07 julio, 2008

Dos políticos

Dos políticos cambiaban ideas asobre las recompensas del servicio público.

-La recompensa que yo más deseo -dijo el primer político- es la gratitud de mis conciudadanos.

-Eso sería muy gratificante, sin duda -dijo el segundo político-, pero es una lástima que con el fin de obtenerla tenga uno que retirarse de la política.

Por un instante se miraron uno al otro, con inexpresable ternura; luego, el primer político murmuró:

-En fin, ¡que se haga la voluntad del Señor! Ya que no podemos esperar una recompensa, démonos por satisfechos con lo que tenemos.

Y sacando las manos por un momento del tesoro público, juraron darse por satisfechos.


Ambrose Bierce, "Fábulas fantásticas".

3 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Eduardo, Eduardo, ¡posteas a la velocidad de la luz!

Político ya es sinónimo de ladrón, ¿pero no podría serlo de una palabra más soez aún?

Eduardo Berti dijo...

Es que se ha convertido en una palabra tan soez que los sinónimos le llegan a los talones...

Esteban Dublín dijo...

Tienes razón, Eduardo, decirle político a alguien ya es palabra mayor. A quién no le duele que le digan así.