14 mayo, 2008

Manuel Peyrou



Si Borges tuvo dos amigos íntimos, estos fueron los escritores Adolfo Bioy Casares y Manuel Peyrou, aunque con cada cual mantuvo un vínculo distinto: Bioy era el amigo de menor edad, mientras que Peyrou era el mayor; con Bioy se trataba de una amistad a la inglesa, que excluía las confidencias; con Peyrou, en cambio, incluyó confesiones más personales. A tal punto que , cuando buscó la ayuda de un psicoanalista, según reveló Estela Canto, fue Peyrou quien se lo recomendó.

“Era un hombre muy reservado, pero aceptaba y alentaba las confidencias”, dijo Borges de él. “Creo que fue una de las pocas personas a quien me atreví a hacérselas.”

La relación empezó cuando fueron presentados en una reunión de escritores en un bar alemán de la calle Corrientes. Se acompañaron de regreso en ésta y otras reiteradas ocasiones (las casas de uno y otro quedaban a pocas cuadras), mientras recitaban versos de Jules Lafforgue. Pronto supieron que sus respectivos padres se habían conocido en la Universidad de Buenos Aires, donde ambos se graduaron de abogados en 1897, junto con Macedonio Fernández.

Tras la muerte de su amigo en 1974, Borges escribió el poema «Manuel Peyrou», incluido luego en Historia de la noche:


Suyo fue el ejercicio generoso
de la amistad genial. Era el hermano
a quien podemos, en la hora adversa,
confiarle todo o, sin decirle nada,
dejarle adivinar lo que no quiere
confesar el orgullo

1 comentario:

Marcelo dijo...

Acabo de leer dos cuentos de él y me pareció maravilloso: "Confesión" y "El busto"
Un saludo!