Mi amiga sabía desde el principio que era un hombre casado, y también que no era ningún canalla. Tal vez un poco vanidoso, pero ningún canalla y desde luego muy guapo. Se conocieron en la oficina. Al principio él ni siquiera trató de flirtear, se quedaba allí, sencillamente, mirándola, y a ella le parecía que la llamaba pero no era cierto en absoluto. Un día a la salida del trabajo se fueron a tomar una copa. Él habló mucho. Mi amiga pensaba que era un viejo pero le gustaba, acababa de llegar a Madrid y no conocía a nadie. Acabaron liándose. Se veían cuando podían, casi siempre en casa de mi amiga y casi siempre al salir del trabajo. Nunca hablaba de su mujer. Una vez mi amiga le preguntó por ella y el hombre dijo, simplemente, que la quería. Una tarde que acababan de hacer el amor él empezó a hacer una cosa; comenzó a acariciarle las cejas con los dedos. Un gesto muy tonto y muy sencillo: con la punta del dedo índice recorría la ceja completa desde el comienzo hasta el final. Y ella empezó a sentir de pronto un asco tremendo, no sabía por qué. Había algo en ese gesto que le daba asco.»
«¿Por qué?»
«Al principio no lo sabía. Le daba asco, sencillamente. El hombre extendía el dedo índice y recorría el dibujo de la ceja, muy despacio. Luego, de pronto, lo entendió. Ese gesto era un gesto que ese hombre hacía con su mujer, ¿lo entiendes?»
«Sí.»
«Era el gesto de otra intimidad, algo que ese hombre le hacía a su mujer cuando hacían el amor.
Mi amiga le dijo que no volviera a tocarla de esa forma nunca más. Y de pronto comenzó a asquearle aquella historia. ¿Qué te parece? ¿Crees que puedes hacer un cuento con eso?»
«No lo sé.»
«Escríbelo, a mí me parece una gran historia.»
«Es una buena historia.»
Extracto de Ha dejado de
llover, el último libro de Andrés
Barba. El libro consiste en cuatro "nouvelles" (relatos más o menos
largos) en los que hay más de un vínculo o tema en común. Los cuatro relatos
ocurren en Madrid (la ciudad es magníficamente retratada por Barba), los cuatro
relatos hablan de la muerte y la fidelidad (entre otros asuntos) y los cuatro
articulan un vínculo entre un padre (o madre) y un hijo (o una hija). El
narrador es siempre externo (una voz narradora excelente), pero el foco cambia
de cuento en cuento: el primero ("Paternidad") está narrado desde un
padre y ahonda una relación complicada con un hijo de seis años, los tres
siguientes están contados desde la perspectiva de una hija, pero si el segundo
y el último ("Astucia" y "Compras") hablan de una madre, el
tercero ("Fidelidad") se detiene ante todo en el vínculo entre la
hija y su padre. En cada uno de los cuatro relatos, además, suele aparecer un
tercer personaje que es más o menos determinante y que no pertenece al núcleo
familiar: una chica llamada Maite, una empleada, una tal Sandra o una
fugaz ladrona, respectivamente. Un gran libro de Andrés Barba. Muy, muy
recomendable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario