
Las mujeres son amorosas y los hombres son solitarios. Ellos se vuelven mutuamente a la soledad y al amor.
No se puede comenzar un poema sin una partícula de error sobre sí y sobre el mundo, sin un defecto de inocencia en las primeras palabras.
El poeta recomienda: “Inclínate, inclínate más”. Él no siempre sale indemne de ese episodio, pero como el pobre, dice que se libra partiendo a la eternidad de un olivo.
Traducción de Wilfredo Carrizales.
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