca de una nueva ruta hacia las Indias, el navegante Henry Hudson, a las órdenes de una compañía naviera holandesa, descubrió en 1609 la isla de Manhattan, ocupada por los mohicanos; cuatro años más tarde, treinta familias holandesas se instalaron ahí mismo, en una fortificación, y en 1626 la pequeña colonia pasó a llamarse Nueva Holanda. El primer gobernador general, Peter Minuit, le compró la isla a los indios Algonquins por veinticuatro dólares, pero la transacción fue una estafa: la tribu vendedora no poseía ningún título legal, ni cosa semejante, ya que la misma noción de “propiedad” no existía en su cultura nómada.

En la novela de Irving abunda lo legendario: un relato de los Mohawks explica el origen del mundo y aparecen personajes míticos como el holandés Peter Stuyvesant, director general de la colonia de Nueva Holanda entre 1647 y 1664.

El propio narrador se atreve a inventar su propia leyenda, referida al continente americano: “Noé, el primer navegante del que oímos hablar, engendró tres hijos, Sem, Cham y Jafet”, sostiene. “A Sem le dio Asia, a Cham le dio Africa y a Jafet, Europa. Debemos lamentar que no tuviera más de tres hijos, porque de haber tenido un cuarto, éste sin duda hubiese heredado el continente americano, que de esta forma habría sido arrancado de la oscuridad”. Todo esto explica, escribe Irving, “por qué América no vino al mundo al mismo tiempo que las otras tres partes del planeta”.

Lo mismo que el Quijote, la novela atribuida a Knickerbocker es presentada al lector como un manuscrito hallado. En un prólogo, un hotelero llamado Seth Handaside cuenta que en el otoño de 1808 un extranjero fue a pedir albergue en su hotel de Mulberry Street. Era un anciano de aspecto extravagante, que cargaba unos papeles y buscaba “la inmortalidad”. El huésped, quién otro que Knickerbocker, desapareció de un día para el otro, pero no así los papeles que contenían, desde luego, la Historia de Nueva York.~

1 comentario:

manuel dijo...

TE SEGUIMOS EN EL BLOG,ESPEO PODER COMPRAR LA SOMBRA DEL PÚGIL,TE IBA A DECIR QUE NO LEÍ NADA PERO CLARO,EL FUNES DE ANAGRAMA,YA ME OLVIDABA,ME GUSTO MUCHO ...EN LA SECCÍON 5 LIBROS,ABANDONADA,JE...FALTAN LOS TUYOS QUERIDO!!!

UN ABRAZO.MANUEL SAN JUAN.