20 febrero, 2013

Una película interactiva




Hace mucho tiempo, corría el mito de que algunas películas argentinas tenían dos finales: uno para los cines del centro (o de las grandes ciudades) y otro para los cines de las pequeñas ciudades (o para un público "suburbano", si esto quiere decir algo).

 Leo ahora, en los diarios (ver aquí), que en el Reino Unido han desarrollado una película interactiva que "observa al público que la ve y le permite influir en la secuencia de las escenas".



Este inquietante cruce de miradas (una película que es vista, pero que también "ve" a sus espectadores) ha sido ideado por el artista Alexis Kirke en su película Many Worlds (Muchos mundos).

"Kirke está repensando nuestra manera de ver películas al innovar sobre el uso de bio-señales para detectar las emociones y el estado de la mente de las personas, un tema que él mismo investigó anteriormente", escribe el periodista Colin Grant, quien cita el caso ya bastante lejano la primera película interactiva de la historia, Kinoautomat (1967), donde "un moderador aparecía en el escenario y detenía la película en nueve puntos claves, pidiéndole al público escoger una de dos opciones sobre la dirección en la que la película debía proceder".



Sigue explicando Grant:

Para que la tecnología funcione, el director necesita a cuatro voluntarios de la audiencia a quienes se les conectarán distintos sensores. A uno de ellos se le monitorearán los latidos, a otro las ondas cerebrales, al tercero se le observarán los niveles de transpiración y el voluntario final tendrá un dispositivo en su brazo que medirá la tensión muscular.
Todas estas señales indican algún tipo de agitación física, dice Kirke. Ellas serán recibidas por un computador que las analizará en tiempo real. Luego, con herramientas de software ya existentes, se podrá cambiar la dirección o las escenas de la película.
Para probar esta hipótesis, Kirke realizó su propio cortometraje en el que pueden desarrollarse múltiples líneas narrativas, que variarán según las emociones del miembro de la audiencia supervisado. "Los actores tuvieron que actuar, prácticamente, en cuatro películas diferentes dentro del mismo filme", dice.
¿Alguien intentará crear, en un futuro, un libro electrónico que funcione de acuerdo con el mismo principio?