12 mayo, 2008

Lady Susan



El suplemento ADN del diario "La Nación" (Buenos Aires, Argentina) ha publicado la siguiente reseña de mi traducción de "Lady Susan", la breve novela de Jane Austen publicada por "La Compañía"



JANE AUSTEN

Por Soledad Quereilhac

"Lady Susan" es una espléndida nouvelle que exhibe, de principio a fin, todas las características de la "novela epistolar" europea de fines del siglo XVIII y principios siglo XIX, con la salvedad de que aquí no es una subjetividad romántica la que se expresa en las cartas, sino un coro de personajes de la burguesía rural inglesa, construido bajo el prisma de un fino trazo observador y con una encantadora ironía. Escrita presuntamente entre 1794 y 1805 -como señala el traductor y responsable de la edición, el escritor argentino Eduardo Berti-, Lady Susan es vista como la más lograda de sus obras escritas durante el "período de aprendizaje", aquellas que antecedieron a las luego exitosas novelas "Sensatez y sentimientos" (1811), "Orgullo y prejuicio" (1813), "Mansfield Park" (1814) y "Emma" (1816). Inédita hasta 1870, año en que su sobrino edita "Memoir of Jane Austen" y la incluye como apéndice, la nouvelle es, sin dudas, una obra menor en la producción de la autora inglesa, pero no por ello deja de ser una singular muestra de cuánta sagacidad y cuánto humor velaba detrás de sus cuadros aparentemente banales sobre las ambiciones matrimoniales e intrigas familiares de las clases acomodadas de provincia de su época.

La nouvelle abre con la carta que la inteligente y, en un punto, macabra Lady Susan Vernon le escribe a su cuñado, en la que anuncia su futura visita a su residencia en Churchill; es la carta más estratégicamente dulce e hipócrita de Susan la que se exhibe en esta esquela, cara que en realidad esconde su necesidad de ser albergada por parientes y amigos en su viudez y su consecuente debacle económica. La siguiente carta, dirigida a su amiga confidente, devela sus verdaderas intenciones. A este intercambio epistolar luego se suman las cartas que su cuñada, Catherine Vernon, intercambia con su madre y con su hermano, así como aquellas que este intercambia con Lady Susan (tras caer bajo sus "encantos"), hasta que, "en detrimento de los ingresos del correo", como señala jocosamente el texto, un narrador en tercera persona irrumpe y completa el desenlace de la historia. Tanto en las cartas como en este final narrado por una tercera persona desconocida es posible detectar la marca de una distancia irónica, de un hiato que se abre entre lo que se narra y lo que el lector percibe, que lejos de ser una intromisión o debilitar la autonomía de los personajes, logra insinuar sutiles ejercicios críticos sobre ese universo de herencias, matrimonios por conveniencia, modales, recato y virtud (además de, claro está, chismes en abundancia).

De ello resulta, por cierto, que Austen jamás caiga en tontos maniqueísmos cuando concibe a sus personajes, ni tampoco en el sentimentalismo, ya que su particular observación de perfiles y conductas está acompañado siempre de toques de leve humor y de mordacidad. En este sentido, el personaje de Lady Susan se destaca por su complejidad, y por la combinación de una innegable habilidad para seducir a los demás y para, lisa y llanamente, manipularlos, sobre todo a los hombres. Porque como ya muchos críticos han señalado, son las mujeres las que verdaderamente ostentan algo parecido al poder en estas tramas familiares y de lazos amorosos, mientras que los hombres parecen ser meros trofeos a obtener o los proveedores de la subsistencia.

La edición argentina de esta obra poco conocida de Jane Austen cuenta con el agregado, además, de una traducción cuidada, que felizmente está exenta de los giros y coloquialismos de España que tanto desencanto suelen producir en el lector vernáculo.

1 comentario:

♥NOOR♥ dijo...

interesante! La verdad es que Jane Austen es una de mis escritoras favoritas, y casi todas sus obras han sido llevadas al cine, y vivo cada momento en cada historia. Era una magnífica escritora,qusiera ser como ella, tener esa frescura, esa manera de explicar cada sentimiento y cada momento feliz o amargo de cada uno de los personajes, realemente era una mujer excepcional. Me encantó tu articulo.