14 julio, 2008

Las cosas mismas

El ciego pronunciaba y repetía las palabras –la rosa, el agua, el viento-, con un deleite sonriente y estático, porque para él eran las cosas mismas casi, los elementos del mundo que él y ellas iban creando.

Como para el que ve, el cielo estrellado, era para él el mundo de las palabras.


Juan Ramón Jiménez, “Actualidad y futuro”

2 comentarios:

Dámaso Dová dijo...

LVIII
Una mañana, en el jardín de flores una niña
ciega vino a ofrecerme una cadeneta de flores sobre una hoja de loto.
Me la puse alrededor del cuello, y las lágrimas
vinieron a mis ojos.
La besé y le dije: "Eres ciega como lo son las
flores.
Ni tu misma puedes conocer la hermosura de
tu regalo."

Dijo Tagore en El jardinero.

Aina dijo...

Es un texto precioso... pero tan triste... Aunque es cierto que hay palabras hermosas en su sonido, tal vez eso es lo que conmovía al ciego.