27 febrero, 2013

Escribir según Jordi Bonells



Las palabras son, y al ser excluyen la repetición y la sensación (falsa) de reflejo o de copia que dicha repetición pudiera procurar. Lo único que tiene algún interés es contar lo desconocido, lo inexistente, lo incopiable, lo irrepetible. Contarlo por primera y única vez.

Apuntar hacia lo que uno ignora es como disparar una flecha hacia un blanco que uno no ve. Las novelas salen siempre de ese apuntar sin ver. Son siempre una flecha sin blanco. La literatura no es sino ese apuntar sin ver, ese apuntar sin blanco hacia el que apuntar.

Uno nunca escribe la novela que quiere escribir. Uno escribe siempre las novelas que no quiere escribir. Apuntando de un modo u otro hacia esa novela escrita y requeteescrita que nunca escribirá. La novela que uno quiere escribir la escribe siempre otro. Es una novela imposible. No porque se pueda escribir sino, al contrario, porque sí se puede. Porque ya está escrita.

Fragmentos de la novela "El premio Herralde de novela", de Jordi Bonells (editorial Funambulista). Mezcla mordaz de confesión en primera persona con biografía familiar, la última novela de Bonells reúne recuerdos de aprendizaje literario, reflexiones acerca de la escritura (como las que aquí he copiado), las historias de dos tíos y hasta una  teoría de la "hijoputez" vinculada con la literatura. Todo ello entre digresiones siempre ingeniosas, con un estilo cuidadosamente coloquial y  con un narrador obsesionado, sí, por ganar y sobre todo por "no ganar" el premio Herralde novela, ya que, como arranca diciendo el libro: "A más de uno le va a parecer extraño lo que voy a decir, pero yo me he pasado toda mi vida queriendo ganar el Premio Herralde de Novela y me he pasado esa misma vida haciendo todo lo posible por no ganarlo." Según anuncia Funambulista, a esta novela le seguirá un ensayo ("Las malas intenciones") dedicado a autores como Aira, Bolaño, Cercas, Piglia, Marías y Vila-Matas. Algunos de ellos, por supuesto, ganadores del premio Herralde...