25 julio, 2008

La rigidez



En su libro “La risa”, Henri Bergson se propuso –entre otras cosas- determinar las causas de lo cómico. Qué nos hace reír y por qué.

Entre sus conclusiones centrales, Bergson sostuvo que la “rigidez” constituye una de las bases de lo cómico. Todo mecanismo automático (todo “automatismo ciego”) suele ser cómico, postula Bergson. Las repeticiones mueven a menudo a risa: repeticiones de una palabra, de un rasgo en un personaje; pero, ante todo, las repeticiones de acciones o las inversiones simétricas (la idea del “mundo al revés”).

Hay muchos ejemplos de rigidez que causa risa. El cuento de Leo Maslíah que publiqué hace ya algunos meses en este mismo blog, el de los habitantes que cumplen la ley de atrasar la hora con total rigidez, es una excelente muestra.
(Ver: http://eduardoberti.blogspot.com/2007/12/el-cambio-de-hora.html)

Un chiste perdido de Les Luthiers es otro buen ejemplo: alguien quiere llamar por teléfono, mientras murmura el número: “Cuatro, tres, cuatro, dos, quince…”, y allí se detiene por no encontrar el número quince.

Un muy breve cuento del escritor de lengua francesa Jacques Sternberg es bastante ilustrativo: un hombre es acusado de robar un auto y por lo tanto debe presentarse ante la justicia; para hacerlo (para dirigirse al tribunal) roba otro auto…

Hace dos o tres semanas, leyendo un diario, me encontré con una noticia que parece inspirada en Bergson y en Sternberg. “Detienen a un hombre por conducir sin licencia cuando iba a un juicio por conducir sin licencia”, rezaba el titular que, obviamente, atrajo mi atención. El episodio ocurrió en España, en Galicia. El despacho informativo dice, a grandes rasgos: “Agentes de la Guardia Civil de Tráfico del Destacamento de Monforte de Lemos (Lugo) detuvieron el pasado miércoles a un vecino de Orense como presunto autor de un delito contra la seguridad colectiva al conducir sin haber obtenido nunca el permiso. El hombre se dirigía a un juicio por el mismo motivo (…) Cuando por fin el infractor llegó a los tribunales de Monforte acompañado por los agentes, para ser juzgado por su acción anterior, iba ya imputado por otra similar”.

8 comentarios:

Diego Fonseca dijo...

El de Maslíah es uno de sus mejores cuentos. Nada más acordarme me reí. Y en cuanto a las rigideces, me ha pasado con todos los partes policiales. SOlía divertirme cuando estaba en el diario porque los de Policiales "occisaban" a la gente y la "nosocomiaban". Toda esa burla acabó en un cuento.
La rigidez adquiere formas patéticas en México, donde viví por largo tiempo. Allí era habitual cerca de casa, en la Avenida Insurgentes, con los policías durmientes. (Los tipos dormitaban con el asiento reclinado de la patrulla buena parte del día y no se levantaban ni para dar órdenes por las bocinas). Un par, habituales: "La dama de sexo femenino" y "oríllese a la orilla".
La de Orense (todo pasa en Orense, es el sitio del realismo mágico en España) se parece a un episodio de Seinfeld.

Eduardo Berti dijo...

Digno de Seinfeld, sí. Pero, vaya, no sabía que Orense era el sitio del realismo mágico en España. De dónde sacaste eso?

Diego Fonseca dijo...

Ocurrencia mía, nada más. El nombre me suena a rareza pura. Ví fotos antiguas de las callecitas y las casas y jamás me pude apartar de esa idea de lo extraño. Ambienté un relato allí -que nunca publiqué, como corresponde.
Ahora que hallé que citabas el parte policial, todo eso vino a mi memoria. Y veo que no sólo era mi creencia sino que la probabilidad ayuda.
Pobre Orense, diría, pero dudo que allí sepan de mis tropelías --y les interesen.

Aina dijo...

Lo de Orense sería gracioso (es gracioso) si no fuera tan grave. Cuando leo noticias de este tipo solo puedo pensar en lo irresponsable que es la gente...

Eduardo Berti dijo...

Sí, desde luego. Es grave aun sin repetición, por cierto.

Anónimo dijo...

Otra noticia curiosa, publicada el 31-07-2008 en "El País" (España):

Dos mejor que uno

Un hombre se lleva un coche tras quedar libre por robar otro

El hombre no quería perder el hábito. Justo cuando salía de los juzgados de Arganda tras quedar libre por el robo de un coche, decidió llevarse otro para regresar a casa. El vehículo estaba estacionado junto a la sede judicial y cerca del cuartel de la Guardia Civil. Los agentes del instituto armado le vieron y salieron detrás de él. Sólo tras una larga persecución lograron detenerlo en el poblado de Valdemingómez. En su huida puso en peligro a otros conductores de la autovía de Valencia (A-3).

Anónimo dijo...

Orense está en Galicia (España) y suele asociarse alguna literatura gallega con el realismo mágico. Por ejemplo, la novela "El bosque animado" (1943), de Wenceslao Fernández Flórez [hay versión cinematográfica (1987), con el mismo título, dirigida por José Luis Cuerda]. Un autor influido por Fernández Flórez fue el también gallego Álvaro Cunqueiro.

Saludos.

Eduardo Berti dijo...

Vaya, gracias!
Qué interesante, justo estuve leyendo y escribiendo algo acerca del poeta e inventor Juan de la Coba, oriundo de Orense...