21 febrero, 2013

El extrañamiento según Allais, según Eco



Era una noche oscura y tormentosa de 1943. En el desván de la gran casa de campo, donde se vivía lejos de todo, encontré un viejo libro de lectura escolar. Y en él leí un cuento, La barba, de Alphonse Allais, sobre un señor orgulloso de su hermosa barba, larga, fluida y sedosa. Pero una noche, una señora entrometida le pregunta si cuando duerme deja sus barbas por encima o por debajo de las mantas. Se da cuenta de que no lo sabe y de que nunca se lo ha planteado. Vuelve a casa confuso, se acuesta en la cama y deja sus barbas bajo las mantas; más tarde, insomne, las saca fuera, luego deja la mitad fuera y la mitad dentro, y así durante muchas noches hasta que, al borde de la locura, se las corta.La moraleja del cuento se insinuaba en el curso de una de esas divagaciones típicas del estilo de Allais, al que le gusta interrumpir el hilo de la narración con llamadas cómplices y guiños al lector -salvo que esta aparente complicidad generalmente sirve para engañarle y que pierda el rumbo. Allais decía al introducir la primera noche trágica de su personaje: "Trató de comportarse como siempre, de fingir que no pasaba nada. ¡En vano! Cuando se finge que no pasa nada, dice un refrán árabe, no se puede fingir que no pasa nada".

Umberto Eco, "Por las barbas de Allais".
El texto entero puede hallarse aquí: